Policiales
Sábado 26 de Agosto de 2017

Una pericia complica a un joven muerto tras una persecución policial

El barrido electrónico a las manos de David Campos sostiene que efectuó disparos contra la policía. Su familia no convalida el examen

La investigación por la muerte de dos jóvenes baleados tras una alocada persecución policial por la zona sur de la ciudad el pasado 23 de junio tuvo ayer un nuevo giro cuando el fiscal de la Unidad de Homicidios, Adrián Spelta, confirmó que en las manos de uno de los muchachos abatidos se comprobó "la presencia de partículas químicas que permiten aseverar que realizó disparos con un arma de fuego". De esta manera, lo que a todas luces parece un caso de gatillo fácil agrega la posible existencia de un enfrentamiento con trágico desenlace. No obstante, el hermano de la víctima a la que el dermotest electrónico le dio positivo, negó una vez más que éste haya disparado y que "así como la policía plantó dos armas en el vehículo de las víctimas, también pudo ponerle pólvora en los dedos para involucrarlo en algo que no hizo" (ver aparte).

De caravana

El hecho al que se refirió el fiscal Spelta ocurrió el mediodía del viernes 23 de junio y tuvo su desenlace en Callao al 5700. Allí el Volkswagen Up que conducía Manuel Alejandro Medina, de 32 años, con antecedentes penales desde 2008 y padre de un bebé; a quien acompañaba David Ezequiel Campos, de 28 años, empleado de una fábrica de muebles y ajeno al delito, se estrelló contra un árbol después de que fueran baleados por los policías que los perseguían desde unos 35 minutos antes.

La noche anterior David y Manuel habían salido a bailar en el auto que el primero de ellos había comprado en cuotas dos meses antes. Estuvieron de farra hasta la mañana del viernes y decidieron no irse a dormir. Incluso la familia Campos se preocupó cuando el joven no se presentó a trabajar al turno de las 7 de la mañana en la fábrica donde estaba empleado. Por entonces los muchacho seguían dando vueltas por la zona sur hasta que a las 11.30 se estrellaron contra un árbol.

Oficialmente se dijo que hubo una persecución policial entre las 11 y las 11.30 que comenzó en Abanderado Grandoli y Lamadrid cuando efectivos de la Brigada Motorizada intentaron detener al vehículo para identificar a sus ocupantes y éstos eludieron el control y fugaron.

Desde un primer momento las familias de ambos muchachos descreyeron de la versión oficial y aseguraron que David y Manuel habían sido acribillados por los policías, quienes aprovechando la demora del fiscal en llegar al lugar del episodio, les plantaron dos armas dentro del auto para sostener la hipótesis del enfrentamiento y no la ejecución en un episodio de gatillo fácil.

En ese sentido, el parte oficial explicó que cuando el VW Up de Campos iba por Callao al 5700 una camioneta policial le dio alcance y lo chocó de atrás por lo que Medina perdió el control del volante y chocó contra el árbol. Entonces hubo un enfrentamiento: desde el auto perseguido "salieron dos disparos y los policías repelieron la agresión". Cuando los agentes bajaron de la camioneta constataron la muerte de ambos jóvenes y "secuestraron un revolver tipo lechucero, una pistola 9 milímetros y vainas de ese calibre".

Lo vieron los vecinos

Aquel día, vecinos del barrio dieron su versión a los medios. "Eran cerca de las 12 cuando se escucharon sirenas y ruedas chirriando en el asfalto, e inmediatamente se vio un auto doblar por (calle) Cazadores al que una camioneta policial chocó desde atrás y lo hizo impactar contra el árbol", dijo un vecino. En tanto, un operario que trabajaba a metros de donde terminó la carrera el VW Up contó: "Ahí vimos cómo el auto parecía que estallaba. El airbag se abrió y le dio a uno de los pibes. Parecían borrachos, el otro como que se quería mover. Pero la policía bajó de la chata, los rodeó y les tiraron. Serían unos siete u ocho los policías".

