Banda de Los Monos
Sábado 29 de Abril de 2017

Procesan a uno de Los Monos por conducir banda narco desde prisión

Se trata de Leandro "Gordo" Vilches, detenido en el penal de Piñero. Otras nueve personas corrieron la misma suerte por sus roles en la organización.

Leandro Alberto "Gordo" Vilches, un hombre de 30 años acusado de ser uno de los principales laderos de Claudio "Pájaro Cantero, el asesinado líder de la banda de Los Monos, espera tras las rejas de la cárcel de Piñero el juicio oral y público que se hará esta año al clan del barrio Las Flores por conformar una asociación ilícita dedicada a la comisión de delitos diversos. Sin embargo, su situación de encierro parece que no le impidió seguir comandando un redituable negocio y ahora fue procesado por el juez federal Marcelo Bailaque como jefe de una organización dedicada al acopio y comercialización de estupefacientes. Junto a él, aunque con diferentes roles en la banda, el magistrado procesó a otras ocho personas como coautores del delito de comercio de estupefacientes agravado por la intervención organizada de tres o más personas, y a una décima persona como coautor de transporte agravado de drogas.

   La investigación que derivó en los procesamientos se inició en noviembre de 2016 y permitió, a partir de un plexo probatorio basado casi exclusivamente en escuchas telefónicas, no sólo el secuestro de una importante cantidad de droga sino también determinar los roles que cada uno de los acusados cumplían en la organización. En el dictamen Bailaque dice que "nos encontramos ante una red de personas vinculadas entre sí de manera múltiple, en la que cada una de ellas desempeña un rol específico. Sin embargo, en este caso particular, no se visualiza una organización del tipo piramidal, ésto es, con un jefe que comande las acciones de quienes se encuentran más abajo y cuya base esté destinada a la venta minorista de estupefaciente". Y agrega el juez: "Se trata más bien de una trama que se ubica en un punto intermedio de las actividades organizadas que hacen al narcotráfico".

Del teléfono a la calle

La actual investigación fue instruida por el fiscal federal Federico Reynares Solari, quien a partir de escuchas advirtió la actividad de un grupo que preparaba una operación comercial con una carga de marihuana que había llegado desde Formosa. En ese marco, efectivos de la División Antidrogas Rosario de la Policía Federal hicieron un control y acopio de evidencia sobre el grupo sospechado, y la noche del sábado 8 de abril pasado cayeron sobre ellos cuando llevaban adelante la transacción en la colectora de avenida de Circunvalación entre Zuviría y Santa Fe, en el barrio Belgrano.

   Allí los policías dieron con tres vehículos: una camioneta Ford Ranger, un Fiat Duna y un Fiat Uno. Cuando los requisaron, en el Uno encontraron tres bolsas negras conteniendo 82 panes de marihuana compactada y dinero en efectivo; mientras que en el baúl del Duna hallaron otros 39 panes de la misma droga en bolsas similares, además de dinero. Como resultado del operativo fueron apresados en el lugar José Fabián "El viejo" González, Daniel Alejandro Godoy, Gustavo Rubén Farías y Jonatan Ezequiel Tosi.

   Del procedimiento se desprendieron 16 allanamientos en diferentes sitios de la ciudad, entre ellos las viviendas de los detenidos. Así, en un domicilio de Dorrego al 4700 desde el cual había salido el Fiat Duna cargado con la droga y donde habitaba González, se secuestró una balanza de precisión con restos de cocaína y marihuana, trozos de nailon para envolver la droga, 600 gramos de marihuana fraccionada y 8 panes de esa droga compactada, 40 gramos de cocaína y 240 gramos de creatina para estirar la cocaína.

   En tanto en Pedro Lino Funes al 3200, donde vivía Leandro Ernesto Deb —otro de los imputados—, se incautaron 18 gramos de cocaína y dinero en efectivo. Y en Presidente Roca al 5100, donde tiene domicilio Daniel Alejandro Godoy, secuestraron una balanza de precisión y una bochita de cocaína de unos 20 gramos. Por último, en Esmeralda al 1800 fueron apresadas la hermana y la mamá de Vilches, quienes ya habían sido condenadas en un juicio abreviado por asociación ilícita en la denominada Causa Monos.

Cada cual su juego

Así las cosas, y a partir de los secuestros y las escuchas telefónicas, el fiscal federal Federico Reynares Solari pudo determinar que cada uno de los detenidos ocupaba un rol diferente en la organización. De esta manera acusó a Leandro "Gordo" Vilches como el organizador de la banda, "tarea que llevaba adelante desde su lugar de detención (la cárcel de Piñero) impartiéndole órdenes a su pareja, Gisela Vanesa Bocutti; a su madre, Susana Estela Alegre; a sus hermanos Miguel Angel y Gisela Carolina Vilches; y a sus subordinados Marcelo Dávalos, Mirta Díaz, Luz Belén Vibone y un interno alojado en el mismo penal apodado «Cepe»".

