Policiales
Domingo 12 de Marzo de 2017

"Un hombre sin escrúpulos" que ordenó matar a quien creyó era su "fantasma"

Así definieron los jueces a Diego Ochoa, el ex líder de la barra brava de Newell's condenado a 11 años de cárcel por instigar el crimen de su antecesor.

Si bien en las siete jornadas que duró el juicio a Diego "Panadero" Ochoa jamás se escuchó que haya existido de su parte una orden directa hacia Carlos Alberto "Betito" Godoy para que matara a Roberto "Pimpi" Caminos, el tribunal entendió que el ex jefe de la barra brava de Newell's Old Boys fue el instigador del crimen de su predecesor en el paravalanchas. Así en un documento de 137 páginas se condensan las pruebas que presentan al "Panadero" como un líder con "desprecio por la vida de sus semejantes, que privilegió sobre ella sus intereses profundamente despreciables"; que "su conducta estuvo caracterizada por la impunidad y el abuso de una situación de privilegio y ascendencia respecto de los jóvenes que integraban la hinchada, y una edad que le permitió internalizar los fines de la norma de prohibición". Y a "Betito" Godoy, condenado a 11 años de prisión en un juicio previo como coautor del asesinato, lo caracterizó como "una herramienta manipulable" para llegar al fin último de Ochoa: eliminar a "Pimpi", quien se había transformado en un "fantasma".

   El 24 de febrero pasado "Panadero" Ochoa se sentó en el banquillo de los acusados y escuchó la condena que le impuso el tribunal compuesto por Edgardo Fertitta, Julio Kesuani y Marisol Usandizaga. Once años de cárcel como responsable de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego en carácter de instigador de "Pimpi" Caminos. A eso se le acumuló una condena previa de 2 años y 4 meses de cumplimiento condicional por portación de arma de guerra. Al ser condenado por una sentencia de cumplimiento efectivo esa sanción se activó y deberá pagar con rejas, una vez que la sentencia quede firme, 13 años y 4 meses de condena. Ignacio Carbone, abogado defensor de Ochoa, ya había adelantado que apelaría el fallo.

El origen

Roberto "Pimpi" Caminos fue asesinado a balazos la madrugada del 19 de marzo de 2010 a la salida del bar Ezeiza, que funcionó en Servando Bayo al 1400. Para ese momento "Pimpi" conducía "La hinchada que nunca abandona" pero hacia poco más de un año que no era líder de la barra brava. Su final estuvo atado al de Eduardo J. López, quien perdió la presidencia de Newell's a manos de Alberto Lorente en diciembre de 2008. Por la ejecución del crimen de Caminos fueron condenados a 11 años de prisión como autores materiales René Ungaro y "Betito" Godoy. Mientras que Emanuel Suárez recibió una sentencia a 6 años y medio como partícipe secundario. En ese juicio Ochoa fue presentado como testigo de la Fiscalía. Más tarde le tomaron declaración informativa y la causa se archivó. Siete años después fue acusado a partir de escuchas que mostraban su vínculo con "Betito" Godoy.

Relatos contundentes

Los fundamentos condenatorios, basados en testimonios e intervenciones telefónicas, fueron desglosados en 18 puntos bajo la idea jurídica de que "la eficacia de la prueba y los indicios depende de la valoración conjunta que se haga de ellos teniendo su diversidad, correlación y concordancia; pero no su tratamiento particular, pues por su misma naturaleza, cada uno de ellos no puede fundar aisladamente ningún juicio convictivo, sino que éste deriva frecuentemente de su pluralidad", según se lee en el extenso documento. Así el tribunal construyó el relato del crimen de "Pimpi" en sintonía con la resolución de procesamiento dictada en 2013 por el camarista Javier Beltramone cuando instruyó el expediente.

   En cuanto a los testimonios que rescata el tribunal para llegar a la condena están los de Matías Pera, Sergio "Quemado" Rodríguez, Erica Rodríguez (hija del "Quemado y hermana del "Quemadito", asesinado el 5 de febrero de 2013) y Carlos Alegre. Todos ellos presentados por el abogado Ignacio Carbone como "enemigos declarados de Ochoa". Sin embargo, el tribunal defendió esos testimonios valorando que ninguno cargó las tintas sobre el crimen de "Pimpi" sino que contaron la manera en la que se gestó "La hinchada más popular", cuyo jefe era Ochoa, y cual era la dinámica de esa barra, de la que admitieron haber formado parte. "Pudiendo haber mentido no lo hicieron", indicó el tribunal.

   Los cuatro relatos fueron contundentes y dejaron entrever que Ochoa "estaba perseguido primero por la sombra de «Pimpi», luego por el temor de un desembarco de parientes de su antecesor y por último por la amenaza de miembros de su propia tropa revelada". Pera y Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, en ese sentido, desafiaron públicamente el liderazgo de Ochoa en la misma tribuna. Como respuesta, Pera recibió cinco balazos a los que sobrevivió de milagro y Rodríguez fue asesinado.

   Mucho de lo examinado en este juicio ya había sido develado en el proceso en el que Godoy, Ungaro y Suárez fueron condenados. Sin embargo el tribunal indicó que "a partir de nuevos datos surgidos durante 2012 y 2013" es que se generó la acusación como instigador contra Ochoa. El eje de esa trama está basada en la "relación preferencial" que el jefe de la barra tenía hacia Godoy, tanto fuera como dentro de la cárcel.

