Policiales
Miércoles 18 de Enero de 2017

Una venganza como hipótesis del doble crimen de pastores

Uno de ellos había estado preso en la cárcel bonaerense de Sierra Chica. El otro, que no tendría nada que ver, vivía en la zona oeste de Rosario

Un ajuste de cuentas contra un hombre que había estado preso en la cárcel donde se produjo el recordado motín de Sierra Chica es una de las hipótesis sobre el doble crimen de los pastores evangélicos hallados muertos el viernes pasado en Jujuy. Según fuentes citadas por el diario El Tribuno de esa provincia norteña una de las víctimas, Orlando Patuto, había estado detenida en ese presidio. En ese marco se presume que el otro joven asesinado, Manases Espíndola, no tenía nada que ver con la presunta venganza pero murió cuando se ofreció a ir con su compañero. Al respecto, ayer se confirmó que este muchacho de 21 años vivía con su familia en la zona oeste de Rosario.

Patuto, bonaerense de 48 años, y Espíndola fueron hallados muertos con un tiro en la nuca cada uno debajo de un puente en inmediaciones del río Negro II de Jujuy, cerca de Ingenio Ledesma. Ambos misionaban en una iglesia evangélica que responde a la prédica del pastor Héctor Cabrera y eran parte de un grupo de seis personas que habían llegado a esa zona.

Desaparecidos

Los pastores estaban desaparecidos desde el martes pasado cuando se encontraban en la localidad de Fraile Pintado, a unos 100 kilómetros de la capital jujeña. Ese día, según se denunció, llegó al lugar en un Chevrolet Aveo gris un hombre se presentó como "Juan", dijo ser miembro de una cooperativa de desmalezamiento de Ingenio Ledesma y alegó que iba a pedir ayuda para un hermano drogadicto.

La tarde de ese mismo día, como no tenían noticias de las víctimas, sus compañeros de la iglesia comenzaron a sospechar. El pastor Jorge Vega trató de comunicarse al celular de uno de ellos pero no lo logró. Entonces denunció la situación en la comisaría de Fraile Pintado, cuyo personal inició la búsqueda de los pastores.

Luego de tres días de búsqueda, el viernes pasado fueron hallados los cuerpos de los pastores en inmediaciones del puente del río Negro II, en el límite de San Pedro de Jujuy y Libertador General San Martín. Estaban boca abajo, maniatados, con signos de violencia y con un disparo cada uno.

Por su parte, el personal de la Brigada de Investigaciones de Libertador General San Martín realizó distintas diligencias en base a la pista del identikit del sospechoso que elaboraron los peritos. El dibujo forense describe a un hombre de entre 36 y 40 años: 1,66 metros de altura, aproximadamente; morocho; de contextura física robusta; cabello oscuro y corto, nariz chata y ojos achinados.

Al parecer ese hombre había ido en busca de Patuto. Pero cuando éste se estaba por subir al auto Espíndola se ofreció a acompañarlo. El hecho de que Patuto haya estado en la cárcel donde ocurrió el motín de Sierra Chica —luego de salir trabajó como chef y finalmente ingresó a la iglesia evangélica para convertirse en pastor— orientó la pesquisa hacia la posibilidad de que se haya tratado de un ajuste de cuentas con el que Espíndola no tenía nada que ver.

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