Política
Domingo 30 de Agosto de 2015

“Mientras menos polarización haya, más chances de ballottage"

El consultor Mario Riorda considera que Daniel Scioli está cerca de ganar y cree que la permanencia de Sergio Massa le posibilita tener más chances a Mauricio Macri de acercarse al ballottage.

El consultor político Mario Riorda desmenuza el intermezzo entre las primarias y la general con pulso de cirujano experiente y detallismo de orfebre. Considera que Daniel Scioli está cerca de ganar y cree que la permanencia de Sergio Massa en el tablero le posibilita tener más chances a Mauricio Macri de acercarse al ballottage.

En una entrevista con La Capital, Riorda se muestra comprensivo con el criticado gurú ecuatoriano del PRO, Jaime Durán Barba, pero se sorprende por lo que denomina “la nada argumental” del macrismo.

—¿Qué percepciones le dejaron las Paso?

—Fue una prueba de ensayo y error con campañas no del todo precisas o calibradas, sea en la búsqueda de targets específicos —públicos electorales destinatarios del mensaje—, y en la diferenciación de los mensajes de acuerdo a divisiones que los diferentes estratos permitan. Además, fueron una expresión dinámica, desde el lenguaje político, que sacó a cada candidato de su espacio discursivo que venía construyendo de hace tiempo. A su vez fue un precalentamiento conservador, porque dio la impresión de que cada uno buscó su piso electoral, pero no miró mucho su techo potencial. Massa radicalizó su postura saliendo del confort centrista, Macri suavizó su posicionamiento, viniendo de oponerse a todo, y Scioli salió de su personalismo moderado para ubicarse como férreo defensor K.

—Usted es consultor en diversos países, al margen de Argentina. ¿Qué característica distintiva han tenido las campañas?

—Los argentinos somos bastante ególatras, por lo que más que pensar qué nos distingue de la región, quisiera hacer lo inverso, situarnos en lo que nos hace iguales en la región. Uno de esos datos es que, en promedio, menos del 20% de los mensajes electorales están dedicados a la instalación de propuestas y nuestro país cumplió a rajatabla ese valor, incluso lo bajó en estas Paso. No hubo propuestas. Hubo, acorde a una tendencia internacional, una solidificación de los atributos híperpersonales de los candidatos. El otro elemento destacable es que, sólo con la excepción de Bolivia, la totalidad de las campañas electorales fueron altamente competitivas donde más de uno ha tenido chances de ganar. Aquí también. Ahora, para ser respetuoso con tu pregunta, ¿qué veo de diferente respecto de otros países? Nada. Salvo la confusión que la superposición de diferentes sistemas electorales provinciales y locales produjo junto a la elección nacional y la saturación de los turnos electorales que se dio en muchos distritos. Santa Fe sabe de ello más que nadie.

—¿Está cerca de Scioli de ganar en primera vuelta?

—Scioli tiene chances de ganar. Hoy no queda claro si en primera vuelta o en ballottage. Sería un error para el oficialismo instalar una sensación de victoria en primera vuelta y no llegar a ella. Dependerá de los votos de la izquierda —aunque decida votar en blanco porque favorece a Scioli— y del peronismo más conservador, como el de Córdoba, que se ha quedado sin candidato tras las Paso. El tercio de los votos de Massa que no acompañaría a Macri es decisivo. Mientras más intente polarizar Macri en primera vuelta, más chances le adjudica a Scioli en esa instancia porque la migración se adelantaría. Mientras menos se dé esa polarización, hay más chances de ballottage. Un tercio de los votos de Massa es el 5% del padrón nacional. Decisivos. Pero las tendencias hoy no señalan enormes corrimientos hacia un lado y hacia otro, aunque tampoco las campañas comenzaron rumbo a octubre.

—¿Cómo debería ampliar Scioli el voto peronista no kirchnerista?

—En la elección intermedia del 2005 hubo un fenómeno muy interesante de victorias totales de los oficialismos provinciales en plena consolidación del liderazgo de Néstor Kirchner. Lo describía como “a Kirchner le sirven mucho más los liderazgos locales, de lo que a los liderazgos locales le sirven Kirchner”. Fue un acto por el que dejó el ego de lado para construir victorias y desde ahí su fuerte y posterior liderazgo. Y mal no le fue. Comprender la diferencia significativa que pueden seguir ampliando algunos liderazgos que obtuvieron más votos que el propio Scioli en el NEA y NOA es central. Luego, afianzar Buenos Aires. Su desempeño es decisivo en ese distrito y es mucho lo que hay que remontar de acuerdo a expectativas previas. En menor medida ya se están reacomodando los votos de Santa Fe y de Córdoba que no tienen candidatos presidenciales, y en donde en una proporción de 2 a 1 —repartidos entre varios— van a la oposición y al oficialismo respectivamente. Aún en esa proporción, a Scioli le sirve mucho, porque su cosecha en las paso fue pobre, especialmente en Córdoba.

