Policiales
Martes 13 de Junio de 2017

Quedó internado grave y detenido luego de un choque

Un miembro de Los Monos en libertad condicional sufrió fractura de cráneo. Tenía capturas pendientes pero ayer se conoció una nueva sentencia contra él

Luego de sufrir una fractura en la cabeza en un accidente de tránsito, un miembro de la banda de Los Monos quedó internado en el Hospital Clemente Alvarez en calidad de detenido porque pesaban sobre él pedidos de captura. Se trata de Juan Domingo Ramírez, de 43 años, quien estaba en libertad condicional en el marco de la condena que cumplía tras admitir en un juicio abreviado su pertenencia al clan de Las Flores.

Ramírez había cobrado notoriedad tras fugarse de la Jefatura de la Unidad Regional II en enero de 2014. Precisamente por ese caso ayer se conoció una condena a tres años y diez meses, causa en la que el policía Matías Germán Almirón fue condenado a seis años por extorsionar a la familia de Ramírez para facilitar su evasión y el subcomisario Luis Quevertoque fue absuelto de incumplimiento de sus deberes.

Pasadas las 11 del domingo Ramírez iba solo en una moto Honda Tornado negra por Oroño y Biedma cuando chocó con un Fiat Palio rojo. Asistido por el Sies, fue llevado al Heca con una fractura de cráneo por lo que quedó internado en estado delicado y con pronóstico reservado.

Si bien los voceros policiales consultados señalaron que Ramírez presentaba pedidos de captura por una causa de homicidio y privación ilegítima de la libertad, fuentes judiciales indicaron que no era buscado por esos casos. Y agregaron que tras la condena por asociación ilícita como miembro de Los Monos estaba en libertad condicional desde el 21 de marzo pasado.

En ese marco, ayer se conoció una sentencia contra Ramírez por fugarse de Jefatura. Si bien el fallo de la jueza Marisol Usandizaga le otorga por la evasión una pena de cinco meses de cárcel, la magistrada la unificó con la condena por asociación ilícita en tres años y diez meses.

Fuga y extorsión

Acusado de controlar búnkers de los Cantero e involucrado en el crimen de Luciano Cáceres, un pibe de 15 años baleado frente a un quiosco de drogas en abril de 2013, Ramírez era buscado como miembro de Los Monos cuando la noche del 14 de enero de 2014 fue apresado en una casa del barrio de La Carne. Los agentes de Judiciales que lo detuvieron lo llevaron a la Jefatura de Ovidio Lagos al 5200 donde ingresó a las 22.30. Y de donde huyó nueve horas después tras librarse de las esposas que lo sujetaban al barrote de una escalera. Seis meses después fue recapturado en la ciudad correntina de Goya.

La jueza Alejandra Rodenas, que investigó la fuga, consideró que ésta habría sido imposible sin colaboración policial. Por ello detuvo al sargento Rubén Zapata, a quien Ramírez golpeó tras librarse de las esposas, y a la oficial de guardia que estaba en el baño al momento de la fuga.

Pero dos semanas después la concubina del evadido, Roxana Maciel, denunció que efectivos de Judiciales la habían extorsionado por teléfono pidiéndole un auto y dinero para dejarlo escapar. Por ello la pesquisa se amplió y fueron arrestados los policías que habían detenido a Ramírez, entre ellos Matías Germán Almirón.

Según la denuncia, Maciel entregó el boleto de un Citroën C3 firmado por su titular, pero le dijeron que no era suficiente porque el pago aseguraba que Ramírez siguiera vivo y no que fuera liberado. En rueda de reconocimiento, Maciel y su madre reconocieron a Almirón como el policía a quien entregaron el título del auto. Al ser indagado Almirón incriminó a Quevertoque, su entonces jefe en la brigada de Judiciales, pero la jueza no dio crédito a su versión y lo procesó por extorsión.

Tras ser recapturado el 28 de julio de 2014 cerca de Goya, Ramírez fue indagado por evasión simple. El miembro de Los Monos negó haberse fugado. "Dijeron que me habían detenido por averiguación de antecedentes y me dejaron ir. Salí por la puerta de Jefatura y me fui a mi casa", declaró, al tiempo que ratificó el relato de su mujer sobre la trama extorsiva ejercida por personal policial para facilitar el escape.

Finalmente, Almirón fue procesado por extorsión, Ramírez por evasión y Quevertoque por violación de los deberes de funcionario público (no haber cumplido con las reglamentaciones de custodia de los detenidos). En tanto, el sargento Zapata fue sobreseído y les dictaron falta de mérito a los policías Lucas Verón y Raúl Pabón.

Sentencia

El caso fue resuelto por Marisol Usandizaga, a cargo del Juzgado de Sentencia Nº 8. Al analizar la situación de Almirón valoró pruebas que lo ubican como quien contactó a Maciel para gestionar la liberación de Ramírez a cambio de dinero y un auto. Entre las evidencias está el reconocimiento que la mujer y su madre hicieron del policía, quien admitió "haber estado el día y a la hora señalada por Maciel donde se habrían encontrado, aunque esbozó una teoría que no tiene sustento" en ninguna prueba, sostiene el fallo.

   En ese sentido, la jueza destaca que si bien no se determinó de quién era el celular del que se hicieron los llamados extorsivos, también es cierto que mientras a algunos de los policías les secuestraron sus celulares al allanar sus domicilios, "Almirón compareció a entregar voluntariamente sólo uno, evidentemente ya enterado de la requisitoria del tribunal y pudiendo dar otro teléfono diferente al usado el día del hecho".

   También restó credibilidad a su versión, a criterio de la jueza, que Almirón agregara "aspectos sustanciales a su declaración recién dos años y medio después" y contradiciendo dichos anteriores. "Pretende deslindar su responsabilidad señalando a Quevertoque como autor de la extorsión, cuando en realidad quien lo sindica no es éste sino la esposa de Ramírez".

   Al fijar la pena, la jueza consideró un agravante su condición de policía y como atenuante la falta de antecedentes. Así, lo condenó a 6 años de prisión e inhabilitación especial por igual plazo.

   Sobre Quevertoque, la jueza expresó sus dudas sobre el delito que se le atribuyó. Dio por cierta su versión de haber ordenado la custodia a dos efectivos de Judiciales, con el argumento de que no siempre se pide colaboración a Infantería custodiar presos. Además concedió que garantizar la custodia no era su función sino la de sus jefes. "Ninguno de los citados pudo confirmar que fuera responsabilidad de Quevertoque y por ende, no puede atribuirse al mismo un incumplimiento en dicho sentido". Por ello lo absolvió.

   Sobre Ramírez, Usandizaga consideró probado que protagonizó la evasión tal como fue acusado; que se acreditó que golpeó a su custodio Zapata, que la pericia sobre las esposas que llevaba acreditaron un desgaste por el cual podían ser abiertas de un tirón y que nadie lo vio irse de Jefatura como él alegó, por lo que "se supone que lo hizo de manera disimulada pues no estaba autorizado a retirarse". Pero sobre todo, el hecho de que no haya vuelto a su casa y se fuera a otra provincia contradice su versión de que se fue porque lo liberaron.

   En cuanto a la pena, la jueza apuntó que por la evasión le corresponde a Ramírez cinco meses de prisión. Pero como éste tiene una condena anterior de tres años y medio de octubre de 2015 —en alusión a la sentencia en juicio abreviado en la que admitió ser miembro de Los Monos— que "corresponde unificar con la de este proceso pues ambos delitos fueron cometidos previo al dictado de la primera sentencia".

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