Manipulador

Además, los argumentos exponen a Ochoa como "un líder sin escrúpulos", que "se acercaba a los más jóvenes de la barra para manipularlos". Muestra una barra brava asfixiada por la falta de recursos, compuesta por personas de distintos extractos sociales convocadas bajo distintos intereses pero seducidos por Ochoa, el único que tenía contacto con la dirigencia que tomaba el club tras 14 años de gobierno de Eduardo J. López, y que "les hizo promesas económicas o laborales que finalmente incumplió".

En ese mosaico, que actuaba como una legión de "soldados", había patovicas como Pera y también hampones con prontuario como Sergio "Quemado" Rodríguez, condenado a 32 años de cárcel por el triple crimen de villa Moreno. Además quedó expuesto que había una fuerza de choque y otra de pistoleros. Entre estos últimos estaban "Betito" Godoy, "Quemadito" Rodríguez, Diego Malcovich y David "Porteño" Rodríguez. De estos cuatro hombres, Godoy está preso por el crimen de "Pimpi", "Porteño" está detenido y procesado por el asesinato del "Quemadito", hecho por el cual también está acusado como instigador "Panadero", y Malcovich falleció en un enfrentamiento con la policía al salir de un boliche de Salta y Alvear el 24 de febrero de 2011.

Autoritario y violento

Ochoa es para el tribunal "una persona que no hace nada sin pensarlo". Que "se toma su tiempo para decidir sus acciones. Un jefe autoritario y violento". Definiciones que contrastaban con la imagen que "Panadero" brindó en las siete audiencias del juicio. "Lo realizado por el imputado Ochoa no fue ni más ni menos que el colofón de su intención de dar muerte a Roberto Caminos, priorizando el «tiempo al tiempo» al instigar a Godoy a participar del hecho en el que le efectuaron disparos a Caminos, a corta distancia y en diversas partes del cuerpo, mediante el empleo de armas de fuego", asevera el tribunal. "Se ha arribado a un estado de certeza razonable sobre la instigación que Diego Ochoa ejerciera sobre Carlos Alberto Godoy, con la finalidad de que éste diera muerte a la víctima del suceso que nos ocupa", explicó.

A la hora de hablar de "Betito", el tribunal lo describió como "un joven humilde que, como consecuencia de su relación con Ochoa, logró un cambio en su vida, como medios de subsistencia que hasta el momento de acceder a la barra eran impensados. Su nueva forma de vida dependía del líder, de la entrega de entradas, de un sueldo que éste le pagaba y otros beneficios, como ser un teléfono a nombre de Ochoa que además le pagaba el servicio e incluso fue con el que se comunicaron la madrugada del crimen de Caminos. La lealtad de Godoy hacia su «jefe» era intachable". Y agregaron: "Todo era aprovechado por Ochoa para manipularlos (a los más jóvenes) a su antojo".

Y para solventar su conclusión el tribunal realizó una comparación entre las detenciones del "Quemadito" Rodríguez, quien estuvo detenido por un incidente a balazos en la puerta del desaparecido boliche Mogambo en abril de 2009, y la de "Betito" Godoy. Mientras Ochoa desconoció al "Quemadito" durante los días que éste permaneció tras las rejas "porque no avalaba hechos que no tuvieran que ver con la cancha", a Godoy lo asistió hasta el día en que "Panadero" cayó preso, en agosto de 2013. Para el tribunal esa "condescendencia total de Ochoa" hacia Godoy estaba fundamentada en que "Betito" había caído preso por un hecho ligado a la cancha. Godoy está detenido y condenado por matar a "Pimpi".

Relaciones cambiantes

También los dichos de Rosa Caminos, una de las hermanas de "Pimpi", fueron tenidos en cuenta en el fallo. Según la mujer, "Pimpi" tenía una relación pacífica con Godoy, pero eso se truncó cuando "Betito" se sumó a la "nueva facción de la barra que quería tomar el poder". Y recordó un ataque a balazos que padeció "Pimpi" y su familia cuando viajaba en un Volkswagen Bora que fue emboscado en Grandoli y Uriburu en diciembre de 2008. Rosa reconoció entre los tiradores a Godoy, Ungaro y el fallecido Joel Alcaraz.

En la resolución también se destaca un episodio en el cual el policía Luis Javier Rodas, en ese momento en la División Especial de Asuntos Internos, trató de detener a Godoy tras un partido de Newell's el 5 de abril de 2010 en el Coloso del Parque. En ese momento Godoy logró huir y quien intercedió ante el policía fue Ochoa, quien le aseguró a Rodas que "el pibe se va a presentar". Algo que sucedió tres días más tarde en Tribunales.

Respecto al móvil del crimen, el tribunal traza una cronología en la cual la fecha clave está dada en el ataque a balazos que soportaron colectivos en los que viajaba la barra de Newell's la madrugada del 4 de febrero de 2010 sobre la autopista a Buenos Aires, frente al barrio Las Flores y cuando regresaban de presenciar en Capital Federal un encuentro contra Huracán.

En esa emboscada fue asesinado Walter Cáceres, de 14 años. Hasta ese momento la figura de "Pimpi", quien buena parte de ese primer año de gestión de Ochoa en la barra había estado preso, era la de un fantasma. Desde ese momento fue una obsesión, y un mes más tarde fue asesinado a las puertas del bar Ezeiza. "El tiroteo al colectivo que transportaba de regreso de Buenos Aires a los hinchas del club, hecho en el que falleciera Walter Cáceres, le produjo mucho temor a Ochoa, tal como se desprende del testimonio de Matias Pera. Y esa circunstancia generó un debilitamiento de Ochoa como líder de la barra y la consiguiente pérdida de seguidores", indicó el tribunal es sus fundamentos.

Comentarios