Política
Lunes 19 de Diciembre de 2016

"Fue un año muy duro, pero positivo"

Federico Pinedo | Bío | Es presidente provisional del Senado. Integra el PRO y, entre el primer minuto del 10 de diciembre de 2015 hasta la jura ese mismo mediodía del presidente Mauricio Macri, tuvo a su cargo el ejercicio del Ejecutivo.

Hay toda una corriente irónica que sostiene que las horas de Federico Pinedo al frente de la Presidencia, mientras se sucedía la bochornosa saga por el rechazo de Cristina Kirchner a entregar los atributos, fueron los más felices, políticamente hablando, de 2016.

El presidente provisional del Senado está al tanto y se ríe de la situación. "Qué cargada simpática, ¿no? Los mejores momentos de la Argentina fueron cuando el presidente estuvo durmiendo", dice, y larga una carcajada.

Antes de eso, Pinedo (quien llegó a la Redacción acompañado por los diputados nacionales Lucas Incicco y Anita Martínez), habló con La Capital de la marcha del gobierno y se quejó amargamente de la conducta que han tenido muchos empresarios a la hora de respaldar con acciones las cuestiones económicas. "Veníamos como para estrellar el avión. Pero no se estrelló, lo que es muy bueno", graficó.

EM_DASH¿Cómo ve el país a un año de Cambiemos?

—La Argentina tuvo que pasar un año muy complicado, con inflación alta, pobreza inaceptable, indigencia del 6 por ciento, desocupación del 9 por ciento y con una deuda de 47 mil millones de dólares que había que pagar. Veníamos como para estrellar el avión. Pero no se estrelló, lo que es muy bueno. Hemos dado pasos duros, pero nos permitirá crecer el año próximo, tras 5 años de crecimiento cero y cero generación de empleo. Y hay una cosa buena que hicimos los argentinos de todos los partidos, que es empezar a conversar de nuevo, respetarnos para construir el futuro en conjunto. Fue un año muy duro, pero positivo.

EM_DASHUno intuía desde el análisis político que el gobierno iba a tener problemas con la política (por ser minoría en las Cámaras y por los gobernadores mayoritariamente peronistas) y no tanto con la economía. Salió todo al revés.

—Resultó al revés porque la perspectiva económica era mala. Veníamos sin crecer y teníamos que resolver los desequilibrios. El que empujó la economía para que no se siguiera desbarrancando fue el Estado, y eso cuesta mucho dinero. Es el déficit que tiene la Argentina. Se invirtió mucho en contención social y en empujar la economía. La rebaja de impuestos de este año son un costo para el Estado nacional y las provincias, buscando expandirla la economía. Igual, nosotros creíamos que el sector privado iba a reaccionar más y mejor de lo que reaccionó. Esperamos que lo haga el año próximo. Y en materia política evitamos la confrontación por una búsqueda en conjunto. Eso es un cambio cultural muy relevante.

EM_DASHLo que dice sobre la falta de reacción del sector privado, de los empresarios, es un dato llamativo. A ustedes la oposición les achaca gobernar para los empresarios. Y los empresarios no los ayudan en nada.

—Los empresarios argentinos, muchos, están acostumbrados a una Argentina desarticulada, poco productiva, con muchos privilegios y muy poco competitiva. Cuesta cambiar esa cabeza por otra. Creíamos que iba a ser más rápido, será un poco más lento. Deberían haber tenido una actitud más positiva hacia el país. Se ve que desde la política creemos en los argentinos más de lo que creen los propios empresarios en sí mismo.

EM_DASH¿Se atalonó el peronismo a la hora de seguir consensuando?

—Coincido con Juan Domingo Perón: "Primero la patria, después el Movimiento y por último los hombres". Hay un sector del peronismo que se tienta con volver al pasado, y que pone primero los hombres y después la patria. Hemos visto dos o tres de esos episodios de los que después vuelven para atrás. Sacarle el hombro a la Argentina tiene un costo inaceptable. Algún día hacen una ley en la que no se puede despedir a nadie, otro día hacen otra que en la que quieren crear un millón de puestos de trabajo en un artículo, levantando la mano. Pero después vuelven hacia atrás.

EM_DASH¿Por qué el gobierno no buscó antes un acuerdo con el sindicalismo y la oposición en el tema Ganancias? Lo están haciendo ahora, después de un gran costo político.

—Fue un error nuestro. Si lo estamos haciendo ahora, lo podríamos haber hecho antes. Esperemos que se enmiende si llegamos a un acuerdo razonable. Estamos a mitad de camino de un acuerdo.

EM_DASHEl presidente dice que Ganancias afecta al 3 por ciento de los trabajadores que más ganan, pero la sensación es que se trata de una percepción equivocada. Y además es absurdo lo que le descuentan a personas que no ganan bien.

—Hay dos discusiones. Una es a partir de qué ingresos se pagan Ganancias. Y otra más dramática: ¿qué porcentaje del sueldo debe pagar Ganancias? Los ingresos medios tienen que pagar porcentajes bajos, pero el sistema no se actualizó en 12 años. El problema es que rápidamente los trabajadores pasan a pagar el 35 por ciento. Hay que ver las dos cosas.

EM_DASH¿Sergio Massa lo defraudó o nunca tuvo demasiadas expectativas con él?

—Respeto a mis adversarios políticos, pero su actitud no es la mía. Massa ha salido y entrado al terreno de la responsabilidad. A veces está adentro y a veces se va y vuelve.

EM_DASH¿Nota que en el Senado se mantendrá el buen clima iniciático?

—Creo que hay buenos argentinos, aunque algunos políticos privilegian a su partido. Tengo muy buena opinión de la mayoría de los senadores.

EM_DASH¿Las rabietas mediáticas de Emilio Monzó alertan sobre dos sectores en pugna en el gobierno?

—El presidente dijo que no compartía el punto de vista de Monzó y que vivía en un microclima de la política. Los temas que hablan los políticos no son los mismos por los que discurren los ciudadanos ajenos a la política, que están preocupados por otras cosas. Los dirigentes tienen que tener un oído en la gente. Pero es un problema de todos, a veces me pasa a mí. Lo de Emilio me parece que es un punto de vista en un momento determinado. No es cuestión de amontonar gente.

EM_DASH¿El 2017 define el futuro político del gobierno?

—Se va a discutir de nuevo si queremos cambiar o volver atrás. Los cambios hay que consolidarlos y necesitamos un país más productivo, con más oportunidades.

EM_DASH¿Le siguen diciendo que las mejores horas de este gobierno fueron pinedistas, de la Presidencia Pinedo?

—_(Se ríe). Qué cargada simpática, ¿no? Los mejores momentos de la Argentina fueron cuando el presidente estuvo durmiendo (carcajada). Con la historia que tenemos, muchos hubieran deseado que varios presidentes duerman más y hagan menos macanas.

EM_DASH¿Lo califica con un 8 a Macri, como se autocalificó él?

—En el tema económico, al evitar que un avión se estrelle contra el piso, sí. En otras cosas no hemos tenido los resultados que quisimos. Sigue habiendo una diferencia enorme entre lo que somos y lo que queremos ser. Ahí tenemos una nota baja.

balance. "Veníamos como para estrellar el avión, pero no se estrelló", afirmó Pinedo.

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