Policiales
Viernes 05 de Mayo de 2017

Una deuda millonaria y una farmacéutica amenazada

Celia Lingua es una farmacéutica de 58 años que en 2011 contactó al abogado Alberto Tortajada al descubrir una millonaria deuda a su nombre en la Afip, deuda que habían generado por los dueños del local donde funcionaba su comercio. La mujer declaró ayer que al enterarse de las acciones legales fue amenazada por el propietario, José Antonio "Toni" Iborra: "Dejate de andar haciendo cosas raras porque si no te voy a matar a vos, a tu marido, a tus dos hijos y a tu abogado", le dijo.

"En el año 2000 me presentan a José Antonio Iborra y me propone la dirección técnica de la farmacia San Juan. El era el administrador. Transcurría todo normal hasta que en 2011 una empleada me dijo: «Tené cuidado que no paga aportes en la Afip ni ingresos brutos y vos tenés una deuda millonaria»".

La profesional consultó en la página de la Afip y constató una deuda de un millón 800 mil pesos que ahora asciende a 2 millones y medio. Al día siguiente Iborra la increpó: "Me parece que vos te anduviste inmiscuyendo en la Afip porque el contador no puede entrar con la clave fiscal". Le ordenó que gestionara una clave nueva y le dijo que se dedicara a "sus cosas".

En agosto de 2012 la citaron en los Tribunales Federales por esa deuda y la acompañó el abogado de los Iborra. Casualmente, según contó la mujer, por delante de ellos pasó Tortajada que estaba allí por otro trámite y se encontró con ellos. Entonces le propuso a su colega que le cedieran la farmacia a Lingua para resarcirla de la deuda, que ella absorbería con un plan de pago.

"Fue un encuentro casual. El otro abogado no lo tomó así. José Antonio Iborra se enojó muchísimo, me amenazó", contó la mujer, a quien luego le vedaron el acceso a la farmacia y finalmente acordó hacerse cargo del negocio y levantar la deuda. Dijo que Toni Iborra "tenía un carácter fuerte", se jactaba de usar armas, mandó a amenazar a un cadete que inició un juicio por despido, tenía como custodio a un cinturón negro de karate al que "usaba si tenía que apretar a alguien" y una vez echó de su oficina a una inspectora asustándola con una picana eléctrica.

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