El Mundo
Domingo 14 de Agosto de 2016

Por la boca muere el pez: se complican las aspiraciones de Donald Trump

Sus continuos exabruptos están espantando rápidamente a muchos electores y a prestigiosas figuras republicanas.

El camino de Donald Trump a la Casa Blanca se vuelve cada vez más largo y sinuoso al ritmo de continuos exabruptos que están espantando rápidamente a muchos electores y figuras republicanas, incluyendo a gobernadores y varios legisladores, entre ellos uno que votará por la candidata demócrata Hillary Clinton. A tres meses de las elecciones de noviembre, el fervoroso apoyo que recibió en la reciente Convención Republicana y su crecimiento en las encuestas, especialmente entre los republicanos, se han evaporado, y una vez más reaparecieron las divisiones entre él y los líderes electos del centenario partido conservador.

Lejos de moderar su retórica incendiaria, o de asociarla a sus crecientes problemas, el jueves lanzó la bizarra afirmación falsa de que el presidente Barack Obama y Clinton fundaron el grupo Estado Islámico (EI). El viernes, intentó contener el estupor desatado arguyendo que sus dichos fueron "sarcásticos". Dos días antes, dijo que los defensores del derecho constitucional a portar armas de fuego tenían "en sus manos" el poder para frenar a Clinton, lo que se interpretó como una incitación a matar a tiros a la ex secretaria de Estado. Luego matizó sus dichos y afirmó que se refería al poder de voto de esas personas.

Antes de estas declaraciones, el rechazo de sectores de la agrupación a su candidato había crecido esta semana, cuando la influyente senadora Susan Collins y medio centenar de ex funcionarios anunciaron que no votarán por él por considerarlo "peligroso" y contrario a los valores históricos del partido. A medida que el candidato pasa de un resbalón a otro, varios líderes republicanos en Washington y Estados disputados comenzaron a sopesar abiertamente el darle la espalda a fin de evitar una aplastante derrota el 8 de noviembre. El electorado también parece empezar a distanciarse de Trump, que esta semana cayó drásticamente en los sondeos frente a una Hillary Clinton que salió más fortalecida tras las convenciones de ambos partidos del mes pasado y que en algunas encuestas llegó a aventajar a su rival por dos dígitos. Las encuestas reflejaron el impacto que tuvo en la opinión pública el reciente y muy criticado enfrentamiento público de Trump con los padres de un soldado estadounidense musulmán que murió en Irak: casi el 75 por ciento de los consultados en un sondeo desaprobó su confrontación con la familia Khan.

El repudio a Trump se extiende también a los republicanos de la Cámara de Representantes (Diputados), siete de los cuales ya dijeron que no apoyarán al candidato, entre ellos uno, Richard Hanna, que este mes se convirtió en el primer legislador de su partido en decir que votará por Clinton en los comicios.

Las polémicas se suman a tantísimas otras protagonizadas por Trump, que promete construir un muro en la frontera con México para evitar que sigan ingresando inmigrantes mexicanos, que ha propuesto prohibir el ingreso de los musulmanes a Estados Unidos y ha mostrado, además, un preocupante costado misógino.

El personaje de "Taxi driver"

Robert De Niro comparó ayer a Donald Trump con el personaje psicótico de su película "Taxi driver", afirmando que si el candidato republicano gana las elecciones, "que Dios nos ampare". El actor dijo que Trump se parece a Travis Bickle, el personaje demente que encarnó en la película de 1976. De Niro agregó que la prensa está empezando a enviar señales a Trump de: "Entienda usted Donald, esto es ridículo, esto es una locura, un desquicio".

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