Turismo
Domingo 21 de Agosto de 2016

Pompeya: a caminar por la historia

En el año 79 d.C. Pompeya quedó sepultada por las rocas y cenizas del volcán Vesubio. Diecisiete siglos después fue desenterrada.

Conocer Pompeya es algo más que una visita a un sitio histórico. A poco de caminarla se comienza a tomar una dimensión real de dónde se está parado: en una ciudad de la Antigua Roma. Edificios públicos, calles, monumentos van reconstruyendo a cada paso la historia de ese lugar y cómo era la vida de todos los días.

   El 24 de agosto del año 79 d.C. Pompeya quedó sepultada por las rocas y cenizas del volcán Vesubio, y con ella unas dos mil personas. Pasaron 17 siglos para que comenzaran los trabajos arqueológicos que se extienden hasta la actualidad y fuera desenterrada para que sea conocida por el mundo contemporáneo.

   Cada detalle a la vista guarda un relato, un nombre, una referencia sobre cómo era la organización política, social y cotidiana de ese entonces. Cómo vivían los pompeyanos acomodados y los más pobres. Por eso para que la visita se pueda aprovechar al máximo es clave destinarle una jornada, un tiempo sin apuros: el sitio está abierto desde las 8.30 hasta las 17, y en verano unas horas más.

   El solo ingreso y recorrido por la ciudad es ya una visita asombrosa, que se enriquece y se hace más agradable en algunas de las tantas referencias que no hay que perderse de conocer. Entre ellas los edificios de la administración pública y El Foro. Además de los santuarios, como los templos de Apolo y de Venus.

   Entre las residencias particulares, una de las más conocidas es la Casa del Fauno, que se destaca por su arquitectura, las pinturas y mosaicos que la adornaban. El nombre se lo da la estatuilla de bronce de un Fauno danzante que estaba colocada en el ingreso (la que se ve actualmente es una réplica).

   Otro sitio es la Necrópolis de la Puerta de Herculano, la más conocida de la ciudad con tumbas que datan desde mediados del siglo I a.C. En realidad alrededor de cada uno de los ingresos se encuentran tumbas, excepto la zona de la Puerta Marina.

   La Panadería donde se hallaron hornos de leña, parecidos a los actuales, y las muelas de piedra lávica, dura y porosa, que no contaminaba la harina. Y otro de los puntos de referencias que despierta más curiosidad en los turistas es El Lupanar, el burdel mejor organizado de los tantos que existían en Pompeya, donde se disponían habitaciones y una letrina. En las paredes se observan grafittis con el nombre de las prostitutas y el precio que cobraban.

   También son imperdibles las termas, como las de Estabia que es el edificio de este tipo más antiguo de esta ciudad, con espacios propios para las mujeres y los hombres. Además de los teatros y el anfiteatro. Y los negocios donde se vendían (al paso) bebidas y comidas calientes: Thermopolia se llamaban.

   La erupción del Vesubio ocasionó la muerte de unas dos mil personas que murieron aplastadas por piedras, pero gran parte sofocadas por las cenizas y los gases. Una de los vestigios de Pompeya que gana rápidamente la atención de los visitantes son los llamados "vaciados en yeso", que reproducen árboles, animales y cuerpos humanos.

   El arqueólogo Giuseppe Fiorelli fue quien reparó que las cenizas de la erupción volcánica se habían vuelto compactas y presentaban extrañas cavidades. Esas cavidades, que se correspondían con los cuerpos de las víctimas y diferentes objetos, fueron rellenadas con yeso líquido que al solidificarse reproducen las formas originales. Algunas hasta con los gestos de horror de aquella tragedia.

   En el Huerto de los Fugitivos se conservan la mayor parte de estos "vaciados de yeso" que responden a víctimas humanas; y en los Graneros del Foro los restos arqueológicos de distintos tipo, como ánforas, adornos de mármol, además de algunos vaciados. Estos graneros habían funcionado como un mercado de hortalizas y de frutas.

   Pompeya está en la bahía de Nápoles. Una de las maneras más corrientes para llegar al sitio es desde la estación central de Nápoles a través del tren Circumvesuviano que tiene buena frecuencia de salida y tarda aproximadamente unos 45 minutos al destino arqueológico (estación Pompei Scavi). A pocos metros está uno de los ingresos a la antigua ciudad.

   Dada la extensión, las características arquitectónicas del recorrido es conveniente proveerse de ropa y calzados cómodos, y sombrero y pantalla solar para tiempos de altas temperaturas. En el sitio no está permitido ni fumar ni comer, sin embargo en el interior hay un bar y espacios apropiados de descanso.

   Es recomendable reunir guías, mapas y buen material de lectura que ayude a disfrutar al máximo ese encuentro en vivo con la antigua Pompeya. En el ingreso hay guías que se ofrecen para acompañar parte del recorrido.

   El área arqueológica de Pompeya abarca unas 66 hectáreas, de las cuales 45 fueron excavadas y desenterradas. Los sucesivos hallazgos les fueron dando nombre a las casas y edificios. Un impresionante trabajo para recuperar esta parte de la historia de la humanidad que se extiende hasta nuestros días.


Comentarios