A partir de ese momento las familias de las víctimas empezaron su propia investigación ante las dudas que la versión oficial les presentaba. En tanto, el fiscal pidió una serie de medidas y pericias cuyos resultado recién ahora se van conociendo. Entre los informes que solicitó Spelta hay un dermotest de barrido electrónico para los dos muchachos fallecidos, la consulta de los GPS de los móviles policiales para analizar sus recorridos, el secuestro de las armas policiales y el dermotest para los agentes. Además, el relevamiento de cámaras de vigilancia apostadas en el trayecto de la persecución y controles de alcoholuria, alcoholemia y narcolemia en las autopsias.

Partículas evidentes

Ayer el fiscal Spelta dio a conocer los primeros resultados de todos esos informes. Así explicó que las pericias realizadas en el Conicet con un microscopio de barrido electrónico "determinaron que en las dos manos de Campos se hallaron partículas compatibles con disparos de arma de fuego". Y sostuvo que "eso es una evidencia objetiva ya que las partículas de bario, antinomio y plomo indican que efectuó al menos un disparo", aunque "para corroborarlo efectivamente se deben aguardar medidas aún pendientes".

Spelta también sostuvo que ya tiene en su poder el informe de la Armería Central de la Unidad Regional II con la titularidad de las armas incautadas pero faltan las pericias balísticas, que no están en manos de la policía provincial, para saber de cuál o cuáles de ellas salieron los diparos mortales.

El funcionario también comentó que arribaron a su despachó las "desgrabaciones (400 gigas) de los celulares incautados a los 21 policías involucrados y a las dos víctimas y ahora deberán ser analizadas". Agregó que "restan pericias como las muestras de sangre del personal policial y de las víctimas que fueron llevadas a un laboratorio de Salta para saber si alguno consumió alcohol o drogas.

En cuanto a las autopsias, Spelta dijo que el cadáver de Campos tenía cuatro orificios de bala y dos proyectiles dentro del cuerpo; mientras que Medina tenía nueve impactos y cuatro proyectiles en su cuerpo, aunque remarcó que "no está claro si esos proyectiles, como las vainas encontradas se corresponden con una sola arma o varias de ellas".

Finalmente, Spelta recordó que por consejo de la Fiscalía los policías involucrados están asignados a tareas administrativas sin portación de armas hasta el final de la pesquisa, y que las familias de ambas víctimas se presentaron la semana pasada como querellantes aunque con suerte distinta. Mientras los familiares de Campos fueron aceptados como tales, los padres de Medina fueron rechazados ya que el joven era padre de una criatura que es su legítimo heredero, por lo cual la madre del bebé o sus abuelos en nombre de éste serán quienes deban presentarse para querellar.

La familia Campos cree que la pericia “no es válida”

Eduardo Campos se mostó ayer “enojado y triste” por las declaraciones del fiscal Adrián Spelta, quien aseguró que una pericia indica que su hermano David tenía en sus manos partículas compatibles con el disparo de un arma de fuego. “Me enoja que el fiscal salga a hablar públicamente cuando habíamos acordado que hasta que no estén todas las pericias no íbamos a decir nada”, sostuvo el joven en diálogo con La Capital.

   Campos aceptó que “la pericia dio resultado positivo, pero nosotros no la tomamos como válida ya que así como a mi hermano y su amigo les plantaron armas, los policías pueden haberle puesto pólvora en las manos para simular que dispararon. Tuvieron tiempo suficiente hasta que llegó el fiscal para acomodar la situación, modificar la escena, manipular los cuerpos y planificar todo”. Y, en ese sentido, se preguntó: “¿No es llamativo que sólo tenga pólvora en sus manos mi hermano, que casualmente era quién iba como acompañante? Manuel no tiene ningún rastro porque iba conduciendo”.

   El muchacho también recordó que “sobre los móviles policiales no hay ningún impacto de bala y que en la persecución hubo un choque con una moto policial cuyo conductor cayó al pavimento. Si hubiesen tenido armas lo podrían haber matado y no lo hicieron”. Y remarcó que la estrategia de la acusación es clara: “Separar a las familias no aceptando que los padres de Medina sean querellantes y sostener la hipótesis de que los malos y asesinos son los muertos y no los policías que los ejecutaron”.

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