Política
Lunes 20 de Febrero de 2017

Cambiemos inicia su año crucial tras un febrero que se le presentó complicado

En el momento de poner en marcha la campaña para las legislativas, los temas Correos y jubilaciones pusieron al oficialismo a la defensiva

Para el partido de gobierno febrero era justo el tiempo de poner en marcha la caminata hacia adelante, pensando en las elecciones de agosto y octubre próximos. Pero explotaron el Correo y el fallido intento de encoger el aumento de las jubilaciones. Y los primeros pasos del año fueron para atrás.

La apertura de sesiones extraordinarias para consagrar la reforma a las ART, atada a un cómodo acuerdo con el opo-oficialismo que orientan Sergio Massa y Diego Bossio, preanunciaba un despegue de año ordenado. Salió mal, por errores evitables opinan algunos. O por la naturaleza estructural de la alianza de gobierno, dicen otros.

La decisión de corregir a la baja la fórmula que aplica los aumentos semestrales en jubilaciones circuló —el miércoles pasado— por los pasillos del Congreso justo cuando la sesión en el recinto por la ley de ART transitaba la zona de "meseta", entre la apertura y los cierres. Fue un boca a boca, whatsapp a whatsapp, que corrió como un rayo estremecedor, que produjo indignación.

Los diputados oficialistas venían de escuchar a más de 40 opositores durante casi cuatro horas con durísimas críticas por el escándalo de la familia presidencial con el Correo. Luego vendría el tema del día, las ART, donde todo iba a transitar con números cómodos y a favor del bloque que conduce Nicolás Massot.

Pero el diablo metió la cola. Y todo cambió.

"Decime que es una joda, que no es verdad", le decía un diputado del PRO a un compañero de bancada cuando le llegó la increíble noticia de que "su" gobierno bajaba las jubilaciones. Después, la historia conocida. La advertencia de los bloques socios del oficialismo (que orientan Massa y Bossio) que cambiaron el voto positivo por abstención, pero que con su permanencia en las bancas le garantizaron la sanción de la ley, aunque con una votación muy devaluada, 88 votos.

Una actitud similar, y también protectiva para con el oficialismo, fue la que tomaron otros 22 diputados de distintos bloques del llamado progresismo, el Movimiento Evita y la izquierda, que incluso votaron de manera negativa. El único golpe fatal para la ley de ART hubiera sido dejar caer la sesión por falta de quórum. Sólo el FpV jugó a fondo con esa estrategia, pero no le alcanzó el número.

Para las espadas de Cambiemos en el Congreso febrero es un mes que viene a pérdida total. Nadie puede entender por qué tanto error sucesivo. Justo cuando se diseñan los recorridos de los candidatos para agosto y octubre, en el territorio, "¿tenemos que salir a explicar el Correo y las jubilaciones?, es durísimo", se quejaban, sin perder el humor, y valorando la expectativa positiva —así lo creen— que continúa concitando el presidente Macri en al menos el 40 por ciento de los argentinos.

Boleta santafesina

La boleta de Santa Fe para diputados nacionales de Cambiemos la terminará decidiendo la Casa Rosada. Si no hay sorpresas, el rosarino Luciano Laspina irá al tope de la lista. Detrás tendrá que alumbrar una mujer de la UCR para contener las pretensiones del partido cuyo presidente gobierna la ciudad de Santa Fe, José Corral. Las pretensiones de Corral (de encabezar la lista) se golpean con dos problemas: en Rosario tiene un 2 por ciento de conocimiento, y, además, ¿por qué la UCR va a abandonar la única Intendencia relevante que controla en la provincia?

Con buen criterio, el elenco de diputados santafesinos del PRO pronostican un escenario de polarización de cara a agosto y octubre. Sin embargo, Laspina, Lucas Incicco, Ricardo Spinozzi, Ana Laura Martínez y José Núñez, en una rueda con este cronista, concedieron que les resultará una quimera retener las cinco bancas de santafesinos en Cambiemos que culminan su mandato en diciembre (Laspina, Spinozzi, Gisela Scaglia, Mario Barletta y Ana Copes). En 2017 serán nueve bancas en juego para Santa Fe.

