Política
Martes 27 de Diciembre de 2016

"A Corral le da lo mismo estar allá o acá, según su conveniencia personal"

Jorge Henn. Actual diputado provincial por el Frente Progresista (FPCyS), se desempeñó como vicegobernador de Santa Fe (entre 2011 y 2015). Es dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) y abogado.

Jorge Henn, diputado provincial por el sector Neo del radicalismo santafesino, es una de las principales espadas políticas del oficialismo en la Legislatura. Y defiende con igual énfasis la gestión del Frente Progresista (FPCyS) en la Casa Gris, pero cuestiona, por considerarla "inmoral y hasta esquizofrénica", la posición de sus correligionarios que a nivel nacional juegan con Cambiemos.

"Hay radicales que hacen ejercicio del peor pragmatismo", dispara, diferenciándose del intendente de la ciudad de Santa Fe, José Corral, cuando La Capital lo consulta sobre cómo resolverá la UCR su participación en las elecciones unificadas de 2017 (ver página 17). "A él le da lo mismo estar allá o acá, según su conveniencia personal", arremete.

Asimismo, el ex vicegobernador traza un balance del año parlamentario que concluyó con la aprobación del presupuesto provincial y la reforma tributaria, pero también con el naufragio del proyecto que impulsa reformas al Sistema Procesal Penal.

—Corral sostiene que en los comicios nacionales no habrá FPCyS.

—Las declaraciones del presidente del partido son una radiografía de la escala de valores que hoy impera en el sector que integra. Parece que Corral sigue creyendo que es lo mismo estar acá o allá, dependiendo de sus conveniencias personales. Da igual todo, salvo que las fechas se unifiquen y tengan que elegir si son Cambiemos o Frente Progresista. A Corral ni siquiera le queda la dignidad de decir: "Bueno, los radicales deberemos elegir dónde queremos estar". Pero no, él sigue hablando desde el pragmatismo puro y cree que es posible estar en los dos lugares a la vez. Corral deberá atenerse a una convención provincial, donde seremos los radicales, y no sólo un sector, los que decidan dónde estaremos en las próximas elecciones. La realidad le puso un freno a la máquina de atender en varios mostradores, y parecen no darse cuenta.

—¿Cómo cree que se resolverá esa dualidad?

—Las elecciones irán juntas, y ese es el pensamiento general del Neo. Es lo que correspondía hacer, porque se le evita a la sociedad el calvario de cuatro elecciones (dos primarias y dos generales), se ahorra dinero y porque ya es hora de sincerar situaciones. Como reza el dicho: "Cada carancho, a su rancho". La unificación obligará a los radicales que juegan a la doble ventanilla a definir si son Cambiemos o Frente Progresista. Es, desde muchos puntos de vista, incompatible la doble pertenencia, pero sobre todo es inmoral. Hay radicales que, dependiendo de la situación, se ponen de un lado o de otro, haciendo ejercicio del peor pragmatismo. No es posible ser opositor allá y oficialista acá. Es inmoral y, en cierto punto, llega a rozar la esquizofrenia.

—¿Cuál es la situación del radicalismo en Rosario?

—Se da un proceso particular, porque los radicales demostramos que podemos gobernar y frenar el avance de los espacios políticos que expresan un calcado neoliberalismo. Y, frente a eso, apostamos a grandes coaliciones progresistas. Ese es el desafío: hay que construir una nueva mayoría que priorice recuperar el orgullo que supimos tener sobre Rosario y convertirla en un ejemplo de igualdad, integración, innovación y desarrollo.

—¿Cómo vislumbra el proceso hacia una reforma constitucional en Santa Fe?

—Soy un partidario absoluto de la reforma. Es una vergüenza que Santa Fe, la provincia que se jacta de ser la Cuna de la Constitución, tenga la Carta Magna más vieja del país. Todas las provincias adaptaron sus textos constitucionales a la reforma de 1994, y nosotros seguimos con normas de 1962. Pero lo más grave es que hemos quedado desactualizados en la consagración de un montón de nuevos derechos y profundamente atrasados en la conformación de nuestras instituciones. La distribución de las bancas en Diputados es una vergüenza. La ausencia de un Consejo de la Magistratura o la falta de regulación de un límite para los mandatos de todas las categorías, menos para gobernador y vice. Y, sobre la autonomía de las ciudades, nos regimos por una ley de la década del 30. Eso sí: la reforma debe trabajarse con un fuerte consenso. Hay que aprender las lecciones que nos dejó (el ex presidente) Raúl Alfonsín y no temerles a los acuerdos. No se puede encarar una reforma sin un acuerdo previo que garantice los cambios esenciales.

—Como dijo el gobernador Miguel Lifschitz, ¿Santa Fe estuvo mejor posicionada que la Nación en materia económica y de gestión?

—Son números que hablan de la fortaleza de la provincia para afrontar la crisis. Una buena administración de los recursos y políticas de protección del trabajo necesariamente tienen que dar buenos resultados. No es casual que eso ocurra en Santa Fe. Creo claramente en una continuidad de las gestiones del Frente Progresista y que el paradigma de Hermes Binner fue la reinstitucionalización de la provincia, que nuestra gestión con Antonio Bonfatti les puso los cimientos a un plan de desarrollo y que Lifschitz apuesta a su continuidad y a la multiplicación de la obra pública como modo de desarrollar la economía y generar mejores condiciones de infraestructura. Tuvo un primer año repleto de dificultades que supo conducir con autoridad. Respecto de la economía, y aceptando que partió de una base financiera ordenada que heredó de nuestro gobierno, hay que reconocer que tuvimos una situación de emergencia hídrica muy dura que arruinó gran parte de la producción agropecuaria e hirió de muerte al sector lácteo. Obvio que seguimos teniendo muchas dificultades con la seguridad, pero noto avances y estamos tratando de aportar las leyes que contribuyan a tener todas las herramientas.

—¿Qué balance traza del año parlamentario en la Legislatura?

—No creo en los balances meramente cuantitativos y autorreferenciales, más allá de que estamos orgullosos de los 19 proyectos de ley que presentamos. Tratamos de poner el eje en el trabajo que venimos desarrollando para modificar el Sistema Procesal Penal, reclamamos el aumento de la cantidad de fiscales y nos ocupamos de la defensa del trabajo y de la producción santafesina, en especial durante la emergencia hídrica de comienzo de año. El balance es muy positivo.

—¿Por qué no salió este año la reforma del Código Procesal Penal?

—Todos los esfuerzos estarán direccionados en lograr los acuerdos necesarios para que las normas que mejoren el funcionamiento del sistema de investigación de los delitos, efectivamente, sean sancionadas. Si no, nos quedamos en los discursos. A veces caemos en un bobismo garantista de izquierda y de derecha. También propusimos el aumento de 40 fiscales y fiscales adjuntos para la provincia, que son los encargados de la investigación de los crímenes y de probar para la acusación. En cuanto a la reforma integral del Código de Procedimientos, apuntamos a la protección de las víctimas de violencia. Y pretendemos establecer claramente las condiciones que deben darse para la prisión preventiva y las libertades condicionales. Es un debate en el que no tenemos que temerles a los prejuicios.

sin piedad. Henn cuestionó los posicionamientos políticos del jefe de la UCR nacional.

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