Política
Domingo 06 de Agosto de 2017

Javkin: "Tenemos un buen Concejo desde lo plural, pero muy malo para acordar"

Abogado de profesión fue concejal, diputado provincial y nacional, candidato a intendente y ahora secretario general de la Municipalidad. Encabeza la lista oficialista de Fein para llegar al Palacio Vasallo.

Dos años después de enfrentar a Mónica Fein en la interna por el Ejecutivo, Pablo Javkin encabeza ahora la lista del oficialismo bendecida por la intendenta para llegar al Concejo. "Cambió mucho el escenario en el Frente Progresista. Entendimos el mensaje de la sociedad, que pidió renovar equipos, prioridades e intensificar las obras", enumeró el secretario general de la Municipalidad para explicar el paso de ser rival a cabeza de lista de Fein. Ex diputado nacional y provincial y concejal, Javkin no niega que tiene aspiraciones de llegar algún día al Palacio de los Leones pero dice que su intención hoy es ingresar al Palacio Vasallo para apuntalar la gestión. "Decidí ser candidato a concejal porque el movimiento que tiene la ciudad encuentra un freno en el Concejo, que eso muy bueno desde la pluralidad pero muy malo desde los consensos, donde cuesta mucho arribar a acuerdos", indicó en diálogo con La Capital.

   —¿Decidió ser candidato a concejal para, si le va bien, ser candidato a intendente dentro de dos años?

   —Yo fui candidato a intendente y me encantaría ser intendente. La experiencia del Ejecutivo es de un aprendizaje muy intenso y te prepara mucho. Pero decidí ser candidato a concejal porque vemos desde nuestro frente que el movimiento que tiene la ciudad encuentra un freno en el Concejo. Tenemos un Concejo muy bueno desde la pluralidad pero muy malo desde los consensos, donde cuesta mucho arribar a acuerdos. Salvo la emergencia en seguridad, los demás temas cuesta mucho sacarlos, y si salen es por una mayoría muy ajustada.

   —¿De quién es la responsabilidad de que los temas clave estén trabados en el Concejo? Parte de la oposición denuncia que ustedes no dialogan o que buscan alianzas incompatibles, con el PRO y Ciudad Futura...

   —La responsabilidad es de todos. Pero en un Concejo de 18 bloques sobre 28 concejales, sobre todo para ordenanzas que requieren mayorías especiales, el diálogo tiene límites, en base a la buena fe y la falta de mezquindad. Si el PRO está de acuerdo con tomar crédito en la Nación, en provincia y ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Río Cuarto pero en Rosario dice que no, es más por mezquindad que por otra cosa. Igual, hay algo bueno de Rosario que nosotros queremos mantener: acá no se discute tan agrietadamente como en Buenos Aires. Cuando la ciudad tomó decisiones importantes el oficialismo no tenía mayoría y la oposición, que era mayoría, actuó con responsabilidad. Para crecer hay que ponerse de acuerdo y ceder.

   —¿Qué cambió en estos dos años que pasó de ser rival de Fein en la primaria a intendente, con críticas a su gestión, a ser el candidato del oficialismo bendecido por ella?

   —Lo que cambió después de la primaria anterior fue que el frente entendió el mensaje, ese mensaje llevó a ganar la elección por muy poco. Ese mensaje tenía contenidos vinculados a renovar equipos, prioridades de gestión, tomar algunos temas, como la seguridad, donde el municipio podía aportar de mejor manera, intensificar la obra y la infraestructura barrial. Si uno mira lo que pasó, el gabinete de la segunda gestión de Fein se renovó en un 90 por ciento, se incorporaron en todas las áreas personas que venimos de otros espacios. La agenda política municipal y provincial cambió sustancialmente. Todo este proceso se corona con las listas donde hay un importante recambio generacional, con Verónica Irízar y Lichu Zeno.

   —A propósito de Lichu, hay quienes critican su candidatura porque viene por afuera de la política y porque, para algunos, puede haber un intento de capitalizar o usar su dolor personal en términos políticos. ¿Qué contesta a esa crítica?

   —No creo que haya que contestar esa crítica. Tiene que hacerse cargo quien la plantea, y lo otro lo demuestra la realidad o no. No creo que alguien que se involucra a los 27 años, que se afilia a un partido político y se expone a esto sea algo negativo. Hay algo que la política tiene que entender: que ahora la sociedad es una sociedad de causas. Hay que entender el cambio de paradigma. Antes vos militabas en un partido político y eso te resolvía una visión de casi todos los temas. La complejidad de estas sociedades no lo permite, los sistemas de ideas no son abarcadores y el Estado no es el lugar donde están todas las respuestas. Y aparecen causas, gente que se moviliza en defensa de los derechos de los animales, a favor de la donación de órganos, por la infancia, por lo ambiental. Y aparecen en esas causas liderazgos sociales, que antes venían exclusivamente de la política. Yo lo considero valioso.

   —¿Cómo está su relación con Elisa Carrió, ahora que recuperó protagonismo y alta intención de voto en Capital Federal?

   —En lo político estamos distanciados. Nosotros no creíamos que había que integrar Cambiemos y privilegiamos otras alternativas. En lo personal tengo mucho respeto por ella, integré durante dos años el bloque con ella en el Congreso tomando temas importantes. Además, me pone contento que tenga reconocimiento público, que antes no tenía. Me genera satisfacción que se la valore por muchas denuncias que en su momento generaban rechazo.

   —Si viviera en Capital Federal, ¿la votaría a diputada?

   —No lo sé, es una pregunta contrafáctica, no vivo en Capital. Me parece que Martín Lousteau es valorable y tiene un liderazgo nuevo. Tengo sensaciones ambiguas, no comparto su construcción política pero rescato que se la reconozca después de tantos años de lucha. Lo que más cuestiono es su estilo y el de otros de profundizar las diferencias. La política tiene que marcar diferencias pero tiene que generar y buscar soluciones. El gobierno anterior y el actual han agudizado el conflicto y cuesta mucho después desarrollarse. La conflictividad en sí no es un valor. Un país se consolida cuando en determinados temas clave hay acuerdos, diálogo y soluciones.

   —¿Qué pasa si Cristina Kirchner gana en provincia de Buenos Aires?

   —Si gana Cristina se confirmaría el error del gobierno nacional, que en lugar de cambiar reprodujo la idea de mantener el conflicto. No creo que la sociedad vuelva para atrás ni que los hechos se repitan de manera circular. La lógica de mantener el conflicto permanente impide abordar los temas estructurales y resolverlos, y aleja a la gente de la política porque no ve soluciones. Tiendo a pensar que no va a pasar, pero el gobierno está haciendo mucho para que eso pase.

   —Pero si la ex presidenta gana, ¿Cristina sale muy fortalecida y el gobierno queda debilitado?

   —Decir eso sería confirmar que eso sucederá y yo no quiero que suceda a pesar de que estoy lejos del oficialismo. La Argentina necesita cierto equilibrio, no puede ser que todos los días tengamos discusiones públicas de vida o muerte. Eso después tiene correlatos económicos y en términos de desarrollo.

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