Política
Domingo 18 de Junio de 2017

"Macri es un hombre que evolucionó y se sensibilizó gracias a la política"

Laura Di Marco publicó recientemente un libro sobre el pensamiento íntimo de Macri y la élite que llegó al poder. Autora de "La Cámpora. Historia secreta de los herederos de Néstor y Cristina".

¿Quién es Mauricio Macri? Esa es la pregunta que responde "Macri. Historia íntima y secreta de la élite argentina que llegó al poder", de la periodista Laura Di Marco, un libro que sigue arriba en la lista de best sellers.

La autora mantuvo algunas entrevistas con el presidente de la Nación en las que, como nunca, el protagonista de la historia se abrió como en una sesión de psicoanálisis. Desde admitir que su padre padece de demencia senil hasta contar detalles de la personalidad de su madre, Alicia Blanco Villegas. "Los Macri, al lado de los Blanco Villegas, son progresistas", dice con ironía Di Marco en el marco de una entrevista con La Capital. Lectores, pasen y vean, pasen y lean. Si es que les interesa saber cómo son los que nos gobiernan aquí y ahora.

"La gente que ya leyó el libro me dice que le gusta mucho y que lo entendió mucho más a Macri. Es un libro sobre Macri y el macrismo; quién es quién. Es una élite, una clase social que llega al poder por primera vez desde la ley Sáenz Peña. Y le incorporó otros sectores, por ejemplo el de María Eugenia Vidal, quien viene desde otro lugar. Después de haber hecho el libro creo que el verdadero cambio está en Vidal, no tanto en Macri", advierte de entrada la periodista Di Marco.

Va más allá: "Macri se rebeló contra su propio destino en la relación con su padre, y por eso hoy es presidente de la Nación".

—Es fuerte leer que Macri admita que su padre, Franco, lo boicoteó.

—Sí, muy fuerte. Yo llegaba a casa y me ponía en la computadora a escuchar las grabaciones, y eran sesiones de terapia. ¡Las cosas que me decía! No lo conocía a Macri, entonces para mí es el que entrevisté. En Los Abrojos, su quinta privada, él se relajaba mucho más; lo vi cuatro veces para el libro. Carlos Grosso me dijo que Mauricio está menos fóbico, menos miedoso, desde que es presidente.

—Es muy extraña la relación de Mauricio con el padre y la madre. Incluso, en el entorno del presidente decían que él era más parecido a su mamá que a Franco. El la describe como un símbolo de lo políticamente incorrecto. Es un personaje tremendo.

—Sí. Todo el mundo habla del padre, pero para que haya podido actuar como actuó hubo una madre que se lo permitió. Podría haberle dicho: "No Franco, el chico tiene 5 años, no puede ir a reuniones de negocios con vos". Era una mujer muy sometida a Franco, de Barrio Norte. Con ese pensamiento de Barrio Norte respecto de los morochos, de los gays. Ese tipo de opiniones de la derecha argentina.

—Una especie de doctora Pignata...

—(Se ríe). Exacto, tal cual. Durán Barba, cuando se empieza a hacer cargo de la campaña, le dice: "Mauricio, ya que tu papá es tan cuestionado, vamos a ver a tu mamá". Y Macri le responde: "No, mi mamá es peor". Los Macri son progresistas al lado de los Blanco Villegas.

—¿Respecto de los Newman boys (egresados del colegio Cardenal Newman) que están en el gobierno, además de hablar con ciertas muletillas de clase alta tienen otras características comunes de tipo político? Hay muchos ministros y asesores que cursaron estudios en ese colegio.

—Algunos con los que hablé en "off", dicen "Mauricio es un Franco mejorado", que me parece una muy buena frase. Macri, al principio, elige a Ivonne Bordeu por su apellido, porque se sentía inseguro socialmente en el sentido de que es un tano sin tierra, campo, abolengo o próceres en su familia. Eso le pesaba por la élite en la que se movía. Un Newman boy que tiene campos y toda esa historia me dijo que los Blanco Villegas son mucho menores a los Bordeu. Son indicadores de clase, que nosotros miramos desde tan abajo que no entendemos del todo. Los Blanco Villegas son una familia del interior, con campos, pero sin prestigio como los Bordeu.

—¿A Macri lo cambió para bien el poder, lo sensibilizó la política?

—Sí. Es un hombre que evolucionó. Hasta Marcos Peña dice eso, con lo difícil que es sacarlo del guión al jefe de Gabinete. "Macri era tan frío, tan mala onda, tan agreta". Era un tipo desconectado. El dice en el libro que se topó con la Argentina real cuando fue a timbrear a un barrio de Berazategui y se topa con dos ladrones, que lo invitan a hablar. El se conmovió con las historias de vida de los ladrones y hace un compromiso para que dejen de robar en el barrio porque les iba a dar trabajo. Ese Macri era imposible de conocer diez años atrás. Mauricio sabe de los estragos del Grupo Macri, de la parte non sancta de su familia. El, de algún modo, lo quiere reparar desde la política.

—Macri dice en el libro que Cristina Kirchner "es una persona con características de psicópata". Incluso cuenta que después de hablar con ella, en la transición, se tuvo que tomar una pastilla para los nervios...

—Sí. Dice que es una mujer que "turba la cabeza", que va girando los argumentos. Cristina ni siquiera le prestó la sala de prensa de Olivos, lo maltrató y después lo acusó de maltrato. Como hacen los psicópatas: te hacen actuar, y cuando actuás te reprochan. Es un manejo bien psicopático. Es verosímil el relato de Macri con lo que es Cristina. Y termina diciéndole que es un ingeniero que no sabe nada de la Constitución. Después de media hora de charla, Macri le levanta un poco la voz y ella le dice: "Me estás gritando, y yo soy una mujer". Y le corta la comunicación. Ahí él me comenta: "Tuve que tomarme una pastilla porque me dejó completamente alterado. Es una psicópata".

—¿En los momentos de dificultades Macri se recuesta en los personajes más oscuros, caso Angelici?

—Sí, Ritondo también. Esto obedece al miedo. El está siempre en tensión entre ser Franco Macri o hacer un cambio. Cuando se asusta cree que hay tipos que lo pueden proteger desde el lugar más oscuro. Angelici tiene prácticas cuasi mafiosas. En el libro cuento cómo opera y todo eso. El piensa que se está en transición hacia otra cosa y que, por ejemplo, el trabajo sucio con la Policía Bonaerense lo tiene que hacer Ritondo.

—¿Le llamó la atención algún personaje del macrismo, por ejemplo Peña? Hay quienes dicen que detrás de ese estilo modosito se esconde un "killer" político.

—Sí, yo lo menciono en el libro. Es "el elegido". Me sorprendieron dos personas: Javier Rodríguez Simón (Pepín) y Carlos Grosso. Pepín es un cheto total, pero tiene calle, es astuto. Es el miembro inteligente de la élite, muy interesante. Grosso se asume como influyente, aunque lo tienen corrido por su mala imagen. Pero entiendo por qué es escuchado, al margen de las causas que tuvo. Grosso es un "malo inteligente".

—El más transgresor de esa clase social que está en el gobierno es Macri...

—Sí, coincido. Si tuviese que haber hecho el libro con Peña, no había libro. Macri me sorprendió por las cosas que iba diciendo, muy jugado, transgresor. Tal vez es lo que dice Grosso: se relajó cuando llegó al poder.


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