Policiales
Lunes 27 de Marzo de 2017

Una pesquisa determina los bienes de Luis Paz y sospechan de actividades ilícitas

En 2015 compró ocho inmuebles. En empresas de su familia aparecen como socias personas a las que investigaban por drogas

En el último mes el nombre de Luis Alberto Paz atrajo la atención de la Justicia, de las instituciones políticas y de los medios de prensa. Este hombre es el padre de Martín "Fantasma" Paz, el joven de 27 años cuyo asesinato derivó en la investigación que llevó a juicio a 40 miembros de la banda de Los Monos. Hace dos semanas, en el marco del juicio por el homicidio de Claudio "Pájaro" Cantero, la fiscal llamó a declarar a Paz, de 61 años, como sospechoso de tener alguna responsabilidad en ese crimen. El convocado está en rebeldía porque no se presentó. Un informe de la Dirección Nacional de Migraciones establece que salió del país rumbo a Chile en compañía de su hija Mercedes, que era la novia del Pájaro, el día posterior al inicio del juicio.

Desde hace algo más de un año autoridades de la provincia y la Justicia Federal empezaron a seguir el perfil patrimonial de Luis Paz porque su constelación de relaciones personales y comerciales lo volvía sospechoso de dedicarse a actividades ilícitas. Lo más destacado fue que la ex Drogas Peligrosas de la provincia pidió la evolución económica de tres personas sospechadas de vínculos con el narcotráfico. Y las tres aparecieron integradas en empresas que tenían como socios a familiares directos de Luis Paz.

Ante eso se inició una pesquisa sobre el acervo de bienes del padre del Fantasma. Encontraron una acumulación significativa de bienes en 2015 con compras de inmuebles y de cinco terrenos en el barrio cerrado Los Molinos en la localidad de Recreo, vecina a Santa Fe. En total, al cerrarse el documento en cuestión que maneja una fiscalía federal santafesina, Luis Alberto Paz aparecía con ocho inmuebles a su nombre.

No era un baldío

Otra cosa que levantó sospechas fue que, en uno de los regímenes de regularización de inmuebles, autoridades de la provincia advirtieron que un terreno que tributaba como baldío en el límite de Rosario y Funes estaba muy lejos de ser un lote pelado. Era una especie de mansión amurallada de mil metros cuadrados construidos. Tiene amplio jardín interno, una vivienda de dos plantas, corredores abiertos en un primer nivel cerrados con balaustradas, un inmenso galpón de superficie cubierta de unos diez metros por treinta y una decena de cámaras de vigilancia en todo el perímetro externo. Figura a nombre de Luis Alberto Paz, con su clave fiscal e idéntico número de documento al Luis Alberto Paz que se presentó a declarar en causas penales en Tribunales, como por ejemplo la del homicidio de su hijo Martín. En esos trámites Paz hacía constar que su ocupación era ser manager internacional de boxeo y titular de taxis.

Una situación corroborada por autoridades de distintos niveles del Estado en base a consultas de fuentes de acceso público es que Paz no participa de ninguna de las sociedades que aparecen a su alrededor. Pero los socios son personas de primer grado de cosanguinidad y afinidad: sus tres hijas y su ex esposa. Eso no es extremadamente llamativo pero sí sugestivo porque es una forma de ocultarse y salir de la mira de la ley penal tributaria a partir de la inscripción de familiares próximos.

En ese sentido lo más significativo sobrevino cuando, desde la Dirección de Prevención y Control de Adicciones de la provincia, policías antinarcóticos de la ciudad de Santa Fe pidieron el perfil de tres personas a las que se las sospechaba conectadas al mundo de las drogas. Se trata de Emanuel G., Fernando G. y Gladys G. Los tres participan de empresas que tienen como socias a las hijas de Paz y a su ex esposa. A los G. se los presume pantallas de sociedades comerciales que tienen como sujeto aportante en la sombra a Luis Paz. Otro dato destacado es que hay un policía llamado E. B. que los ex Drogas Peligrosas de Santa Fe pidieron investigar a nivel tributario. Así encontraron que es socio de Emanuel G.

Tres sociedades

Las empresas del entorno de Paz que llamaron la atención son tres. Una se llama La Nueva Esperanza SRL, está integrada por dos de sus hijas y su ex esposa como socias y se dedica a venta por menor de muebles, electrodomésticos, motos, bicicletas, regalos y artefactos para el hogar. Tiene domicilio social en la ciudad de Santa Fe.

Una segunda empresa se llama Paz SRL con radicación en Santa Fe. Tiene como participantes a las mismas mujeres pero en el contrato social figuran como socios las tres personas de apellido G mencionadas arriba. El objeto social de la firma es transporte de mercaderías, flete como actividad primaria, y venta de cereales y animales en pie en segundo.

La tercera sociedad se llama La Distinción SRL y su actividad declarada es prestar servicios de grúa y remolques, la reparación de todo tipo de vehículos y la compraventa de vehículos de esta clase. Su domicilio está en la ciudad de Santo Tomé.

Estas empresas tienen para las autoridades actividades regulares y están lícitamente inscriptas. Pero de lo que se trata es de determinar si funcionan como pantalla para blanquear ingresos provenientes de actividades ilícitas. Todas tienen bienes registrables (inmuebles y vehículos) bajo su propiedad.

De acuerdo a constancias del Boletín Oficial de la provincia de Santa Fe Luis Alberto Paz se declaró en quiebra personal. Pero algo que resulta destacado para los que empezaron a investigar a Paz a nivel fiscal desde 2015 es que aunque él no aparece en los emprendimientos los que en ellos figuran son parientes directos, por un lado, personas a las que se investiga por narcotráfico y aparecen como socios de las empresas de Paz, por otro.

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