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Sábado 20 de Abril de 2013

¿Por qué aprender música en la escuela?

Por Liliana Mazza / La preparación musical tiene un papel relevante en la formación integral: favorece el estado emocional y la capacidad creadora

Aún recuerdo la emoción que me produjo hace ya tantos años, el haber escuchado por primera vez en la clase de música de mi escuela primaria "Canción para tomar el té" de María Elena Walsh y la alegría con la que volví a mi casa y conté la experiencia a mis padres.

A ese recuerdo se suma mi experiencia como docente, que me ha llevado a pensar que la meta más importante de la educación musical en el ámbito escolar tendría que ser despertar el asombro de los más chicos. Esto puede ocurrir movilizando el capital musical que trae un niño desde su casa, que muchas veces es desarrollado por su familia, que escucha música en su vida cotidiana, o en otros casos, porque la oye en los medios de comunicación a su alcance. Por esta razón es muy importante que los niños encuentren en la escuela un docente entusiasta, que les haga descubrir algo distinto y que les otorgue la posibilidad de ampliar su mundo sonoro.

Los estímulos que enriquecerán esta experiencia se pueden dar a través del juego corporal, de la ejecución de instrumentos, de la fabricación de objetos sonoros, de explorar los sonidos del propio cuerpo, de escuchar música con serenidad, de la improvisación, de la danza y sobre todo de la voz cantada.

La incorporación del dibujo, ya sea acompañando la audición de canciones o como conclusión de una actividad realizada, me ha persuadido de la importancia de asociar el sonido a la imagen y podría ser un interesante punto de contacto con el área de plástica, que tanto se vincula con la música en muchos aspectos.

Esta práctica guiada por un docente con formación sólida, comprometido con su tarea, debería contar con el espacio físico apropiado, los instrumentos musicales, los equipos de reproducción de sonido y el apoyo institucional necesarios, para que la experiencia sea significativa, gratificante y motivadora para el niño y se integre a otras áreas. Esto no debe ser un hecho aislado, ya que a veces ni siquiera cuenta con la frecuencia semanal indispensable para desarrollarla con continuidad.

Formación integral. Mucho han escrito ya los pedagogos sobre la importancia de la educación musical, que juega un papel fundamental en la formación integral del individuo, no sólo en las actividades específicamente musicales, sino además en la ampliación de su percepción general, visual y auditiva, favoreciendo el estado emocional, el desarrollo físico y la capacidad creadora.

Aprender música en la escuela, con sus pares, donde el niño es partícipe de una experiencia musical grupal, donde las individualidades, las pequeñas lucecitas, se integran en una producción rica y variada, que lo asombre y alumbre en un descubrimiento cotidiano, hará que el niño tenga más posibilidades de desarrollar interés por la música, la danza, la plástica, o cualquier otra actividad creativa.

(*) Maestra nacional de mísica, arquitecta

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