Julio De Vido
Miércoles 27 de Septiembre de 2017

Nervioso e incómodo, De Vido afronta en el banquillo el juicio por la Tragedia de Once

A las 9.40 arrancó el juicio que acusa a De Vido y Gustavo Simeonoff por los delitos de estrago culposo agravado y administración fraudulenta por la tragedia ocurrida en 2012 con un resultado de 51 muertos.

El exministro kirchnerista de Planificación e Infraestructura y diputado nacional, Julio De Vido, empezó hoy a ser juzgado por su presunta responsabilidad en la tragedia ferroviaria de Once, que en 2012 causó 51 muertos y 789 heridos.

Con gestos de incomodidad y nerviosismo -acariciándose la barba, restregándose los ojos, mirando el celular y el reloj- el exhombre fuerte de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner comparecía en la audiencia ante el Tribunal Oral Federal 4.

Sentado en el banquillo de los acusados, junto a sus abogados defensores, Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, De Vido escuchaba la lectura del requerimiento de elevación a juicio oral que en su momento había hecho el fiscal federal Ramiro González.


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Los jueces del tribunal, Pablo Bertuzzi, Néstor Costabel y Gabriela López Iñíguez, encabezaban la audiencia en la que también empezó a ser juzgado el ex subordinado de De Vido, Gustavo Simeonoff, ex jefe de la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos.
Ambos comparecen acusados de los delitos de descarrilamiento de un tren agravado y defraudación contra la administración pública.

En un comunicado difundido en coincidencia con el arranque del juicio oral y público, De Vido volvió a culpar de la tragedia de Once al motorman Marcos Antonio Córdoba porque, según dijo, cometió "un yerro humano de índole operativo" y vaticinó que este juicio "concluirá con la única respuesta posible: la inocencia del señor Julio De Vido".

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Córdoba fue condenado a tres años y medio de prisión en el primer juicio por la tragedia de Once que llevó adelante en 2015 el Tribunal Oral Federal 2, que también sentenció a 21 de los 28 acusados.
La pena más alta, nueve años de prisión, recayó sobre Claudio Cirigliano, ex titular de TBA, por estafa y administración fraudulenta contra el Estado.

El ex secretario de Transporte Ricardo Jaime fue sentenciado a cinco años de prisión y su sucesor Juan Pablo Schiavi a ocho años.

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