—¿Debería tomar distancia del kirchnerismo o ya no tiene tiempo?

—No debería tomar distancia. Sería ilógico y no lo necesita, menos en un momento donde la aceptación de la actual presidenta se ha consolidado establemente en números significativos. Quizás no necesite una campaña tan partidaria desde lo simbólico. La V de la Victoria, como principal ícono estético de su campaña en las Paso es un ejemplo de una campaña que mira más adentro que afuera. Claro que obedecía a consolidar su piso, su voto duro, y su relación interna.

—¿Observa escenario de polarización entre Scioli y Macri, o cree que Massa la romperá?

—Massa no bajó su caudal electoral. Lo que no hizo todavía fue acumular el voto de De la Sota. Y difícilmente eso pueda darse de modo íntegro. Eso lleva a una relativa polarización sin que todavía sea extrema ni perfectamente simétrica. De hecho, mientras más eventos multipartidarios se realicen, menos chances tiene Macri de polarizar. Me refiero a casos como la postura pública frente a los hechos de Tucumán por caso, porque visibiliza a muchos más actores que él. Consolida la oferta amplia antes que única, aunque sí creo que serviría como aglutinamiento de cara al ballottage. El equipo de Macri apuesta más al ballottage que a la primera vuelta.

—Hubieron muchas críticas a la estrategia de Durán Barba de “desperonizar” a Macri.

—Las decisiones en una campaña las toma un partido, un equipo, el candidato y el consultor sólo propone. Creo que, a pesar de no compartir mucho su estilo desideologizado, hay que ser prudentes en esta estrategia por varias razones. Primero, porque la campaña no terminó y hay que esperar para juzgar resultados. Segundo porque en la apuesta de Macri al ballottage, hay en su futuro 50% del electorado captable, una dispersión ideológica muy compleja entre el extremo anti-K y posiciones moderadas, atravesadas por un cuádruple clivaje: oficialismo-antioficialismo, peronismo-antiperonismo, kirchnerismo-antikirchnerismo, izquierda-derecha. Y ahí la cosa es más compleja que un eje simple en torno al peronismo, por lo que, en primer término, se trata de no espantar, de cara al ballottage.

—¿Y qué lo sorprende?

—Dos cosas. La primera es la nada argumental, en términos publicitarios, del PRO. Nunca he visto la nada misma en términos propositivos cuya idea seguramente es mostrar a un candidato llano, simple, de concepción federal, receptivo, frente a estigmas previos que puedan existir. Pero la nula ubicación en el espectro ideológico, de valores o en la oferta programática, sorprendió. Lo que la ciencia política llama “homogeneización” (la búsqueda de posturas generalistas donde difícilmente alguien podría estar en desacuerdo), Macri la llevó a un extremo que nunca vi en la comunicación política. Lo segundo es la incoherencia que se registra en los posicionamientos públicos. El PRO no apoyó leyes clave, Macri sale un día y garantiza continuidad de esos grandes lineamientos del oficialismo y a la semana la principal voz del PRO argumenta no encontrar “nada” rescatable de la década K. Quedará para el análisis si esas incoherencias fueron deliberadas.

—¿No corren el riesgo Macri y Massa de cazar en el mismo zoológico?

—Claro, pero es un zoológico grande y con gustos para todos. Los dos piensan en la segunda vuelta y ahí su espacio es el mismo. Sí resulta curioso que invirtieran roles. La dureza y radicalización la tomó Massa y mejoró, y la postura centrista desideologizada la tomó Macri y no acrecentó —sino que bajó— su caudal electoral personal, más allá de lo que ganaría en la sumatoria de su espacio ya sin Sanz ni Carrió.

—¿Cómo evalúa que en casi todos los comicios provinciales hayan triunfado los oficialismos?

—Que es una tendencia obvia y que se registra desde hace una década en la región, mucho más acentuada en los dos últimos años. Los oficialismos tienen más chances electorales, especialmente donde hay estabilidad de los sistemas de partidos, al menos en la oferta del oficialismo. Donde esa estabilidad se ha movido, o donde hay sistemas tripartitos estables (como mínimo), los oficialismos fueron puestos en jaque.

 

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