Policiales
Sábado 01 de Abril de 2017

Prisión preventiva para un barrendero por un crimen en el barrio Las Flores

Diego Joel S., de 23 años, no tiene antecedentes penales y hasta ser detenido trabajaba para la empresa municipal Sumar.

A Gustavo Joaquín Quintana lo venían siguiendo desde hacía días. Por eso sus vecinos de barrio Las Flores no se sorprendieron cuando el 12 de enero pasado lo acribillaron con nueve tiros de metralla frente a un paredón de España al 6900, donde estaba sentado en la vereda, solo y desarmado. "Si no lo mataban en ésta, lo iban a matar después por otra cosa", dijeron entonces en la cuadra. Más de dos meses después, un empleado en una entidad municipal de recolección de residuos fue imputado como autor del crimen y quedará en prisión preventiva por un plazo de veinte días.

   Se trata de Diego Joel S., de 23 años, quien se entregó el jueves al saber que era buscado por la muerte de Quintana. Desde hace cinco años es empleado en el Servicio Urbano de Mantenimiento Ambiental Rosario (Sumar). Una comitiva policial había ido antes a buscarlo a una sede de la empresa, en Virasoro al 2400, pero un compañero lo llamó por teléfono para avisarle que lo buscaban. Cuando los efectivos ubicaron el camión recolector en el que trabajaba S. sólo encontraron al chofer, quien les avisó que el joven se había bajado en Garibaldi y Avellaneda.

   Por ese motivo, y ante la gravedad de la acusación que lo apunta como autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación del arma, el juez Luis María Caterina no hizo lugar a los pedidos de arresto domiciliario o de salidas laborales presentados por el defensor, Jorge Mario Alcaraz, quien ofreció garantes y advirtió que su cliente es sostén del hogar que comparte con su esposa y un nene de un año y medio.

   Sin embargo el magistrado consideró en su favor que terminó la escuela secundaria, tiene un trabajo estable desde hace cinco años y no registra antecedentes penales. Por eso acotó a 20 días el plazo de prisión preventiva que la fiscal Marisol Fabbro había solicitado por el plazo de dos años en la audiencia de ayer.

   El crimen ocurrió el 12 de enero pasado alrededor de las 21. Joaquín Gustavo Quintana, de 18 años, estaba sentado en la vereda de Pasaje 521 y Previsión y Hogar cuando estacionó frente a él un Fiat 147 rojo o anaranjado del que bajó alguien conocido. Hubo un breve intercambio de palabras antes de que lo balearan con un arma a repetición. Recibió nueve balazos (cuatro en el pecho, cuatro en las piernas y uno en el glúteo) que le dejaron 18 orificios de entrada y salida.

Varias broncas

   Quintana vivía en pareja, tenía un bebé de 2 meses y registraba problemas de adicciones. Cuando podía hacía trabajos menores cargando bolsas en el puerto o como changarín. Aunque no tenía antecedentes, en el barrio comentaron entonces que "tenía broncas por todos lados". También dijeron que en la cuadra donde lo mataron "vive un transa que lo dejó al pibe cuidando una casa. Estaba siempre empastillado y sabía que lo seguían para matarlo, pero esa tarde no estaba enfierrado".

   Desde entonces empezó a circular el sobrenombre de "Cotito" como el matador. La fiscal acusó ayer a S. de ser esa persona. Lo hizo en base a testimonios y un perfil de Facebook.

   La última persona que estuvo con Quintana esa noche fue su pareja, Daiana. Contó que habían estado en la esquina de su casa de España y Malvón hasta que él se alejó caminando hacia donde encontraría la muerte. Ella escuchó la secuencia de tiros, "uno tras otro". "Le pegaron a Joaquín y no se despierta", le avisó una amiga. Cuando llegó al lugar lo encontró en un charco de sangre.

   La chica dijo que un conocido del barrio presenció el ataque y le contó que habían sido "Cotito" y su hermanastro "Maxi Cabezón". "Solamente me dijo eso y que no se iba animar a declarar. Lo venían siguiendo hacía días", aportó. Y explicó que el motivo del ataque sería una bronca previa de la que se enteró a través de una amiga. Según esa versión Quintana le había robado una moto a Maxi, quien a su vez le había robado una moto a él.

   La joven relató que unos días antes Joaquín se había encontrado con Maxi frente a la casa de una amiga. "Mi novio llega en una moto, supuestamente la que le había robado al pibe. Llega con un arma y le dice: «Vení a buscar tu moto» y el chico se hacía el desentendido". Como una mujer le reclamó que no tiren ahí, Joaquín lo provocó: "Vení a la plaza que te espero".

   Otro testimonio es el de un vecino que esa noche iba a comprar un sandwich en una rotisería cuando vio el Fiat 147 estacionado frente a Quintana. Del auto bajó Cotito, a quien conocía porque habían jugado juntos al fútbol. "De repente siento como cinco disparos y cuando giro la cabeza veo que estaba Cotito al lado del muchacho tirado en el piso ensangrentado. Se subió al asiento trasero y arrancaron". Una versión recopilada en el legajo indica que el auto fue incendiado detrás de la escuela Crucero Ara General Belgrano y un carrero recogió los restos.

   En base a un perfil de Facebook se estableció que Cotito sería Diego S. y se determinó su dirección y trabajo. Así fue como terminó preso y sometido a una audiencia en medio de la congoja de sus familiares que escucharon su declaración de inocencia: "El día 12 salí de trabajar, dormí la siesta y a las seis y media de la tarde fui al Hospital de Niños a visitar al hijo de mi primo, Dylan Gavilán que estaba grave (ver aparte). Me quedé ahí hasta las diez de la noche".


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