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Sábado 20 de Noviembre de 2010

Por el secundario para todos

Patricia Clement habla con entusiasmo y cariño de su escuela. Es la directora de la Hospitalaria y Domiciliaria, una de las dos que funcionan en la provincia (la otra está en Santa Fe). Repasa que son unos 100 los chicos que por estos días atienden entre hospitales y domicilios. En su función de directora, la acompañan 9 maestras de grado y 3 de especialidades. La preocupación actual es que estos niños no tienen el secundario garantizado.

Patricia Clement habla con entusiasmo y cariño de su escuela. Es la directora de la Hospitalaria y Domiciliaria, una de las dos que funcionan en la provincia (la otra está en Santa Fe). Repasa que son unos 100 los chicos que por estos días atienden entre hospitales y domicilios. En su función de directora, la acompañan 9 maestras de grado y 3 de especialidades. La preocupación actual es que estos niños no tienen el secundario garantizado.

"Los chicos llegan a nosotras a través de sus escuelas, que son las que deben derivarlos para no perder el contacto institucional, esto aunque se los visite en el hospital o en sus domicilios", explica. Actualmente trabajan en los hospitales Vilela, Provincial, Zona Norte y Centenario en forma sistemática. Pero además van a otros privados cuando algún alumno es derivado.

La normativa indica que para recibir esta asistencia deben pasar por lo menos 30 días sin que asistan a clases. Y son hasta 4 los alumnos que atiende una maestra en los domicilios, más otra cantidad fluctuante en los hospitales. Clement advierte que "no alcanzan a cubrir la demanda" y que a principio de año "había unos 30 chicos en lista de espera", de los cuales algunos ya volvieron a clase, pero otros siguen sin educación.

Reconoce que muchos de los alumnos que podrían estar en la escuela común, pero las barreras físicas (como falta de rampas) o la disposición para organizar las clases en una planta baja, entre otra lista de ejemplos, no se lo permiten.

Desde hace un buen tiempo reclaman ante el Ministerio de Educación que se les reconozca la modalidad hospitalaria y domiciliaria (como lo hace la nueva ley de educación nacional) y se la convierta en escuela pública. "Pero no nos escuchan", dice con dolor la directora. La preocupación es también porque consideran que este servicio debería crecer como tal, más después de que el secundario es obligatorio. "La realidad es que los chicos con dolencias crónicas no reciben el secundario", asegura.

Los docentes cobran igual que todos, más un plus por zona desfavorable. Costean de sus bolsillos los pasajes de colectivo cuando hacen hasta más de dos viajes para visitar a un solo alumno.

Hacia el final de la charla, la directora destaca el trabajo valioso de sus maestras, confiesa que esa tarea tiene un costado duro, pero asegura que son "muchas más las alegrías que reciben de los chicos".

 

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