   Todos ellos fueron siendo apresados con el avance de la pesquisa y de esa manera el fiscal pudo determinar qué lugar ocupaba cada uno en la organización. Así estableció que José Fabián González era quien recibía la marihuana de un hombre de nacionalidad paraguaya conocido como "Juan", y aquí era "el proveedor de la droga que llegaba a manos de Gustavo Rubén «Martín» Farías (como quedó comprobado en la frustrada transacción del 8 de abril en Circunvalación y Santa Fe) entre otros, además de almacenar y distribuir marihuana y cocaína al por mayor".

   Por su parte, Farías fue acusado de "proveer drogas a Marcelo Dávalos entre otros" de los integrantes del grupo pero también de "elaborar y fraccionar cocaína". A Tosi lo imputó de "intervenir en el comercio de drogas bajo las directivas de Farías" y a Godoy de "participar en el transporte de la droga" incautada en el operativo del 8 de abril.

   Por su parte, Gisela Vilches fue acusada de "recibir órdenes de su hermano desde la cárcel para que reciba la droga en su domicilio y luego la distribuya a quien él le señale". Y además, para que "guarde dinero procedente de dichas operaciones". Marcelo Dávalos, en tanto, quedó acusado de "recibir material estupefaciente de Farías para luego distribuirlo como delivery junto a su pareja, Mirta Díaz, ambos bajo las órdenes de Leandro Vilches" y también actuar como un "remisero de la pareja de éste y su hermana".

   En cuanto a Jonatan Emanuel "Paco" Albanese quedó acusado de "intervenir en el comercio de estupefacientes bajo las directivas de González" y a Leandro Ernesto "Chicho" Deb, de "proveer de drogas a Dávalos, comercializar dicha sustancia en su domicilio (donde había un quiosco) y por delivery".

Niveles intermedios

En el procesamiento que el juez Bailaque le dicta a la banda sostiene que "la operatividad de esta red en la etapa intermedia del narcotráfico también se revela (además de las cuantiosas llamadas telefónicas que sostienen el dictamen) por las cantidades de estupefacientes que eran encargadas, recibidas y distribuidas, rasgo éste que finalmente se sustenta con el secuestro de 121 panes y medio de marihuana" la noche del operativo en Circunvalación y Santa Fe.

   En síntesis, el juez procesa a "El gordo" Vilches al comprobarse "su elevado grado de vinculación con la organización de las actividades delictivas, apareciendo como el organizador al haber articulado los medios necesarios para conseguir la finalidad ilegal —tráfico, entrega o suministro de estupefacientes—, merced a su actividad desarrollada relacionando personas, proveyendo instrumentos y facilitando contactos". Y a todos los detenidos les convierte la detención en prisión preventiva y les trabó embargo por 20 mil pesos a cada uno.

Embarazada presa por el crimen de un adolescente

Una joven de 29 años y embarazada de seis meses fue detenida ayer en un hospital público y quedó alojada en la alcaidía de mujeres como sospechosa del crimen de Fabricio Nahuel Fernández, un adolescente de 17 años baleado por una pareja de motociclistas cuando se encontraba jugando a las bolitas con dos amigos enfrente de su vivienda de Garibaldi al 200, el 9 de abril del año pasado.

   Se trata de Gisel G., que según la investigación tiene varios antecedentes por delitos contra la propiedad y que el día del crimen actuó junto a su pareja, actualmente prófugo y con pedido de captura. De acuerdo a los testimonios que obran en la pesquisa la pareja "se habría equivocado de persona cuando asesinaron a sangre fría" a Fabricio.

Jugando a las bolitas

Fabricio vivía con sus padres y dos hermanos en Garibaldi al 200 y concurría a la escuela de Enseñanza Media Nº 435 Luis María Drago, de Buenos Aires al 5300. La tarde del sábado 9 de abril del año pasado el adolescente había compartido un partido de fútbol con algunos amigos en la plaza de 27 de Febrero y Maipú. Cuando terminó de jugar regresó a su casa de Tablada y alrededor de las 18 salió a la calle y se juntó con otros dos pibes para jugar a las bolitas.

   En esas circunstancias un joven y una chica a bordo de una moto tipo enduro roja aparecieron por Garibaldi en dirección al este. Cuando estuvieron frente a los pibes, la mujer que iba como acompañante bajó del rodado y abrió fuego contra Fabricio. Tras ello se sumó el conductor del vehículo que disparó desde la moto.

   Fabricio fue llevaro en un patrullero del Comando al hospital Roque Sáenz Peña y de ahí al Heca donde los médicos comprobaron que dos proyectiles le habían perforado el tórax y el hemitórax derecho. Unas cuatro horas después la vida del chico se apagó.

   Ayer, el comisario Alejandro Druetta, jefe de Contrainteligencia de la Policía de Investigaciones (PDI) dijo que "por distintos medios supieron que la pareja agresora había estado mucho tiempo fuera de la provincia pero que había regresado debido al embarazo que cursa la mujer, por lo que se empezó a seguirlos hasta dar con Gisela G. en la sala de guardia de un hospital público". La joven será trasladada hoy a Tribunales para ser sometida a la audiencia imputativa de rigor.



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