El crimen de Pimpi
Jueves 16 de Febrero de 2017

Un testimonio que dejó mal parado a Ochoa y habló de roles en la barra

Sergio "Quemado" Rodríguez contó su relación con Panadero y dijo que el acusado "festejó la muerte de Pimpi porque se sacó un fantasma".

La jornada del juicio en el cual se analiza la conducta penal de Diego "Panadero" Ochoa como supuesto instigador del asesinato de Roberto "Pimpi" Caminos, su antecesor al frente de la barra brava de Newell's Old Boys, tuvo ayer testimonios verdaderamente elocuentes sobre el rol que el acusado ocupaba en el paravalanchas rojinegro y de quiénes eran sus escoltas en los diferentes "negocios" de la organización. A lo dicho por Matías Pera durante las primeras horas de la mañana y a lo escuchado de las interceptaciones telefónicas que difundió el tribunal (ver página 34), se sumó durante la tarde la palabra de Sergio "Quemado" Rodríguez, quien está detenido cumpliendo una condena a 32 años de cárcel como autor intelectual y material del triple crimen de Villa Moreno.

En su declaración, Rodríguez recordó que su relación con Ochoa "comenzó en 2008, cuando lo conocí en un videoclub que él tenía en el barrio" en el que ambos estaban radicados y que esa relación se intensificó a partir de que "Panadero" se hizo cargo de la barra de Newell's. Fue mediante su hijo, Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, crimen por el cual también está acusado Ochoa como instigador.

"Entonces él planteó que el desafío era quedarse con la tribuna" (después de la derrota de Eduardo J. López en las elecciones del club y la retirada de "Pimpi" del paravalanchas) y "se contactó con mi hijo Maxi".

Trabajo para todos

Fue así que "Quemado" se enteró que "había que juntar gente para las elecciones y que después iba a haber trabajo para todos. Diego me dijo que si ganaban las elecciones me daba un trabajo efectivo adentro del club, pero nunca pasó nada". Y remarcó que Ochoa era "poco visible, él sólo mandaba".

También mencionó Rodríguez que además de su hijo Maxi, los principales laderos de Ochoa eran "Diego Malkovic y Alberto Betito Godoy". El primero fue un barra rojinegro herido en el ataque a los micros de Ñuls el día que mataron al chico Walter Cáceres en una emboscada en la autopista a Buenos Aires, cuando en realidad el blanco de las balas era Ochoa. Malkovick terminó asesinado un año más tarde, el 24 de febrero de 2011, en una trifulca con la policía a la salida de un boliche de Salta y Alvear. Sobre ese hombre también se sostuvo que participó, junto a Matías Pera y "Quemadito" Rodríguez, de la tentativa de desbancar a Panadero de la barra leprosa la noche del 4 de septiembre de 2010. En tanto, Godoy está preso y condenado como uno de los ejecutores materiales del crimen de "Pimpi". Según Rodríguez, "ese era un grupo que estaba a la derecha de él, para cuidarlo. Esos tres siempre estaban armados", agregó.

"Quemado" también recordó que cuando su hijo fue detenido por una pelea que tuvo frente al ex boliche Mogambo, en bulevar Avellaneda y Gálvez, él fue a pedirle ayuda a "Panadero" para que lo saque de la comisaría. "Casi que me echó. Me dijo que eran cosas de la cancha". Y contó que cuando "Maxi estuvo un año y cuatro meses detenido en Coronda le supliqué que lo ayudara, pero no me dio ni un kilo de azúcar para llevarle a mi hijo ni a mi nietita".

Mandó a tirar tiros

También inculpó a Ochoa por "mandar a tirar tiros para que no entraran al club los de Pimpi. El preparaba y organizaba los grupos para que la gente de Pimpi no volviera. A los pibes les prometía dinero, salidas a los boliches, cualquier cosa porque tenía miedo de que volviera la barra de Caminos. No los dejaban entrar y si quería, los sacaban a los golpes. Incluso se organizaban con armas y chalecos para enfrentarse a Pimpi".

Así, dijo, Ochoa "conoció a Matías Pera y llegó a formar un grupo de 45 patovicas con el fin de sacar a Pimpi del camino, según le dijo a mi hijo", contó Rodríguez. Y en un momento de quiebre admitió que "no era para sacarle la vida por un pedazo de tribuna, pero el señor Ochoa lo hizo y también arrebató de mis brazos a mi hijo", en relación a la acusación que pesa sobre Ochoa de mandar a matar a Quemadito. "Nunca fuimos a quitarle la vida a nadie en la cancha", agregó.

Finalmente, el hombre que declaró esposado y con voz parsimoniosa, contó: "Cuando me enteré que lo mataron a Pimpi no me sentí bien. Ahí me empecé a distanciar de Ochoa que sí festejó. Incluso a un grupo de sus amigos les dijo: «Me saqué al fantasma de encima». Eso me lo contó mi hijo Maxi".

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