El peronismo en Santa Fe, por su lado, continúa sin encontrar puntos de acuerdo, aunque el plano inclinado que transita el gobierno nacional lo restablece como el favorito. Agustín Rossi decidió no esperar los movimientos de otros sectores y puso en marcha su candidatura, avalada por Cristina Kirchner, para las Paso, y por dentro del PJ-FpV. El resto del peronismo no kirchnerista de Santa Fe repite como dogma los problemas de "techo" electoral bajo del ex jefe de bloque de Diputados de Néstor y Cristina, pero carece de un candidato competitivo para ir a internas. Rossi tiene "techo" bajo, pero los sectores que lo adversan no vislumbran, por ahora, un candidato con "piso" razonable para empezar a construir.

El senador Omar Perotti, por su lado, que ingresó al Senado con votos peronistas y kirchneristas, usa su energía para profundizar relaciones con el gobierno nacional y con el massismo; a esta altura, su sitio de mayor comodidad política. Lo fueron a buscar desde un sector de senadores provinciales peronistas para armar una propuesta por fuera del rossismo, pero dijo no, gracias. No está dispuesto a saltar del Senado a Diputados, con cinco años de mandato por delante. Tampoco quiere que le cuenten las costillas. Perotti, en algún momento se ilusionó con sacarlo a Rossi de la interna peronista promoviendo (en el congreso partidario) una alianza con el Frente Renovador. Pero todo eso es pasado, el Chivo ya avisó que se planta en la interna.

Además de Santa Fe, Perotti juega su rol junto a Miguel Angel Pichetto, en el Senado nacional. Mañana se elegirán autoridades del bloque PJ-FpV, luego tendrá lugar la sesión preparatoria en el recinto, donde se prevé que no habrá conflicto para revalidar las autoridades actuales. El sector dominante del bloque mayoritario (PJ-FpV), que controla Pichetto, recibirá un pedido concreto del sector kirchnerista, donde se destaca la senadora santafesina María de los Angeles Sacnun. Si Pichetto aspira a seguir conduciendo el bloque mayoritario —maneja el quórum con los propios—, le pedirán que incorpore al sector K a la mesa de conducción del bloque.

La división al interior del bloque es evidente: un tercio por un lado, dos tercios por el otro. Los peronistas opositores del Senado —que no siguieron a la Casa Rosada en votaciones clave— no quieren romper pero tienen sus pretensiones: hacen un cálculo político básico, a medida que avance el año se reducirá el margen de juego de los peronistas amigos del gobierno, que se han pintado de amarillo durante 2016. Y si Cambiemos no encuentra resultados en la vida económica real de las mayorías, se profundizarían las contradicciones.

Renovadores

Por el lado de los renovadores, Alejandro Grandinetti fue tentado a dar una voltereta extraña, que por ahora rechazó: renunciar a la banca que ganó en 2015, y volver a presentarse en 2017, para el mismo cargo. Es que más allá de la figura del colega Grandinetti, no asoma nadie de peso en la provincia. Desde ya, la estrategia exitosa de Sergio Massa de "integrar" a Margarita Stolbizer como compañera de fórmula en la provincia de Buenos Aires —situación confirmada— tuvo su intento de réplica en la bota santafesina. Massa y Grandinetti tentaron al PS santafesino. Pero en el interior del partido socialista, la seducción massista, juran y perjuran, no pasará. Aunque el gobernador Miguel Lifschtiz le dé aire a la jugada pro Massa, su impronta no consigue imponerse sobre el presidente del partido, Antonio Bonfatti. "El candidato será un cuadro irreprochable del partido", anticipan. Tema terminado.

Sin embargo, lo que parecía una segura candidatura de Bonfatti ahora quedó en suspenso. ¿Por qué jugarnos a exponer a nuestra figura de recambio para 2019 en la Gobernación?, se preguntan, de modo retórico, en el PS. Y tienen sus razones.

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