Policiales
Miércoles 19 de Abril de 2017

Un muchacho baleado en Empalme Graneros pelea por su vida

Angel Romero tiene 25 años, trabaja como changarín de albañil y está afincado en el corazón de Empalme Graneros.

Angel Romero tiene 25 años, trabaja como changarín de albañil y está afincado en el corazón de Empalme Graneros, donde el sábado fue baleado a sólo 50 metros de su casa, un ataque que su familia lo atribuye a un grupo de personas que tienen a maltraer a los vecinos y a aquellos que no se "pliegan" a sus andanzas los amenazan de muerte, los hostigan y hasta les queman las viviendas. "La gente tiene miedo, por eso no habla. Pero acá hay pibes baleados todos los días, hechos que el resto de la ciudad no se entera", describió una allegada a la víctima.

Con el temor habitual que embarga a los vecinos comunes de las zonas calientes de Rosario, una buena parte de la familia de Romero habló con este diario en la sala de espera del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde el joven permanecía anoche en terapia intensiva por una herida de bala que le destrozó el páncreas.

El sábado a la noche el padre de Angel Romero, que está separado de su mujer, decidió visitar a su familia luego de trabajar. Le pareció una buena ocasión para compartir la mesa con ellos. Entonces Angel salió en busca de unas prepizzas que iba a comprar en una despensa ubicada sobre una calle de tierra que serpentea el límite norte del pauperizado barrio Empalme Graneros, a metros del puente Negro que cruza el arroyo Ludueña.

Sin motivos

El joven caminaba hacia el negocio cerca de las 21.30 cuando, a 50 metros de su casa y sin mediar advertencia, personas que serían del barrio le dispararon un tiro por la espalda que lo dejó desvanecido sobre la tierra. No obstante, Angel alcanzó a levantarse tambaleando y emprendió el regreso a su vivienda.

Su padre, que salió preocupado a la calle porque se había demorado más de la cuenta, se topó entonces con su hijo herido. "Me dieron pá", le alcanzó a decir el muchacho antes de caer arrodillado una vez más. Un vecino que observó la situación sacó un auto y lo trasladó al joven herido y a su padre hasta el Hospital Alberdi, donde le realizaron las maniobras urgentes y desde donde lo derivaron al Heca.

Según la familia de la víctima, Angel llegó a pronunciar un par de nombres como los autores del ataque antes de quedar inconsciente: "Dijo que habían sido un tal «Facu», que siempre anda con otro al que le dicen «Gavilán»", recordaron a este diario. Aunque se desconocen las motivaciones reales del ataque.

Situación desesperante

Replegados para dar a conocer su identidad por miedo a represalias de esos grupos y porque tienen que "volver al barrio" a convivir con ellos, la familia de Angel pidió por favor que en esta nota no figuraran sus nombres.

Sin embargo describieron la situación angustiante que padecen cientos de vecinos que viven allí, tan postergados que ni el mapa oficial de la Municipalidad de Rosario la reconoce con un nombre, aunque todo el mundo sabe que se trata de la franja más empobrecida de Empalme Graneros.

"Si vos no rastreas (delinquis) con ellos, o no te plegás a sus cosas, te roban, te desvalijan la casa, te la queman. Viven amenazando a todo el mundo. Todos los días hay chicos heridos. Lo que pasa que la gente no los denuncia porque les tiene miedo. Pero la policía sabe bien quienes son", graficó una vecino que conoce la dinámica violenta y extorsiva que despliega el grupo.

Romero peleaba por su vida al cierre de esta edición. El proyectil obligó a que le extirparan la vesícula, le afectó el páncreas y quedó alojado en el hígado. Por su recuperación esperan una mujer y tres hijos, de 1, 4 y 7 años.

La versión que entregaron los allegados de Romero sobre la invisibilidad de los hechos delictivos en el barrio tiene correlato con la escasez de datos oficiales acerca del ataque. En las actuaciones preliminares se sabe que intervino personal de la comisaría 20ª, con jurisdicción en la zona.

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