Policiales
Martes 07 de Marzo de 2017

Un periodista recibió una brutal paliza en un intento de robo

No pasó en un barrio periférico. Tampoco en una zona donde no haya iluminación, domos municipales, cámaras de seguridad o controles. Ocurrió en pleno Paseo del Siglo la madrugada de ayer.

No pasó en un barrio periférico. Tampoco en una zona donde no haya iluminación, domos municipales, cámaras de seguridad o controles. Ocurrió en pleno Paseo del Siglo la madrugada de ayer. El periodista Diego Fiori, quien trabaja en La Ocho y Radio Universidad, fue atacado brutalmente por tres jóvenes en la esquina de Córdoba y Dorrego para robarle unas pocas pertenencias. Sin embargo lo material fue lo de menos para el colega. La golpiza le provocó politraumatismos y la fractura de la muñeca izquierda, el radio y el distal.

Según contó Fiori, poco antes de las 3 de ayer esperaba un taxi en la mencionada esquina, ubicada a metros de la sede local de la Gobernación y en una zona donde abundan las cámaras de seguridad en las puertas de sucursales bancarias y las luces de los comercios. "Me quisieron robar, me tiraron al piso, me doblaron el brazo y me fracturaron la muñeca", contó el colega mientras era atendido en un sanatorio céntrico en el cual no sólo le hicieron las radiografías de rigor sino que le enyesaron el brazo hasta arriba del codo y deberá permanecer al menos siete días inmovilizado. Tras ello, le dijeron los médicos, "habrá que hacer una tomografía y seguramente una cirugía".

"Traté de defenderme como pude, empecé a los gritos, a transpirar y sentir que me estaba muriendo. Los tipos avanzaban y no me salían los gritos. De golpe los tenía encima. Uno me dio un puñetazo de atrás y otro de costado me empujó, entonces me caigo al piso. Uno gritaba «dame el celular» y me pegó unos patadones fuertes en la espalda y la cintura. Cuando lo veo patear me enfurecí, logré pararme y salir corriendo para refugiarme en un edificio de Córdoba entre Dorrego e Italia y creo que por eso zafé de lo peor", contó Diego. Y reconoció que lo que más le duele es "no poder caminar por el centro de tu ciudad con libertad. Hace 23 años que la pateó en todos los horarios y nunca me había pasado nada, pero ahora empiezo a elaborar la idea de que en algún momento me tenía que pasar y que por suerte no me mataron".

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