Policiales
Lunes 31 de Julio de 2017

Qué dijo Cejas sobre sus superiores cuando lo llamó la Justicia Federal

Aludió a puestos de venta de droga. Y mencionó a un oficial jefe pero sin más elemento que su palabra. La denuncia se consideró insustancial

El primer efecto que produjo la brutal ejecución del policía Pablo Javier Cejas en Santa Fe, ocurrida hace dos semanas, fue orientar la atención a los planteos que el agente asesinado había hecho contra superiores que encubrían a vendedores de drogas en la capital provincial. Por esa denuncia el fiscal federal Walter Rodríguez lo citó el 30 de junio de 2015 a una declaración como testigo. En ese acto Cejas refirió su conocimiento de "posibles lugares" donde se despachaban estupefacientes y dio apodos de los vendedores. Cuando el fiscal preguntó sobre si informó a sus jefes el malogrado policía dio respuestas que, según fuentes del ese ámbito federal, no contuvieron precisiones, sólo la palabra del denunciante contra un superior jerárquico. Y además sobre búnkeres que ya estaban siendo investigados por pertenecer a la red de una persona, Juan "Chunchi" Montenegro, que ya va a juicio. Sin ningún elemento consistente el destino de la denuncia era el archivo.
Los lugares
En esa audiencia testimonial el fiscal Rodríguez le preguntó a Cejas qué lugares de venta de estupefacientes conocía. El policía empezó a contestar. "Tengo conocimiento de la existencia de posibles lugares de venta de estupefacientes en esta ciudad". Dijo que en el barrio Coronel Dorrego, conocido como "La Chaqueñada", uno de los puntos estaba "en calle Larrea y Alberdi, que estaría manejado por una persona apodada «Flebo»", y dijo que la casa tenía como cualidad ser un santuario del Gauchito Gil.
   Cejas también dijo que en el barrio Pompeya "regentearía" un quiosco de drogas la mujer de un tal "Indio" quien "estaría preso" por homicidio. Señaló que en calle Beruti y Dr. Zavalla, en la única casa de dos pisos del lugar, con portón blanco de aluminio, con varios impactos de bala, habría otro local de venta de drogas a cargo de una mujer y "el cuñado del Indio". En Guadalupe Oeste dijo que había otro quiosco "que estaría a cargo de un tal Bobi". Y que en Larrea y Sarmiento existía otro puesto cuyos dueños "se movilizarían" en una motocicleta Tornado 250 y en autos de alta gama que cambiarían en forma frecuente. Dijo que "en todos estos lugares que denuncio concurren personas caminando, en motocicleta o automóviles y después de unos breves minutos se retiran. Esto me permite presumir que allí se venden estupefacientes", declaró Cejas.
Los jefes
El fiscal Rodríguez le preguntó si había informado de la existencia de estos lugares a sus oficiales jerárquicos. "Les manifesté en varias oportunidades a mis superiores inmediatos, de manera verbal, sobre la existencia de los mismos, preguntando si había posibilidad de pedir allanamientos y efectuar procedimientos". Agregó que "cuando a principios de este año (2015) se organizaron los operativos de saturación policial" un comisario que identifica como subjefe de la Agrupación Cuerpos y cuyo nombre y apellido aportó (las iniciales son M.M.) "me manifestó, en una conversación informal en el playón de la Unidad Regional I, que no toque esos lugares, que me iba a meter en muchos problemas, dándome a entender que allí «comen» muchos jefes, es decir, que hay cargos superiores de la policía que obtendrían un beneficio económico de la venta de droga. No sabría precisar a quiénes hacía referencia", dijo Cejas.
   En una declaración testimonial previa ante el juez federal el policía Cejas había dicho que un empleado de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciónes de la policía provincial, o sea la ex Drogas Peligrosas, le había referido: "Mirá loco, no toqués, dejá eso que está todo consensuado". Cuando el fiscal estuvo frente a Cejas le pidió que indicara quién le dijo eso con exactitud. El malogrado policía respondió que eso había pasado una noche en la que se habían secuestrado 16 plantines de marihuana en calle Juan Díaz de Solís al 1000 cuando perseguían a un hombre que les disparaba. Luego, afirmó Cejas, entraron a la casa de este hombre y al descubrir los plantines en su patio llamaron al personal de Drogas.
   "En una charla informal que tuve con uno de ellos que en este momento no recuerdo", dijo Cejas. "Pero era delgado, de alrededor de 1.70 a 1.75 metro de altura, cutis blanco, con calvicie en la frente. Cuando ya finalizamos el procedimiento y nos estábamos por retirar le comenté que conocía puntos de venta de estupefacientes y me dijeron que no me meta, que eso estaba todo consensuado y que siguiera con lo mío", le dijo al fiscal Rodríguez.
Los jefes
Fuentes de la investigación indicaron a este diario que se consideró que el testimonio de Cejas era muy genérico y de escasa sustancia. Varios de los puestos aludidos eran lugares que ya estaban investigados por la fiscalía federal. De hecho por esos búnkeres está a punto de llegar a juicio oral Juan Eduardo Montenegro, alias "Chunchi", por controlar esos locales en una red.
   Cejas fue hallado muerto pasadas las 23.30 del lunes 17 de junio en inmediaciones de la calle Neuquén al 6400 del barrio Yapeyú en la capital provincial. Tenía más de 20 orificios de bala en el cuerpo. El fiscal de Santa Fe Jorge Nessier incorporó los elementos de las denuncias de Cejas a su legajo investigativo en el afán de no dejar fuera una eventual pista policial como móvil del crimen. Sin embargo para los investigadores el brutal ataque asoma como el cierre de un conflicto vecinal conectado con actividades ilícitas. En este sentido es un indicio significativo, para la fiscalía, un audio aportado por un testigo del caso. Este archivo indica que, días antes de su muerte, Cejas retenía a una persona conocida, a la que dominaba apuntándola con un arma de fuego, y que al mismo tiempo enviaba un audio a su esposa Nancy, registrando lo que estaba ocurriendo.
   Los elementos reunidos indican que Cejas le decía a su mujer Nancy Scarfone que tenía en su poder "al que te está rompiendo las bolas a tu hijo" y le preguntaba: "¿Te lo mato o no? ¿Te lo boleteo o no?".
   Como sospechosos del homicidio de Cejas están justamente el joven que era retenido, apodado G., y otro con el sobrenombre N. Ambos son menores de edad. El viernes pasado surgió un aporte testimonial en la fiscalía de Nessier que dio cuenta de que había con ellos una persona adulta que participó en la ejecución de Cejas.

Comentarios