Elecciones en Estados Unidos
Jueves 10 de Noviembre de 2016

¿Por qué Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos?

Su victoria está ligada al deterioro de la democracia estadounidense desde el dudoso triunfo de George W. Bush en el 2000

Sorpresa, incertidumbre, preocupación son palabras que resuenan en los análisis sobre el triunfo de Donald Trump. Los errores de las encuestadoras, los análisis equivocados de los medios de comunicación, la grieta política, las fallas de campaña de Hillary, la capacidad —o no— del sistema político para ejercer un control frente a un presidente como Trump y los futuros cambios en la política exterior son materia de debate. Sin embargo, la gran pregunta es cómo y por qué llegó EEUU a elegir un candidato que tuvo manifestaciones racistas, xenófobas, misóginas, ultranacionalistas y aislacionistas.

Las respuestas son múltiples y complejas, pero quizás las más significativas son las ligadas al deterioro de la democracia estadounidense. Este proceso se agudizó a partir de 2000 con el dudoso triunfo de George W. Bush, cuando la Corte Suprema ordenó suspender el conteo de votos en Florida y continuó con la lucha contra el terrorismo que, a nivel internacional, habilitó la tortura, el asesinato selectivo, el uso de drones, las intervenciones militares en Afganistán y Irak, las acciones en Libia y Siria y, en el plano doméstico, la restricción de los derechos civiles vía la Ley Patriótica y el espionaje.

Por otra parte, aparece la tensión entre democracia y capitalismo financiero que se visualiza en las consecuencias negativas de la globalización y la crisis financiera de 2008. La primera potenció la especulación financiera favoreciendo una distribución totalmente inequitativa del ingreso donde, según datos de 2013, el 1 por ciento de los americanos tiene el 40 por ciento de la riqueza total de la nación y ha triplicado sus ingresos en los últimos 30 años. Mientras tanto, el 80 por ciento que se encuentra justo por debajo de esta minoría sólo posee un 7 por ciento de la riqueza del país. La segunda, generó desempleo industrial y desindicalización de los trabajadores en un contexto donde 9,3 millones de personas perdieron sus propiedades, mientras billones de dólares eran destinados por el gobierno para salvar a los bancos.

El resultado fue una fuerte erosión de la confianza de la ciudadanía en el sistema político y económico estadounidense y la modificación del clivaje sobre el que se organizó el debate político. La discusión ya no se centró entre izquierda y derecha; conservadores y liberales sino que se focalizó en quienes eran los candidatos capaces de hacer frente al establishment político-económico y quienes no. En las elecciones primarias este reclamo fue atendido por Trump y Sanders. El primero, se convirtió en el candidato anti establishment de los sectores de derecha y el segundo hizo lo mismo para los progresistas. Hillary Clinton ganó las primarias demócratas, pero nunca logró convencer plenamente a un ele ctorado enojado que tomaría las banderas de Sanders para enfrentar al poder económico.

En este marco, a diferencia de lo ocurrido en las crisis de 1930 o de 2008, cuando los estadounidenses optaron por propuestas demócratas, en esta ocasión eligieron una alternativa de derecha ultranacionalista, similar a las que crecen en Europa. Así fue como Trump y la anti-política iniciaron su camino hacia la Casa Blanca.

Anabella Busso / UNR-Conicet

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