Policiales
Viernes 24 de Febrero de 2017

Un acosador peruano con víctimasen Rosario

Una investigación internacional puso al descubierto en noviembre pasado que al menos doce niñas y adolescentes de entre 11 y 16 años habían sido víctimas de ciberacoso sexual (groomin) en Rosario, y un total de 90 lo habían sido en el país. La acción de una red de fiscales de varios países del continente y de Estados Unidos llevó adelante la operación "Angel guardián" y logró identificar a un hombre de nacionalidad peruana que se hacía pasar por un adolescente de 14 años para extorsionar vía internet a las niñas con el fin de obtener fotos de situaciones sexuales.

Una investigación internacional puso al descubierto en noviembre pasado que al menos doce niñas y adolescentes de entre 11 y 16 años habían sido víctimas de ciberacoso sexual (groomin) en Rosario, y un total de 90 lo habían sido en el país. La acción de una red de fiscales de varios países del continente y de Estados Unidos llevó adelante la operación "Angel guardián" y logró identificar a un hombre de nacionalidad peruana que se hacía pasar por un adolescente de 14 años para extorsionar vía internet a las niñas con el fin de obtener fotos de situaciones sexuales.

Al igual que en el caso conocido ayer, la información de los pesquisas argentinos tuvo su base en los reportes que envió la ONG estadounidense National Center for Missing and Exploited Children; y la pata local estuvo a cargo del jefe de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual de la Fiscalía Regional, Matías Ocariz. En ese marco, el operativo identificó a las víctimas, explicó la situación a sus representantes legales y secuestró elementos tecnológicos que fueron sometidos a pericias. Entre lo incautado se constataron más de 1.100 imágenes de contenido explícitamente sexual y unos 100 videos que las víctimas enviaban por Facebook.

Falsa identidad

En aquella ocasión, el ciberacosador se hacía pasar por un menor de 14 años llamado Thiago, Evans, Arcángel, Tevens, Gonza, Gianluka, Facundo, Tomi, Dieguito u otros nombres apócrifos. Y se llegó a saber que esos usuarios utilizaban la misma dirección IP, asignada a un prestador de acceso a internet en Perú, desde donde buscaba construir una relación de confianza con sus víctimas para luego ir por su objetivo: lograr fotos de situaciones sexuales e imágenes de los genitales de las menores.

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