Política
Lunes 15 de Mayo de 2017

"A Boudou lo castigan por tocar intereses poderosos"

El abogado defensor del ex vicepresidente de la Nación elige Rosario cada fin de semana para relajarse de la "locura" porteña

"A (Amado) Boudou lo castigan por haber tocado intereses concentrados e importantes. Hay una clara necesidad política de castigarlo", sostiene el abogado defensor del ex vicepresidente de la Nación en una de las siete causas que lo harán desfilar por los estrados judiciales, Jacobo Grossman. El penalista, de dilatada trayectoria, amigo personal del ex miembro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni y ex asesor de Graciela Fernández Meijide, Nilda Garré y Mary Sánchez, entre otros legisladores, suele pasar los fines de semana en Rosario. Asegura que esta ciudad "es su cable a tierra" y que aquí puede disfrutar "de sus amigos y bajar algunos cambios de la locura que se vive en Buenos Aires".

Se mueve jugando de local en el clásico bar El Cairo, donde tiene varios amigos, al igual que en el Savoy. Es más: en muchos de sus viajes su compañero de ruta es Zaffaroni, con quien cultiva una amistad de "más de treinta años".

La semana pasada, tres días después de que su rostro ocupara la portada de todos los diarios junto a Boudou, se escapó a Rosario para relajarse.

En un jueves desapacible, frío y brumoso, el penalista que defiende al ex vicepresidente en la causa en la que se lo acusa de haber fraguado un auto para no compartirlo con su ex mujer resaltó que "el poder es despiadado y, cuando se tocan intereses, mucho más".

"Esto es claramente un vuelto. La Justicia penal también funciona con situaciones extorsivas", dice Grossman. A su entender, en la causa en la que se acusa a Boudou de falsedad ideológica de documentos públicos por haber truchado papeles de un Honda Civic "el claro responsable de esa maniobra fue el gestor" Andrés Alberto Soto.

"El propio gestor lo confesó y, además, las pericias confirman que los datos fueron adulterados e incorporados a los papeles del auto por este gestor", asegura.

"A Boudou lo hicieron firmar un papel en blanco, se certificó su firma y después los datos en los formularios los colocó el gestor", puntualizó el defensor del ex vicepresidente.

Esa maniobra tuvo, a su entender, el único objetivo de que el trámite cayera en un registro donde "el gestor tenía un toque para que los papeles salieran rápido, porque Soto contaba con una articulación en ese registro que le permitía acelerar los plazos", puntualizó Grossman.

Así, los datos adulterados del domicilio de Boudou coincidieron con la dirección de un terreno baldío situado dentro de la jurisdicción del Registro Automotor donde el gestor tenía "un toque".

"Los hechos demuestran claramente que Boudou no realizó ninguna conducta que lo ponga en situación de reproche penal", puntualizó Grossman, quien asumió la defensa del ex vicepresidente junto a sus socios en el estudio jurídico de la ciudad de Buenos Aires, Carlos Carranza y Gustavo Vera.

"Esta es la primera causa que le arman (a Boudou). Hay mucha subjetividad y necesidad política de castigarlo. Lo castigan por medidas que tomó que tocaron intereses importantes y concentrados. La estatización de las AFJP es un claro ejemplo. Medidas como esa afectaron a grupos de intereses poderosos que no se lo perdonan", subrayó Grossman.

Incluso, descartó de plano que Boudou haya querido ocultarle el vehículo en cuestión a su ex mujer. "Acá hubo un divorcio que ya tiene 18 años y en el marco del cual se hizo el correspondiente reparto de bienes, donde este vehículo le quedó a él. Eso está acreditado en el Juzgado Civil Nº 11 de Mar del Plata", detalló el letrado.

Sobre cómo conoció al ex vicepresidente, Grossman precisó: "Defendí a otros integrantes del Frente para la Victoria (FpV) y fueron ellos quienes me vinieron a ver".

Si bien no se define como un militante kirchnerista, sí admite tener "vínculos personales y sociales" ligados al peronismo.

Sentado en una de las mesas del emblemático café rosarino, Grossman recordó haber participado de reuniones con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y compartido encuentros con otro ex mandatario, Raúl Alfonsín.

De estrecha llegada a los círculos de poder, Grossman, de 62 años, elige Rosario para descansar y trazar sus nuevas estrategias legales, que lo volverán a tener el jueves próximo en el centro de la escena, cuando la causa del polémico auto vuelva a ganar titulares con la audiencia de presentación de testigos.

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