Política
Domingo 05 de Marzo de 2017

Asoma un nuevo sujeto político que puede acorralar al presidente Macri

El gobierno radicalizó su confrontación con los actores gremiales, que buscan acumular poder con reclamos ante la crisis laboral

Mientras el gobierno nacional empuja una radicalización política que nadie había calculado para este tiempo, los trabajadores de las tres centrales sindicales ( CGT y las dos CTA), saldrán a la calle presionadas desde abajo por múltiples conflictos que aumentan día tras día en cantidad, intensidad y dramatismo. A medida que se suceden suspensiones y despidos, que ya son tendencia en toda la Argentina. El "goteo" de 2016, derivó en torrente de despidos en 2017.

El acto de la CGT, que nació hace algo más de un mes al calor de algunos gremios como UOM y Smata, hoy se convirtió en un aluvión diverso.

El clima político se puso raro. Marzo empezó con el presidente subiendo el tono en su discurso ante la Asamblea Legislativa. Mauricio Macri puso un sorpresivo énfasis en sus palabras, en clave electoral, calculado, y practicado previamente. Y de paso, al jefe de la Rosada se le soltó la cadena, cuando, fuera de libreto, atacó al dirigente sindical de los maestros, Roberto Baradel —que para colmo— viene sufriendo reiteradas amenazas de muerte.

En paralelo, la maquinaria de comunicación oficialista cargó contra Baradel, tras las palabras de Macri. Y todo en los días previos a la definición de un paro nacional docente de 48 horas que tendrá profundo impacto en todo el país. Que, además, cuenta con el sostén expreso del triunvirato cegetista. ¿Por qué lo hizo el presidente?, difícil saberlo, desde la razonabilidad política. El resultado: la grieta se profundiza, y las posiciones se endurecen.

La movilización del próximo martes, en sus aspectos organizativos, estará blindada por la conducción colegiada de la CGT. Que enfrenta un dilema sin solución: busca acumular políticamente a la terminal electoral massista, pero el plan económico neoliberal de la Casa Rosada dinamita toda posibilidad de continuar actuando con "prudencia y colaboración", como pretende Sergio Massa. (Dos de los tres miembros de la conducción cegetista integran formalmente el Frente Renovador, y el tercero, Juan Carlos Schmid, con matices, responde a Hugo Moyano, que hoy expresa una mezcla, 50 por ciento de Macri, y otro 50 de Massa).

A diferencia del acto del 29 de abril de 2016, la CGT no dará lugar a oradores de la CTA, ni tampoco a los sectores más combatidos —sospechados de ser portadores insanos de kirchnerismo—, como los bancarios. Con un cuidado diagrama, el palco se ubicará en la Avenida Diagonal Sur esquina Chacabuco. En las puertas del Ministerio de la Producción. El sitio, para un acto que todo indica congregará a no menos de 200 mil personas, será incómodo, inapropiado por donde se lo mire.

El trazado de las calles en ese sector del centro de Buenos Aires no permitirá que más de 10 a 15 mil personas queden ubicadas de cara al palco. El resto participará de la movilización desde calles aledañas sin ninguna vinculación visual (quizá tampoco auditiva) con el palco. La estrategia de los organizadores, desde ya, es deliberada. Con una agregado, la Plaza de Mayo ( que se encuentra a unos 150 metros de la esquina de Diagonal Sur y Chacabuco) estará completamente vallada el próximo martes. Para que a nadie se lo ocurra ocupar la plaza.

La propia cúpula de la CGT —según pudo saber LaCapital — se comprometió a colaborar para que "la gente no ocupe la plaza".

Con todo, y según las fuentes consultadas por este cronista, los gremios y sectores políticos con afinidad al peronismo kirchnerista, y otros sectores políticos que adversan frontalmente al macrismo, "no incurriremos en la trampa de propiciar la ruptura del acto y evitaremos cualquier enfrentamiento. El objetivo primario y principal es que el acto salga bien, limpio, sin conflictos internos", explicaron.

Cálculos

Hace algunas semanas, la cúpula de la CGT tal vez calculó (mal) que el kirchnerismo se autoexcluiría de la movilización, yendo a acompañar a la ex presidenta en un nuevo episodio judicial, en los tribunales de Retiro. Pero Cristina hizo una verónica de manual, y pidió por el acto de la CGT, y no por su acompañamiento.

El dilema para el sector opositor al macrismo, que rehusa de toda cercanía con los K, no tiene por ahora solución, ¿cómo acumular contra Macri, excluyendo al kirchnerismo? Hoy se conocerá —publicada en varios diarios— una solicitada firmada por un amplísimo arco político opositor: "Unidos en defensa de la democracia y del pueblo argentino"; allí se expresa —entre muchas cosas— el espíritu de "unión" contra el modelo neoliberal macrista de Cambiemos, y contra "la brutal embestida del gobierno nacional, sectores del sistema judicial, y algunos medios de comunicación, contra Cristina Fernández de Kirchner". Marzo ya está en marcha, ahora la calle tiene la palabra.

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