Policiales
Domingo 02 de Abril de 2017

Qué se esconde detrás del crimen de un joven acribillado en Tablada

Mario Alberto "Monito" Muñoz fue asesinado en su casa de Centeno al 200 el 17 de marzo. Dicen que lo entregaron por quedarse con algo que no era suyo

Si bien hace ya seis meses que está preso, el apodo de "Tubi" sigue resonando en las calles de los barrios del sur rosarino. Primero fue por el crimen de Damián "Francés" Tersano, ocurrido el 21 de enero pasado en el barrio Toba del suroeste de la ciudad, pocas horas después de que la víctima saliera con libertad asistida del penal de Piñero. Ahora "Tubi" vuelve a sonar con fuerza en el marco del feroz asesinato de Mario Alberto "Monito" Muñoz, acribillado a balazos en su cama el viernes 17 de marzo en una humilde vivienda de Centeno al 200, en el barrio Tablada.

   "Es que el «mundo Tubi» se está replanteando y eso no puede pasar sin que el mensaje llegue a los que están en las calles", explicó un veterano conocedor del sur de la ciudad. En ese orden, ambos crímenes serían fruto de lo que "Tubi" entendió como deslealtades. Tersano pasó de estar a su lado a patear con la banda de "Los Funes", que le pelea el territorio en Tablada. Y "Monito" habría cometido una supuesta infidelidad hacia su proveedor de drogas. Lo cierto es que desde su detención, "Tubi" fue imputado de una batería de delitos, uno de los cuales salpicó a su abogado.

El crimen

Mario Alberto Muñoz vivía hasta el viernes 17 de marzo a las 19 horas en una humilde vivienda de Centeno 235. Como a su mamá en el barrio se la reconoce como "Mona" todos pasaron a conocerlo como "Monito". A la hora señalada Muñoz se tiró a dormir en su cama y poco más tarde dos muchachos del barrio llegaron a la vivienda, entraron y lo acribillaron. "Lo pusieron en la cama o lo agarraron durmiendo y lo dejaron pegado al colchón", describió un vecino.

   Esa versión desvirtuó los dichos de otro habitante del barrio que el día del hecho comentó que los asesinos eran cuatro que bajaron de un auto.

   Muñoz no tenía pedidos de captura activos ni presentaba antecedentes policiales. Las primeras especulaciones lo sitúan en medio de un conflicto por la comercialización de estupefacientes y el caso es investigado por el fiscal de homicidios Miguel Moreno.

   Quienes conocen el territorio confían que la apertura de calle Centeno, entre Ayacucho y Patricias Argentinas, donde supo funcionar un histórico quiosco de drogas, sirvió para apaciguar la lucha entre las bandas barriales. Pero lejos estuvo de llevar una paz completa y duradera. En ese complejo territorio y sus áreas de influencia, como suelen ser los monoblocks del Parque del Mercado, se han producido alrededor de 30 asesinatos a balazos y un número indeterminado de heridos en los últimos 27 meses. Diecisiete de esos crímenes registrados en un cuadrado delimitado por Alem, Grandoli, bulevar Seguí y Uriburu. El patrón de las víctimas es ya conocido por todos hasta el hartazgo: muchachos jóvenes, menores de 25 años, clase media baja o baja que no pudieron acceder a más que la educación primaria y asesinados en los que esos mismos pibes tabulan como "dolor por dolor" para referirse a la venganza.

El negocio narco

"Monito", según confiaron algunos vecinos, comercializaba droga para "Tubi" en un escenario en el que tenía otros competidores u oferentes. Uno de ellos, "El pelado" de Doctor Riva y Alem, según un residente de la cuadra. Ese hombre estaría vinculado con el apodado "Diente de lata" de barrio Ludueña, sindicado como el dueño del quiosco de drogas de Magallanes al 300 donde en junio de 2015 asesinaron balazos a Rolando Adrián Mansilla, de 12 años, mientras estaba en el techo del búnker.

   "«El pelado» se quedó con ese quiosco que era de un tal «Carancho», de Villa Gobernador Gálvez, que fue asesinado hace unos años. A «El pelado», que la Municipalidad abra las calles no es lo que más le favoreció y entonces está todo el tiempo sembrando discordia armada y tentando a los vendedores de los otros transas para quedarse con todo. Lo que quiere cualquiera que vende falopa", indicó la fuente.

