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Viernes 09 de Marzo de 2012

Por qué aprender un idioma

Entre las principales razones figura la oportunidad de mejorar las habilidades para comunicarse con otros

“La pluralidad de culturas significa comunicación y traducción: una reconciliación de los lenguajes, una reunión «del otro» y otros en la unidad de la comprensión. El esfuerzo de hablar lenguas extranjeras, comprenderlas y traducirlas a la propia es recuperar la unidad del principio, y en el mundo plural de hoy es el reto que todos deben encarar”. (Octavio Paz, 1991)

Aprender un idioma en el contexto actual, en el que todos decimos estar “conectados”, está asociado necesariamente al desarrollo de competencias comunicativas, que posibilitan a una persona actuar utilizando medios lingüísticos. Los alumnos adultos que aprenden una lengua son miembros de una sociedad y, como tales, individuos con responsabilidades, deseos, experiencias, convicciones.

Un proyecto plurilingüe de la enseñanza de idiomas para adultos, con un enfoque comunicativo, propicia que los alumnos puedan acceder al aprendizaje de lenguas y utilizar las competencias comunicativas que desarrolla durante dicho aprendizaje, transfiriendo en ellas sus experiencias.

Una persona puede recurrir al conocimiento de varias lenguas para dar sentido a un texto, escrito o hablado, en una lengua previamente desconocida, reconociendo palabras de una raíz común a otra lengua. Quienes tienen algunos conocimientos, por muy escasos que sean, pueden utilizar esta competencia para ayudar, sirviendo de mediadores entre quienes no lo poseen permitiendo que puedan comunicarse. En una clase de italiano, por ejemplo, es muy común que dadas las similitudes morfológicas de algunas palabras con el español y la experiencia familiar que muchos pueden tener como hijos o nietos de inmigrantes, la comprensión se vea facilitada pero sea necesaria la construcción de nuevos aprendizajes para lograr una comunicación efectiva, que implica “hacerse entender”.

El aula se transforma así en un espacio de intercambio e interacción, en donde se comparten saberes, situaciones vividas y opiniones, propiciando así que todos —docentes y alumnos— nos eduquemos en la tolerancia y el respeto por el otro, por lo distinto. Este enfoque, por lo tanto, también tiene en cuenta los recursos cognitivos, emocionales y volitivos, así como toda la serie de capacidades específicas que un individuo aplica como agente social.

Los fines. Los objetivos de aprender un idioma, desde esta perspectiva, exceden los netamente prácticos. Estudiar un idioma como francés o italiano surge en la mayoría de los casos a partir de la búsqueda de un crecimiento personal y la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, muchas veces después de haber estudiado otros idiomas.

El enfoque plurilingüe enfatiza el hecho de que a medida que se amplía la experiencia lingüística de un individuo, este no guarda estas lenguas y culturas en compartimentos mentales separados, sino que desarrolla competencias en las que las lenguas se relacionan entre sí e interactúan. También se suma, por ende, el aspecto cultural de la enseñanza de lenguas extranjeras ya que el aprendizaje de idiomas desarrolla en el alumno la capacidad de interpretar una realidad sociocultural diferente, además de contrastar con la propia cultura, valorizándola.

Integrarnos en un aula, nos permite convivir en un contexto donde se logran conjugar intereses y motivaciones, reconociendo a través de experiencias vividas la importancia de la capacitación para todos.

(*) Licenciada en traducción y secretaria académica de la Escuela Superior de Administración Municipal.

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