Policiales
Miércoles 08 de Febrero de 2017

Su mujer apareció muerta por golpes y lo imputan de femicidio

La autopsia confirmó que el deceso de Nadia Benítez no fue accidental. Su marido ya estaba detenido y ayer quedó acusado por el crimen.

"La encontré tirada en el patio. No tengo explicaciones de por qué estaba así. Me tiré encima para reanimarla pero el cuerpo estaba frío". El esposo de la mujer de 32 años que apareció muerta en su casa de barrio Ludueña pidió la palabra más de una vez en la audiencia imputativa celebrada ayer en su contra. Pero nunca pudo explicar cómo Nadia Benítez sufrió numerosas fracturas en la cabeza, segundos después de que sus familiares escucharan una fuerte discusión entre ellos. Por eso quedó en prisión preventiva acusado de un homicidio doblemente calificado: por el vínculo y la violencia de género. Un delito que se pena con prisión perpetua

Las dudas que había manifestado el fiscal Adrián Spelta pocas horas después de la muerte de Nadia, cuando aún no se descartaba una posible caída accidental desde una ventana, se despejaron ayer cuando acusó a la pareja de la víctima, Federico B., 28 años, como autor de un femicidio. La mecánica no está del todo clara pero el fiscal lo acusó de haberla matado a golpes —hasta ahora serían de puño— que le causaron un severo traumatismo de cráneo.

El hecho ocurrió el lunes a las 3.30 en la casa de Einstein 5739 donde vivían con su hija de 13 años, al regresar de una cena con dos amigas. Diez minutos más tarde una hermana de la víctima, que vive al lado, llamó al 911 tras encontrarse con Nadia en el patio, sobre un charco de sangre mientras Federico le gritaba "despertate". Los policías lo encontraron eufórico, ensangrentado y con excoriaciones en los brazos. No respondía preguntas e intentó agredirlos.

El encuadre de violencia de género fue aplicado porque dos años antes una amiga de la pareja presenció cuando Federico le pegó "piñas en la cabeza" a Nadia en la puerta de la casa de ambos. Sus allegados revelaron que solían discutir "cuando estaban alcoholizados" o cuando ella le reclamaba que no saliera. Según esa amiga en común, la mujer pretendía alejarlo del consumo de drogas que lo llevaba a ausentarse algunos días.

Nadia trabajaba en un hotel y Federico en la empresa Cotar. Habían estado un tiempo separados pero unos seis años atrás retomaron la relación y comenzaron a construir sobre la casa de los padres de ella. La noche del domingo fueron a cenar a la casa de Fátima, amiga de ambos, donde tomaron varias cervezas y en un momento discutieron: "Nadia le dijo que la droga era mala y él le contestó «callate». Ella le dijo que se comportara porque estaban en casa ajena", contó Fátima. Federico se fue enojado en el auto, sin despedirse, pero dio la vuelta manzana y volvió a buscar a Nadia.

La pareja llegó a su casa cerca de las 2.30. El guardó el auto en el garaje. Una hora más tarde una hermana de Federico, que vive a dos casas, abrió la ventana y oyó a los dos discutiendo a los gritos. A ambos les mandó mensajes de whatsapp que no respondieron, aunque él tildó el suyo como leído. Y luego los llamó por teléfono sin tener respuesta. Eran las 3.32. Al rato llegó la policía.

En la escena

Primero se creyó que Nadia había caído de un ventanal sin balcón apenas montado sobre un alero. Pero en la audiencia, mientras exhibía una foto del cuerpo en el lugar, el fiscal lo descartó. Es que si hubiese caído desde allí, cree Spelta, habría terminado sobre una pileta de lona ubicada justo abajo y no como apareció, tendida en diagonal a esa ventana. Bajo esa abertura además hay un tendedero con ropa y cables que quedaron intactos. Por eso consideró que, en el patio, el acusado le propinó "los golpes suficientes a su concubina para acabar con su vida".

Otro dato es el informe preliminar de autopsia. La forense Susana Soplan detectó dos fuertes golpes: por un lado una fractura en la base del cráneo que causó daño encefálico y se precisó como causa de muerte; por otro una fractura de la mandíbula en tres partes "con sangrado bucal y de fosas nasales". La mujer tenía contusiones en ambas rodillas propias de una caída por desvanecimiento además de uñas rotas y golpes en el dorso de la mano, compatibles con maniobras defensivas.

"Eramos una pareja común, sin peleas. Teníamos planes de casarnos, tener otro bebé, ampliar la casa. No entiendo por qué se cayó", remarcó el acusado en un relato sin matices emotivos y con huecos. Contó que tras guardar el auto ella subió al baño y él le avisó que se iría a dar una vuelta por el barrio porque quería "seguir la joda". Y que ella le contestó "andá y vení rápido".

Luego de esa gira imprecisa volvió. No pudo recordar cómo entró a la casa pese a que había salido sin llaves. Conjeturó que pudo haber trepado un muro, donde se encontraron huellas. "La encontré tirada en el patio. Le hice respiración boca a boca, le pegué cachetadas para que se despabile pero ya estaba fría, no tenía pulso. Cuando llegué y la vi así se me partió el alma", dijo.

La hipótesis de la Fiscalía es que se encontró con Nadia esperándolo en el patio, discutieron y la golpeó hasta matarla. La jueza Irma Patricia Bilotta le impuso la prisión preventiva por el plazo de ley mientras sigue la investigación.

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