Edición Impresa
Sábado 17 de Septiembre de 2011

Por qué el teatro en la escuela

Razones de que un espacio de búsqueda, creación y libertad para los alumnos tenga un lugar en las aulas

Desde hace años, una de las cuestiones que preocupan a los y las docentes es, más que la selección de contenidos, la forma para que efectivamente pueda construirse el aprendizaje: cómo capturar la atención, cómo superar el desgano, cómo adecuar las herramientas a chicos y chicas cuyos intereses y formas de vida cambian vertiginosamente. El cómo condiciona el qué, así los contenidos curriculares pasan a un segundo plano cuando es necesario construir un piso mínimo de buena sociabilidad, de una convivencia que permita vínculos sanos, y condiciones necesarias para la vida en común en la escuela. Las preguntas sobre cómo hacerlo son muchas, y la experiencia docente nos enseñó que el teatro tiene muchas de las respuestas.

El teatro es, entre otras cosas, un espacio de búsqueda, abierto al mundo de la imaginación y la libertad creadora. Brinda la capacidad de desarrollar el potencial creativo, construyendo otras realidades por medio del juego y la vinculación con el otro. El cuerpo se pone en juego en relación con los demás, compartiendo una dinámica en la que se combinan pensamiento, acción, sensaciones y sentimientos.

Participación activa.Por eso, la participación activa en una clase de teatro enriquece y brinda elementos que permiten salir de lo cotidiano y canalizar el potencial creador de maneras diversas.

No implica, como erróneamente puede pensarse, "aprender a actuar". El o la alumna que quiere profundizar en ese lenguaje, puede hacerlo, en múltiples talleres, con variedad de propuestas en el ámbito privado y público, o en la formación profesional posterior. Pero en la escuela, una clase de teatro tiene tantas posibilidades como los y las participantes quieran darles, tantos formatos como los que se quieran encontrar. Al tratarse de una disciplina artística, necesariamente se nutre de otros lenguajes, como la plástica, la música, la expresión corporal: quienes tienen una clase de teatro incursionan también en el contacto con otros lenguajes y otras visiones del mundo.

Esto es fundamental no sólo en niños, para quienes el juego es una parte fundamental sino la más importante del aprendizaje, también en adolescentes. La adolescencia es una etapa compleja, con sus múltiples cambios adviene una visión creativa del mundo y un cuestionamiento constante a lo dado. Es importante, entonces, fomentar desde la escuela situaciones que estimulen la imaginación, el aprendizaje expresivo, el trabajo en común, la construcción de vínculos grupales, el ejercicio de la escucha, la construcción de una mirada propia.

Herramienta.Los aprendizajes vinculados a la corporalidad, a la expresión y a la imaginación creadora estuvieron históricamente excluidos de los planes de estudio. Desde un tiempo a esta parte, se consideran como una herramienta fundamental para el aprendizaje. Esto se trata de un avance, ya que, más allá de su especificidad, una de las causas que otorgan a la creación artística un lugar prioritario es su nivel igualador; independientemente de los ritmos de aprendizaje en términos intelectuales, todos podemos desarrollarnos y construir vínculos a través del arte. La integración en el aula de quienes cuentan con capacidades diferentes, por ejemplo, es otra de las razones para seguir esa vía.

Estos son sólo algunos de los motivos por los cuales el teatro debiera tener un espacio curricular en la escuela. Nuestra experiencia docente nos asegura que, como fin en sí mismo, y como herramienta de construcción de aprendizaje para otras disciplinas, el teatro da respuestas. •

(*) Coordina, junto a la profesora Alejandra Codina, el tercer “Festival de Teatro para Escuelas Secundarias”.

Comentarios