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Viernes 10 de Diciembre de 2010

Por la inclusión y la obligatoriedad

 

La titular de Amsafé provincial y secretaria adjunta de Ctera, Sonia Alesso, consideró que el debate de fondo debe apuntar a definiciones políticas.

—¿Por qué Amsafé pidió al Ministerio de Educación hacer esta jornada de debate?

—Porque no puede haber ninguna reforma educativa sin participación real de los docentes. En especial porque las escuelas técnicas y medias sufrieron la desinversión y retiro del Estado en los 90. Y luego de votada la ley de educación nacional, que extiende la obligatoriedad al secundario, es fundamental que trabajemos sobre la secundaria que queremos. Junto a esto es importante tomar el tema de la inclusión. Eso implica además que el Estado asegure la creación de escuelas, pero no sólo por decreto, sino con todo lo que éstas requieren.

—¿Obligatoriedad e inclusión serían cuestiones clave a tener presente?

—Claro, porque estamos debatiendo que se garantice la obligatoriedad de la secundaria y el modelo inclusivo que necesitamos. Hablamos de financiamiento, creación de cargos, condiciones de trabajo con la habilitación de nuevos puestos (como asesores pedagógicos y coordinadores de áreas, entre otros), todo lo que haga al fortalecimiento educativo. Y aquí también hablamos de las escuelas medias para adultos.

—¿El debate incluye a las condiciones de trabajo docente?

—Sí. Ya hemos planteado la necesidad de concentración horaria, que los puestos de trabajo contemplen horas en el aula y extra aulas para atender a proyectos institucionales, que no exista la actual fragmentación de trabajo que lleva a un profesor a viajar por horas para tener un salario más o menos digno. Por otra parte, y en el mismo sentido de este reclamo, no se entiende que el Ministerio tome decisiones como las que afectan a la Regional VI y hable de sacar un cargo de un lugar y llevarlo a otro. No se puede pensar en términos de los 90 la ubicación de los puestos de trabajo. La verdad es que en las escuelas faltan cargos y muchos.

—La secundaria es la educación que padece viejos problemas irresueltos. De todos ¿cuál es el que más le preocupa?

—Cómo lograr que la escuela secundaria sea realmente inclusiva y que contemple el derecho social a la educación; pero también que recupere la capacidad de convocar a los adolescentes y los jóvenes. Por supuesto, también que los educadores tengamos condiciones dignas para enseñar y aprender. Para todo eso es necesario un Estado que se convierta en garante de las políticas educativas.

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