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Jueves 13 de Diciembre de 2012

Por el chanta de "Nueve reinas"

Algún día, Ricardo Darín debería reconocer que todo se lo debe a Marcos. ¿Quién es Marcos? No es otro que el chanta con barba candado de “Nueve reinas”, la película de Fabián Bielinsky que puso a Darín en otro plano.

Algún día, Ricardo Darín debería reconocer que todo se lo debe a Marcos. ¿Quién es Marcos? No es otro que el chanta con barba candado de “Nueve reinas”, la película de Fabián Bielinsky que puso a Darín en otro plano. Que lo posicionó en el inconsciente colectivo argentino y lo lanzó como catapulta hacia el mercado internacional. Corría el 2000 y Darín venía de un buen momento, nada menos que bajo el ala de Juan José Campanella, que lo tuvo en cuenta para el protagónico de “El mismo amor, la misma lluvia”. Ahí Darín ganó su primer Cóndor de Plata como mejor actor, pero, claro, lo más presente que tenía la gente de él era el Chiqui Fornari, de “Mi cuñado”, una comedia que, casualmente, volverá a la televisión del verano que todo lo recicla. Aquel Marcos de “Nueve reinas” demostró que Darín no sólo era un gran actor, sino que sabía mostrar como pocos el gen argentino por la pantalla grande. Y, de yapa, el cine argentino comenzaba a tomar otra relevancia. Recuerdo haberla ido a ver con mi mujer Sandra junto a Reinaldo y Claudia, una querida pareja amiga, y que ninguno de los cuatro sabíamos de qué trataba la película. Yo, a propósito, porque me gusta que la película me sorprenda, y ellos porque confiaron que podría ser buena, simplemente. Cuando salimos, nos miramos los cuatro y dijimos una frase tantas veces oída por los espectadores de este país: “fue tan buena que no parecía argentina”. Y ahí está la deuda de Darín con su personaje Marcos. Es que ese chanta le permitió tener un nombre en el cine y a la vez crecer como intérprete y con él también ganó respeto el cine argentino. El jueves se estrena “Tesis sobre un homicidio” y seguro que la gente llenará los cines. Sólo porque “dan una de Darín”.

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