Política
Domingo 06 de Agosto de 2017

Anita: "El problema en Rosario no es por lo económico, es por falta de aptitud"

Nació el 3 de octubre de 1976. Periodista y modelo. Diputada nacional por la provincia de Santa Fe. Antes de ser legisladora se desempeñó como concejala, cargo al que se presenta nuevamente.

"Nunca me fui de Rosario", dice Anita Martínez, precandidata a concejala de Cambiemos. En plena tarea proselitista, revela que la principal demanda de los rosarinos sigue siendo la seguridad y admite que tiene entre ceja y ceja el deseo de ser intendenta de Rosario.

   Anita prefiere no contestar críticas de Roy López Molina, su rival en la interna macrista, y prioriza una andanada verbal contra la gestión del Frente Progresista en Rosario: "El problema no es económico sino que viene de la mano de la falta de aptitud".

   —¿Qué cambió en los barrios respecto de otras campañas, a casi dos años de gobierno macrista? Cambiemos antes representaba la esperanza de lo nuevo, la promesa de un país mejor...

   —Nunca me fui de Rosario, y esta construcción que se fue dando de manera vertiginosa con Cambiemos, con poco tiempo de formación, fue muy positiva. En el 2013 fuimos la sorpresa pero después ratificamos nuestra vigencia, estando muy cerquita de ser gobierno en Rosario. Allí me surgió la propuesta de representar a Santa Fe como candidata a diputada nacional, algo que no solamente me pidió el hoy presidente Mauricio Macri sino que fue una decisión tomada en equipo. Pude trabajar con los ministros trayendo programas y cubriendo necesidades en sectores donde el gobierno local no escucha ni entiende. O no quiere comprender lo que está pasando. No se modificó en nada la empatía con la gente. Lo que hay es un mensaje recurrente ante el abandono del gobierno rosarino, y es lo que queremos modificar.

   —López Molina dice que usted tiene obsesión por ser intendenta y que pasó por todas las candidaturas sin dejar huella.

   —Mis energías están puestas en otro lado: en qué tipo de ciudad queremos, en cómo venimos trabajando. Con la Fundación Pensar, nuestra estructura de Cambiemos, el partido FE, los equipos de voluntarios y el Espacio Carrió hicimos y hacemos muchas cosas. Fuimos parte a la hora de celebrar un convenio para que se construyan cloacas, con buena relación con la intendenta y el gobernador. Algo similar sucedió en el tema viviendas, entregamos 48 en el Parque Ibarlucea. También impulsamos que el Poder Judicial provincial y federal tengan puntos de contacto, con el ministro nacional del área actuando como puente. Agilizamos lo del Tribunal Federal Nº3, la vacante del Nº1. Tuvimos la decisión y el coraje de pelear contra las mafias y el narcotráfico y pudimos lograr que en septiembre próximo se abra la licitación para los techos de la Facultad de Derecho. No sólo estoy dejando huellas sino que sé hacia dónde voy. Cuando la gente escucha a candidatos hablando mal de otros candidatos se da cuenta de que eso habla muy mal de ellos mismos. Los ciudadanos están cansados de las peleas, y hay que trabajar por los problemas reales que tiene la ciudad.

   —Además, el día después de las primarias usted y Roy deberán ponerse a trabajar juntos...

   —Este es un espacio que ha crecido mucho, y lo que nos diferencia enriquece el debate. Estaremos trabajando mucho después de las Paso.

   —Ya pasó el factor sorpresa como el que le dio tantos frutos en su debut electoral de 2013, ahora la gente le debe reclamar cosas puntuales de la ciudad. ¿Qué es lo que hoy reclama el rosarino?

   —Lo principal sigue siendo el tema de la inseguridad. Es muy bueno estar cerca de los vecinos, en los clubes de barrio, instituciones. Está muy bien el trabajo mancomunado del Ministerio de Seguridad de la Nación y de la provincia, porque sirvieron para subsanar los chisporroteos. Y los números de ese trabajo en conjunto resultaron positivos, van acompañando esa labor sin individualismos. Ahora bien, no hay que subestimar a la gente: hay que tener la decisión política de trabajar para la seguridad. Lo que se nota es la falta de infraestructura en Rosario. Caminé barrio Las Flores, y ahí está el esqueleto de lo que iba a ser el hospital regional de la zona sur. Hay más de 70 familias que fueron reubicadas después del arreglo del socialismo y el kirchnerismo, de la mano de la gran obra de Cristóbal López. Nadie va a visitar a esas familias. No hay conectividad, no hay calles. Para Catastro no existen.

   —El PRO critica pero no aprobó el endeudamiento para obras en la ciudad. ¿No es una contradicción?

   —Después de 27 años de gobierno, y de haber prometido tantas obras, el problema de Rosario no es económico sino que viene de la mano de la falta de aptitud para poder optimizar recursos en función de la necesidad de la gente. He hablado de esto con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el próximo año llegarán muchas obras. La provincia de Santa Fe fue beneficiada por las inversiones nacionales de este gobierno, con más de 1.300 millones de pesos que están llegando y se ven en obras. Se observa la ineficiencia del gobierno local y el amesetamiento, que se traducen en abandono de la ciudad.

   —Dice López Molina que él apuesta a lo colectivo...

   —Nosotros somos un equipo, ahora se define quién va a liderar.

   —¿Le reprochan en los barrios cuestiones de la política económica del gobierno nacional?

   —No son reproches, son planteos. Se tuvieron que tomar decisiones duras porque encontramos un país devastado y violado. Aún afrontamos problemas que nos dejó el gobierno anterior. La confianza hacia Macri se sostiene, se mantiene. Trabajamos juntos con la lista a diputado nacional, acompañamos las recorridas.

   —¿Se lleva bien con Corral?

   —Me llevo muy bien con todos.

   —¿Menos con López Molina?

   —Me llevo muy bien con Roy. De hecho, mi deseo personal era hacer una lista de unidad. Convivimos sin ningún problema.

   —¿Si gana las Paso comenzará a trabajar pensando en la Municipalidad?

   —Rosario es mi lugar en el mundo. Estuve muy cerquita en el 2015 de ser intendenta. Y Rosario sigue teniendo los mismos problemas del siglo pasado. Me duele Rosario, me duele lo que veo.

   —¿Qué es lo que le duele?

   —La situación de abandono en que está la ciudad, sobre todo me duele que el gobierno municipal haya perdido la capacidad de escuchar al vecino. Por eso, trabajamos para ser una opción de gobierno.

   —¿No observa cambios en la gestión municipal? La ciudad está con muchas obras en acción...

   —Es que hay cansancio, la ciudadanía se da cuenta de que eso ocurre porque hay elecciones. Es momento de revertir la situación. Voy a trabajar mucho para ser una opción real en 2019.

   —¿No dejará heridos esta interna?

   —Que pensemos diferente no significa peleas definitivas. El desafío, el único objetivo por el que estoy en política, es trabajar para la gente. El presidente de la Nación nos da toda la libertad para trabajar y conformar equipos.

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