Rivalidades

Desde principio de año las inmediaciones de Centeno al 200 y de Doctor Riva y Alem se transformaron en algo parecido a un polvorín con dos jefes bien marcados. Uno, "Monito". El otro, "El pelado". Previamente, en septiembre de 2016, "Monito" había sido baleado frente a la puerta de su casa y terminó en el Hospital de Emergencias con tres impactos en su cuerpo.

   Cuatro meses antes, junto a su hermano apodado "Rengo", "Monito" había caído portando una pistola calibre 9 milímetros y un revólver calibre 38. Sobre ellos se dijo que eran "gente de «Tubi»" y que estaban "ligados a la banda de Los Monos" de barrio Las Flores.

   El sábado 14 de enero varios vecinos se despertaron con la detonación controlada por efectivos de la Brigada de Neutralización y Explosivos de la policía de una granada FMK2 arrojada por motociclistas contra el frente de una casa. La granada de fabricación nacional cayó a metros de la vivienda de "Monito". Seis días más tarde, el frente de la misma casa recibió una descarga de balas sin que nadie resultara herido. El 23 de enero un pibe de 15 años recibió siete balazos en las piernas en inmediaciones de Ayacucho y Centeno. Ese fue el primero de al menos siete ataques a tiros en un radio de tres o cuatro cuadras contra distintas personas jóvenes, varias de ellas mujeres. Los vecinos comentaron que todos los heridos tienen algún grado de vinculación con "El pelado" de Doctor Riva y Alem.

Especulaciones

El 17 de marzo siete balazos terminaron con "Monito". Fuentes callejeras confiaron que la víctima habría sido "entregada" por alguien de su círculo más íntimo. En cuanto a los ejecutores, se mencionan dos apodados "Brunito" y Milton, ambos de la banda de calle Centeno. De los dos, Milton sería sobrino de dos viejas glorias del hampa de Tablada (los apodados "Manco", ya fallecido, y "Pantera", además de ser sobrino de "Tubi").

   El crimen de Muñoz no apaciguó la espiral del violencia. Una semana más tarde, el sábado 25 de marzo pasadas las 17.30, Julia Luján Guzmán, de 32 años, recibió un balazo en la cabeza sobre el lado derecho al quedar en medio de una balacera en un pasillo de Alem al 4000, a metros de Doctor Riva. Según la versión oficial, en manos del fiscal Ademar Bianchini, dos hombres que circulaban en una Suzuki AX 100 negra intentaron emboscar a balazos a un hombre que salía de ese pasillo, y que no era del barrio, y terminaron impactando en Guzmán que charlaba, ajena al incidente, con su hermano en el pasillo en el cual residía.

   La madrugada del último jueves, efectivos del Destacamento Móvil 2 de Gendarmería Nacional que patrullaban la zona detuvieron en Ayacucho entre Centeno y Doctor Riva a un muchacho cuya identidad no fue suministrada que portaba una pistola calibre 9 milímetros con un cargador de 13 municiones y un chaleco antibalas. Además le incautaron en una bolsa de nailon con 663 gramos de marihuana y 8,5 gramos de cocaína. Por la droga se le dió participación a la Justicia Federal y por las armas (pistola y chaleco antibalas) a la Justicia provincial. La zona sigue inmersa en el círculo vicioso que plantea la venta de estupefacientes y la violencia desmedida.

El "Cordón Ayacucho", una zona conflictiva y violenta

Mario Alberto"Monito" Muñoz vivía en la zona conocida como cordón Ayacucho. Cinco manzanas de terrenos fiscales que hasta el desembarco del plan municipal "Abre" estaban dominados únicamente por estrechos pasillos que serpenteaban en diferentes direcciones. El cordón se extiende en "L" entre Ayacucho, Patricias Argentinas (prolongación de Colón), Doctor Riva y Uriburu. Según con qué vecino se hable, eso es parte de barrio Tablada, San Martín o simplemente "La U", un territorio en puja desde hace varios años por dos conflictos latentes. La histórica rivalidad callejera de la "Banda de Ameghino" con "La de Centeno". Y la de los vendedores de drogas que pelean por conquistar territorio y clientela. De esta última rivalidad pueden participar integrantes de las bandas mencionadas, pero eso no implica que la primera contienda barrial sea por el control de la venta de droga.

Comentarios