Política
Miércoles 06 de Junio de 2012

Por el partido de Central, renunció al Ministerio de Seguridad Leandro Corti

El funcionario se convirtió ayer en la primera baja de la gestión del gobernador Antonio Bonfatti. Resistió embates por asuntos de mayor gravedad institucional que lo habían puesto en jaque.

Leandro Corti se convirtió ayer en la primera baja de la gestión del gobernador Antonio Bonfatti. Resistió embates por asuntos de mayor gravedad institucional que lo habían puesto en el umbral de una interpelación legislativa (mañana debía ir a Diputados a dar explicaciones por la inseguridad) pero debió renunciar al cargo de ministro de Seguridad tras haberse negado a avalar la decisión del gobernador de autorizar la realización en Santa Fe del partido entre Rosario Central y Patronato.

Hasta ahí lo evidente del escándalo, sobre el que el único en hablar, escuetamente, fue el ministro de Gobierno, Rubén Galassi, para recordar que la política de seguridad "la fija el gobernador", encuadrando institucionalmente la retirada de su par.

La Casa Gris se limitó a comunicar el desenlace de una jornada cargada de tensión con un breve comunicado: "El gobernador Antonio Bonfatti aceptó esta tarde la renuncia presentada por Leandro Corti al cargo de ministro de Seguridad. Asimismo, el mandatario santafesino dispuso que el secretario de Seguridad Pública, Marcos Escajadillo, quede a cargo de la cartera hasta tanto se designe al nuevo titular, al tiempo que informó que "todos los funcionarios que integran el equipo del Ministerio de Seguridad quedan ratificados en sus cargos".

En tanto, Bonfatti ratificó que "la seguridad es una cuestión prioritaria del gobierno de Santa Fe y seguiremos destinando nuestros mayores esfuerzos en el abordaje de esta compleja problemática". Se presume que entre hoy y mañana, el jefe de la Casa Gris anunciará al reemplazante de Corti.

Apesadumbrado se lo notó a Galassi anoche. Desde horas del mediodía hizo ingentes esfuerzos (sin éxito) para que Corti reconsiderara su decisión de renunciar y le ahorrase un escándalo al gobierno. Dijo a LaCapital que el gobernador "lamenta la decisión del ministro. Valora todo lo bueno que hizo al frente de la cartera pero ratifica que hay un rumbo en la política que fija".

No obstante, Galassi no dejó de enfatizar que "no hubo desautorización sino reconsideración de una medida. No implica retroceder ni desautorizar a nadie. Uno tiene que tener templanza para sobrellevar las situaciones. Corti estaba haciendo un gran trabajo respaldado por el gobernador y apuntalado por la tarea de un valioso equipo, que continúa íntegro en sus cargos".

La solicitud de las autoridades de Patronato, avalado por las de Rosario Central, para jugar el partido en el estadio de Colón, recibió una negativa de Corti, quien, tras conversar con la policía, argumentó que no estaba en condiciones de garantizar la seguridad del cotejo. Esa decisión ministerial desató una creciente presión sobre el gobierno (desplante de algún dirigente futbolístico incluido) apuntada principalmente a Bonfatti. Figuradamente y en la jerga de los hinchas de fútbol, media ciudad de Rosario tuvo en la mira al gobernador. Interiorizado, éste habría decidido que la medida de Corti fuese "reconsiderada" al decir del ministro Galassi, pero Corti se opuso.

"Fue la gota de rebasó el vaso", dijo en estricto off un funcionario, quien recordó que el Ejecutivo bancó a Corti cuando se escapó el preso que había violado a una vendedora en la peatonal santafesina y esa ciudad ardía de indignación. Por ese hecho el ministro acusó a los policías que ahora lo querellarán porque la reconstrucción judicial del caso debilitó su argumento de complicidad policial con la fuga. También señalaron que cuando el gobernador firmó medidas "enormes" —como haber sacado de la órbita de la fuerza a la TOE a la ex Drogas Peligrosas y a la unidad de Trata de Personas— le dio un aval directo en la pelea contra uniformados sospechados de corrupción.

Teoría y práctica. Corti fue un joven brillante que tuvo el gabinete de Bonfatti. Su capacitación en la materia es largamente ponderable pero su desgaste en el ejercicio de la función fue rápido y profundo. No pudo conciliar de modo eficaz la teoría con la práctica en el que quizás sea el más sinuoso de los terrenos que hoy tiene la política institucional de cualquier gobierno en este país. Y sus ideas, progresistas y garantistas, incomodaron a no pocos exponentes en los muchos pliegues de la vida política, un plus con el que debió lidiar a tiempo completo. La oposición lo había distinguido en las últimas semanas como el principal objetivo de sus recriminaciones. Para mañana lo esperaban ansiosos. La sociedad tampoco estaba conforme con los resultados en el corto plazo. Hasta su relación con la prensa se había comenzado a deteriorar.

La intransigencia de Corti en autorizar el partido de fútbol probablemente contempló entre otras razones no llegar mañana a Diputados con una cuestión tan mediática que mueve miles de pasiones y de millones por igual. Pero esa intransigencia puso al gobernador Bonfatti en una disyuntiva de hierro: o su ministro no lo consultó o su gobierno no está en condiciones de garantizar la seguridad de un cotejo deportivo.

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