Policiales
Jueves 23 de Febrero de 2017

Prisión preventiva para un convicto acusado de matar a Kevin Aguirre

Alan Daniel L. tiene 21 años y purgaba una condena por robo. En casa de su suegro incautaron un arma que habría usado en el crimen

En la audiencia donde se le imputó a Alan Daniel L., de 21 años, el asesinato del adolescente Kevin Nicolás Aguirre, se pudieron percibir dos miradas opuestas para decodificar el crimen. Según la imputación, en boca del fiscal Pablo Pinto, el acusado asesinó a Aguirre "en un contexto de conflictos territoriales y una disputa narco entre dos bandas". La defensora Susana Zulkarneinuff, en tanto, presentó a su cliente como un joven recién salido de la cárcel que trabajaba colocando placas de durlock y que respondió a agresiones previas con armas por parte del pibe muerto y su primo. "Yo me equivoqué. Pero tuve miedo por mi mujer y mi pequeño hijo. Estos chicos pasaban todos los días por mi casa mostrándome fierros. Le pusieron un fierro en la cabeza a mi mujer. Cuando los vi, disparé", declaró Alan en la audiencia. A su turno la jueza Patricia Irma Bilotta le dictó prisión preventiva por el plazo de ley, que se puede revisar en 60 días.

Kevin Aguirre tenía 16 años y vivía a pocos metros de donde fue asesinado, en Humberto Primo al 2100. El pibe esperaba este año cursar el último año de la secundaria, y previamente había estado durante en el programa Juventudes Incluidas. Su madre, Lucrecia, trabajó en el comedor Sagrada Familia, donde Kevin también colaboraba. La mujer además fue una activa colaboradora de la militante social Mercedes "Mecha" Delgado, quien murió víctima de un tiroteo entre bandas cerca de allí, en Garzón y Bielsa, el 8 de enero de 2013. Por eso a nadie asombró que el hall de acceso a la sala de audiencias estuviera ayer colmado de vecinos de barrio Ludueña que colaboran con las organizaciones sociales, entre ellas la del fallecido padre Edgardo Montaldo.

Un arma en la mira

Alan Daniel L. tiene 21 años y salió de la cárcel de Coronda ocho días antes de asesinar a Aguirre. Tiene un hijo pequeño y su pareja es hija de Gustavo A., un sindicado transero en esa zona de Ludueña. El suegro de Alan fue detenido el pasado 11 de febrero en Ecuador al 500 bis, uno de los tres domicilios donde buscaron al asesino de Kevin. En ese lugar se incautó una pistola Bersa calibre 9 milímetros compatible con la utilizada por el asesino de Aguirre. Ese arma será peritada con la munición rescatada del cuerpo del adolescente muerto y podría abrir la pesquisa. Sin embargo, en su alegato defensivo, Alan le respondió al fiscal que el arma que utilizó la arrojó al río. "La tiré al río y ya está", respondió a la única pregunta que le realizó el fiscal.

Según la acusación, el jueves 9 de febrero a las 22.10 Kevin Aguirre estaba junto a su primo Michael "Micha" P. y Lucrecia Alejandra A. charlando junto a las vías de Humberto Primo entre Felipe Moré y San Jerónimo. De acuerdo a la acusación, construida en base a la declaración de al menos tres testigos, Alan y "Huesito" llegaron hasta el grupo y preguntaron: "¿Ustedes le quieren pegar a un tal Alan?, porque es mi primo". Y cuando Kevin y Micha se iban del lugar en moto, sin responder, se escucharon entre ocho y nueve detonaciones. Según declararon Micha y Lucrecia, el único que estaba armado era Alan. Kevin, quien viajaba como acompañante, recibió un balazo en la región sacro lumbar.

"El proyectil tuvo una trayectoria de atrás hacia adelante, de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha", puntualizó el fiscal Pinto al detallar el informe preliminar de la autopsia. Micha relató que no conocía a Alan hasta que sucedió el crimen de su primo. Y declaró que tras herir a Kevin el agresor les gritó: "Giles, esto es para que no se hagan los vivos". El fiscal propuso que Alan L. fuera imputado por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegítima de arma de guerra.

En defensa propia

A su turno la abogada Zulkarneinuff no dudó en que su cliente declarara. Alan, quien dijo vivir en barrio 7 de Septiembre, relató que tras salir de la cárcel y desembarcar en Ludueña comenzó a padecer el hostigamiento de unos muchachos entre los que estaban Kevin y Micha. "Estos chicos pasaban siempre por mi casa con fierros y me amenazaban. No sé porqué lo hacían. Era todos los días. Yo sentí miedo por mi pequeño hijo y fui a la comisaría a hacer la denuncia pero no me la quisieron tomar", explicó de corrido. Mientras esto sucedía los padres del muchacho comenzaron a lagrimear y decidieron dejar la sala.

Luego explicó en qué contexto efectuó el disparo y su defensora solicitó que la calificación del caso fuera la de homicidio en legítima defensa u homicidio con exceso en la legítima defensa ya que "las circunstancias lo llevaron a disparar".

Zulkarneinuff también hizo hincapié en que todos los testigos que involucran a Alan en el crimen son amigos y familiares de Aguirre y que su primo (Micha) fue detenido el día del sepelio de Kevin realizando disparos al aire. Sobre ese hecho, según aclaró el fiscal Pinto, el Comando Radioeléctrico irrumpió contra el cortejo fúnebre para detener al joven, que terminó en el Hospital de Emergencias con un balazo en uno de sus pies y le incautaron un revólver calibre 22.

Luego el fiscal Pinto solicitó la medida cautelar de la prisión preventiva por el plazo de ley. En ese momento recordó que Alan había firmado un proceso abreviado el 11 de diciembre del año pasado por tres años de condena de cumplimiento efectivo por los delitos de robo calificado por el uso de arma de fuego cuya actitud para el disparo no pudo ser acreditada y robo simple en grado de tentativa. Fue entonces que Pinto hizo hincapié en que los sobrevivientes (Micha y Lucrecia) fueron amenazados de muerte y debieron dejar el barrio. "Al primo del Kevin debieron ponerle custodia permanente", explicó Pinto.

Zulkarneinuff, por su parte, desconoció que su cliente estuviera vinculado a las amenazas y pidió que la prisión preventiva fuera por el plazo de 30 días y subsidiariamente le otorguen prisión domiciliaria con salida laboral. Entonces fue el turno de la jueza Bilotta quien le dio la derecha a la acusación y, si bien le explicó pedagógicamente los alcances de su resolución a Alan L., le aplicó prisión preventiva por el plazo de ley.

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