Policiales
Martes 31 de Enero de 2017

"Se la tenían jurada a él y desgraciadamente cayó ella"

Los vecinos de la anciana asesinada el domingo a la madrugada deslizaron que el objetivo del homicida pudo haber sido el esposo de la víctima

"Se la tenían jurada a él y desgraciadamente cayó ella, que era una santa, amable, muy buena vecina". Esa motivación como denominador común se replicó en boca de varias personas del barrio Moderno que conocían al octogenario matrimonio afincado en una casa de Camilo Aldao al 3500 donde el domingo al amanecer mataron de un disparo en el pecho a Yolanda Sánchez. La mujer de 81 años se había asomado por la ventana de la casa al escuchar gritos y el ruido del escape de motos.

Al cierre de esta edición no había detenidos sospechados del homicidio, pero las escasas evidencias dadas a conocer hasta ayer indicarían que se trató de una trágica confusión.

Confuso

Persianas bajas, una lámpara amarillenta encendida de la noche anterior en el hall de ingreso, rejas negras recién puestas en la ventana y el portón con la soldaduras sin pintar. Así lucía ayer el frente de la vivienda ubicada en Camilo Aldao 3522, donde la mañana anterior se desató un drama que derramó tristeza en esa cuadra del difuso límite entre los barrios Moderno y Triángulo, a la altura de bulevar Seguí al 5200.

Es que según las versiones concordantes de muchos vecinos consultados por este diario "Yoli", como le decían cariñosamente a la mujer asesinada, no era el verdadero objetivo de semejante agresión armada.

"Lo buscaban a su marido, que es un tipo complicado. Se hacía el guapo con todo el mundo, se paseaba con una cuchilla en la cintura y dicen que andaba siempre armado", comentó un hombre al pasar.

Aunque esa hipótesis es parte de un abanico de posibilidades que se investigan, no sería descabellada si se tiene en cuenta la mecánica del hecho que constató oficialmente la Policía de Investigaciones (PDI) a partir del relato del marido de Yolanda como único testigo de lo sucedido.

Según los datos volcados en la denuncia, Yolanda escuchó ruidos en la vereda de su casa que la levantaron de su descanso cuando eran cerca de las 5 de la mañana del domingo. La mujer de 81 años se asomó —no se sabe si por la puerta o la ventana— y a sangre fría y sin mediar advertencia alguien desde la vereda le efectuó un disparo de arma de fuego que le impactó en el pecho y le causó la muerte de manera inmediata. Una agresión que aparece injustificada si se tiene en cuenta la asimetría entre víctima y victimario.

Si la anciana levantó la persiana y quedó expuesta a los agresores, el proyectil que la mató atravesó limpio y sin oposición por un hueco del enrejado, con un entramado pequeño y donde no entra una mano. Es que a simple vista ayer no se percibían roturas ni impactos.

Tampoco en la zona de la puerta ni en el portón del garaje, con una placa de chapa. Un hombre del barrio dijo que esas rejas habían sido colocadas hace apenas una semana.

Tristeza

Todos los días, a media mañana y a la tardecita, Yoli tenía la costumbre de poner una silla en la vereda bajo la sombra que devuelve un pequeño árbol, y se sentaba a charlar con dos o tres vecinas. Algunas de esas mujeres la recordaron como una persona "buenísima que se daba con todos". Una hija y dos nietos era la familia más cercana del matrimonio.

Lo concreto es que en la cuadra de Camilo Aldao al 3500 la congoja y la tristeza por la pérdida de una vecina apreciada daba paso a cierto fastidio por las absurdas razones que la llevaron a la muerte.

"A mí me dijeron que se pararon un par de motos en la puerta y llamaban: «Cacho, Cacho, Cacho». Y cuando vieron que se asomó alguien pensaron que era él y dispararon", comentó un vecino sin tantos rodeos. Cacho no es otro que Julio, de 82 años y marido de Yolanda.

Problemas

Ese testimonio y otros recogidos por LaCapital en las veredas del barrio fueron concordantes respecto de que el real destinatario de la agresión era el anciano. El hombre fue descripto, como mínimo, como una persona de mal carácter. En ese sentido alguien que pidió reserva de identidad aseguró: "Se la tenían jurada varios y desgraciadamente cayó ella, que era una santa, amable, muy buena vecina". Esa misma persona comentó que la semana pasada Julio se peleó con alguien al "que dejó herido".

Otros vecinos señalaron que el octogenario andaba siempre armado y hasta se paseaba por el barrio con una cuchilla de gran tamaño cruzada en la cintura sobresalía de sus ropas. "Hace dos o tres meses le balearon la casa también", recordó un aviso previo al fatal desenlace del domingo.

Entre tantos rumores que se echaron a correr en el barrio no faltó quien dijo que el matrimonio dormía en cama separadas. "Ella lo hacía en una habitación del fondo y él adelante, donde está la ventana que da a la calle. Pero ese día cambiaron y por eso Yoli salió primero a ver qué eran los ruidos de la calle", aventuró una mujer.

En el caso interviene la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro, que el día del hecho comisionó gabinete criminalístico, de PDI a recolectar testimonios, evidencias y ordenó el relevamiento de las imágenes de cámaras de videovigilancia de la zona, mientras se espera el informe preliminar de autopsia.

Al cierre de esta edición había medidas en curso que se mantenían en estricta reserva, pero no se informó sobre personas detenidas o sospechados del hecho.

"Su marido es un tipo complicado. Se hace el guapo con todo el

mundo y dicen que anda siempre armado"

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