Policiales
Viernes 30 de Diciembre de 2016

Un ex jefe de Leyes Especiales fue procesado por enriquecimiento ilícito

Se trata de Osvaldo Raúl Bejarán, quien se retiró de la fuerza hace 8 años. La magistrada le dictó un embargo de 100 mil pesos sobre sus bienes

El comisario retirado Osvaldo Raúl Bejarán fue procesado por haberse enriquecido ilícitamente durante su paso por la policía santafesina, que se extendió entre febrero de 1978 y septiembre de 2008, aunque por lo establecido en el Código Procesal Penal el análisis de su incremento patrimonial se extendió hasta 2010. El fallo lleva la firma de la jueza de Instrucción del sistema conclusional Alejandra Rodenas, quien sostiene que "existen elementos sólidos, concordantes y suficientes para arribar al grado de probabilidad que la ley exige para considerar que Bejarán tuvo un enriquecimiento injustificado, ya que sus bienes y valores no tienen origen en una fuente legítima compatible con el desempeño que el mismo ejerció en la función pública". Y le trabó embargo sobre sus bienes por 100 mil pesos.

Bejarán se retiró de la policía con el grado de comisario el 3 de septiembre de 2008. Tras pasar por varias comisarías, en abril de 2001 dejó la jefatura de la seccional 13ª para pasar a ocupar la titularidad de la entonces División Leyes Especiales, considerada como una verdadera "caja negra" de la fuerza.

A pesar de haber sido denunciado en 2001, su expediente se judicializó en mayo de 2009 a raíz de un informe de la División de Investigaciones Patrimoniales dependientes de Asuntos Internos. Esa repartición realizó una constatación actualizada entre los bienes incorporados al patrimonio y los ingresos lícitos demostrables del policía y, "cuando los bienes superan a los ingresos en un 60 por ciento se entiende que no hay una relación coherente y se produce el pedido de justificación", lo que ocurrió con Bejarán.

Por sí y por terceros

En el período en el cual fue investigado, y según la magistrada, Bejarán "produjo sobre su patrimonio y/o —disimuladamente— sobre el patrimonio de las personas interpuestas en la imputación, un enriquecimiento apreciable que no se corresponde a la situación económica al momento de iniciar su carrera policial ni está de acuerdo con sus posibilidades económicas ulteriores en cuanto al sueldo que recibía como empleado policial u otros ingresos de origen lícito". Además, sostiene que "tras el debido requerimiento de justificación patrimonial", el policía retirado "no justifica o exhibe un origen legítimo de ese aumento".

Sobre los bienes que a entender de la Justicia dieron pie al enriquecimiento patrimonial aludido, se mencionan una vivienda en Lavalle al 900, otra en Cafferata al 1900, un Chevrolet Corsa modelo 2008, otro modelo 2003, un Chevrolet Rural Blazer 2004, un Chery Face 2011 a nombre de su segunda esposa, un Renault Master 2010 a nombre de la misma mujer, un Fiat Siena modelo 2000 que prestaba servicio de taxi con la matrícula RA-0688 comprado en 2003 y luego reemplazado por un Corsa Wagon. Bejarán agregó además que tenía ahorros por 20 mil dólares y los informes periciales indicaron que era titular de tarjetas de crédito y préstamos bancarios.

Trabajo adicional

A la hora de su descargo, el ex comisario dijo que desde su ingreso a la policía hasta que la jerarquía se lo impidió hizo, "servicios adicionales diarios de lunes a viernes en el Banco Provincia de Santa Fe y en el Banco Nación desde 1980 al 1990". Y que desde 1999 a la fecha de su indagatoria obtuvo, "mediante ocho créditos sucesivos 128.000 pesos que seguía pagando".

Para dictar el procesamiento, la jueza Rodenas hace un pormenorizado detalle de las adquisiciones hechas por Bejarán, fundamentalmente en el período 1992/2010, tiempo en el cual el ex policía tuvo dos relaciones maritales. Así, dice que entre enero de 1992 y junio de 1996 compró un Renault 19 RN 0 kilómetro que vendió en 2000; y que entre julio de 1996 y octubre de 2002 compró un Renult Scenic modelo 2000 y una pickup Ford F100, ambos vendidos en 2001. También hizo mejoras en una casa de Cerrito al 3100, propiedad de su mujer, quien habría aportado "25 mil pesos correspondiente a la indemnización por un retiro voluntario de la EPE", algo que jamás se comprobó que existiera ya que la empresa estatal desconoció que la mujer haya trabajado allí.

Nada fácil

En su dictamen Rodenas sostiene que "tal como surge de las constancias, esta investigación no sólo tuvo por objeto el análisis de los bienes y valores que el encartado consignó en sus declaraciones juradas sino, por el contrario, investigar y analizar la totalidad de su patrimonio". Y agrega: "La tarea no fue fácil porque el imputado no acompañó elementos probatorios suficientes para brindar luz a la investigación, pero luego de una ardua tarea (...) y conforme el informe de la pericia efectuada por la doctora Elida Pujato de la documental, declaraciones juradas y estados contables pertenecientes a Bejarán podemos apreciar que no surgen fondos disponibles para justificar el incremento patrimonial que tuvo el imputado en el período investigado".

Comentarios