Política
Domingo 27 de Agosto de 2017

"Hubo triunfo de Cambiemos, pero también de Macri a título personal"

Juan Germano es director de la consultora Isonomía. Licenciado en ciencia política de la Universidad Di Tella. Especialista en comunicación. Participó en la elaboración de varias publicaciones sobre medios y política.

"El resultado a nivel nacional muestra una evidente victoria de Cambiemos, pero de Mauricio Macri de manera personal", dice desde el vamos Juan Germano, director de la consultora Isonomía, a la hora de aceptar el desafío de analizar los resultados de las primarias del 13 de agosto pasado.

  Germano coincide con la mirada que indica que la victoria macrista tiene más que ver con la política que con la economía, que hasta aquí no ha mostrado brotes verdes. "Parece explicarse más por una lógica política más que por las complicaciones económicas que puedan pesar en cada hogar", sintetiza el especialista en campañas electorales, cuyos trabajos son muy considerados en el gobierno nacional.

   —A nivel nacional, el gobierno ganó o empató?

   —El resultado a nivel nacional muestra una evidente victoria de Cambiemos, pero de Mauricio Macri de manera personal. Los dos principales distritos (provincia y ciudad de Buenos Aires) parecían basar sus estrategias en la fortaleza de la marca, pero en la individualización de dos figuras clave: María Eugenia Vidal y Elisa Carrió. El resultado obtenido a nivel nacional coloca a Macri en ese podio en función de la fortaleza del resultado electoral y de la sorpresa obtenida en algunas provincias que a priori parecían electoralmente imposibles.

   —Al final, se dio lo que algunos presumían: la gente ratificó al gobierno por la política y no por la economía.

   —La economía importa, pero si uno analizaba las últimas elecciones legislativas, podía encontrar que el mandato electoral (esa gran pregunta que ordena y define preferencias) tenía que ver más con la política que con el bolsillo. Analizando la provincia de Buenos Aires, en 2009 De Narváez fue para muchos bonaerenses quien mejor podía representar un límite a las formas y avances de Néstor Kirchner. En 2013 el mandato fue ponerle un límite a la potencial re-reelección de Cristina Kirchner, y fue Sergio Massa quien pudo lograrlo. En este sentido, también este proceso electoral parece explicarse más por una lógica política que por las complicaciones económicas que puedan pesar en cada hogar.

   —"La grieta", al fin, resultó un fenomenal negocio político para kirchneristas y macristas, que dejó al resto fuera de la cancha.

   —El dato más relevante de esta elección es que Cambiemos se recibió de "oficialismo". Durante años, el primer filtro por el cual los argentinos ordenaron sus preferencias políticas fue en función del kirchnerismo. El verdadero problema no lo tenían quienes estaban a favor de ese espacio sino quienes habitaban la otra vereda. Estos fueron encontrando tentativamente alternativas para poder hacerle frente a ese espacio: Binner, Carrió, Cobos, Massa, De Narváez, etcétera. Me da la impresión de que estamos ante un cambio de paradigma en donde el primer filtro comienza a ser progresivamente la identificación con Cambiemos, y el problema radicará para el resto. Esto le otorga al espacio del presidente una centralidad en torno al tablero político y, a la vez, comenzará a ser juzgado progresivamente con otra vara: cada vez más deberá competir para ser mejor contra sí mismo (y con las expectativas que genera) y menos en función del gobierno anterior.

  —¿Evalúa usted que con el resultado de las primarias Macri tiene las manos libres para apurar reformas o que es demasiado complejo aún?

   —La situación de este gobierno durante los primeros dos años y en el período posterior a los comicios legislativos no ha cambiado de manera estructural. Si bien simbólicamente parece comenzar un proceso de fortalecimiento, sigue siendo un gobierno que requiere de consensos y diálogo político constante para poder avanzar en su agenda de gobierno. No será un proceso fácil el que lo espera al gobierno en sus dos años posteriores.

   —En el "peronismo blanco" se la pasaron diciendo que lo vinculado al kirchnerismo se había terminado. Pero resulta que ganaron Cristina, Rossi, Capitanich, Manzur, la gobernadora de Santiago del Estero, Insfrán. Y hubo una catastrófica derrota de Schiaretti.

   —Es apresurado e irresponsable afirmar que el kirchnerismo está muerto. Es una lectura que muchos han realizado durante muchos años y el kirchnerismo siempre ha mostrado capacidad de reinventarse. De todas maneras, es innegable que de 2011 a la fecha ha sufrido un importante proceso de disminución política.

   —¿Lo que cosechó Cambiemos en las Paso es el piso o el techo electoral?

   —Como el mandato de la elección pasa por una lectura política, todo parece indicar que el resultado de Cambiemos es un piso más que un techo. Hay varios votantes de Sergio Massa que se sintieron decepcionados o frustrados con lo realizado por Cambiemos pero no se han "enojado" con el actual gobierno, no se ha quebrado la relación. Esta sutil diferenciación es clave ya que en ese electorado es donde el oficialismo debe buscar potenciales votantes. El otro dato a considerar es el análisis de quienes no concurrieron a las urnas ya que, en la breve historia de primarias en nuestro país, la participación hacia las generales siempre ha aumentado.

   —¿Tienen alguna chance Massa y Randazzo de mantener sus votos o lo que viene será peor para ellos?

   —La ciudadanía puede darte la razón, pero no necesariamente el voto. Esto ocurrió dentro de muchos votantes de Cambiemos que podían coincidir con parte de las propuestas de Massa, que finalmente no lo votaron. El verdadero problema para los actores que quedaron en tercer y cuarto lugar es que perdieron potencialidad para responder al mandato electoral. De esta manera corren el riesgo de sostener sus apoyos más puros pero perder su voto útil o voto funcional. En particular Massa, ya que parecía que podía colarse en la discusión real por la obtención de una banca. Hay que esperar para saber qué pasará con el traspaso del voto.

   —¿Le sorprendió la debacle del Frente Progresista en Santa Fe?

   —No es fácil vencer a los oficialismos. En general, antes que un oficialismo sea derrotado, debe perder consigo mismo, para que luego aparezca un verdugo que pueda cerrar un ciclo político. En este sentido, aun cuando no sabemos quién podrá ganar las elecciones en la provincia, me da la impresión de que hay una sensación de cansancio con el Frente Progresista. El enorme desafío de ese espacio radica en poder reinventarse ya que aún con niveles de aprobación de gestión interesantes no logró obtener los votos suficientes.

      —¿Si gana el oficialismo en octubre, el gran tema que comenzará a escalar será el de la reelección de Macri?

   —La sociedad argentina nos viene mostrando hace tiempo que puede virar sin demasiado problema. Julio Cobos era presidenciable luego de la crisis del campo pero quedó relegado a mantener peso sólo en su provincia; Francisco De Narváez era quien detenía para siempre a Néstor Kirchner y Cristina Fernández ganó dos años después con el 54%; Sergio Massa era número fijo para ser presidente en 2015 luego de su gran elección de 2013 pero fue Mauricio Macri quien fue electo. El patrón que nos muestran los argentinos es que no tienen un patrón. Pensar en 2019 es ciencia ficción.

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