Policiales
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Prisión preventiva para el cuarto detenido por el crimen de un actor

Jonatan B., un changarín de 22 años que ayer quedó en prisión preventiva por el plazo de ley mientras se realizan pericias en la causa.

El rastro de un viejo celular Nokia robado al actor Santiago Ariel Mercansín la noche en que lo mataron a golpes llegó hasta un cuarto acusado de encubrimiento en el caso, Jonatan B., un changarín de 22 años que ayer quedó en prisión preventiva por el plazo de ley mientras se realizan pericias en la causa. Otras tres personas que utilizaron, compraron o vendieron el mismo aparato también están acusadas de encubrimiento.

El fiscal Florentino Malaponte acusó ayer en una audiencia a puertas cerradas a Jonatan B. como autor del delito de encubrimiento agravado por el ánimo de lucro y por tratarse de un delito precedente especialmente grave, en este caso, un homicidio. El acusado no declaró y al advertir que tiene entre sus antecedentes una condena condicional por robo el juez Héctor Núñez Cartelle dispuso que siga en prisión preventiva por el plazo legal de dos años.

La pesquisa llegó a Jonatan B. siguiendo el rastro de un celular robado a Mercansín, el actor y director teatral de 54 años que fue hallado sin vida en su casa de Jujuy 1850 el 21 de junio de 2016. La pesquisa arrojó que en la vivienda no faltaban elementos, por lo que en principio se descartó el robo como móvil. Tampoco había ingresos forzados, lo que llevó a presumir que la víctima franqueó el paso a quien sería su homicida o bien éste contaba con una llave de la propiedad. Lo habían asesinado a golpes.

Seis llamadas

Luego de la muerte, en el celular Nokia impactaron seis números telefónicos. Sobre el último se ordenó una intervención telefónica que derivó en la primera detención. La de Milton M., de 29 años, apresado en su casa de Oroño al 4300 el 14 de septiembre pasado. Allí fue hallado el aparato que perteneció a Mercansín, por lo que fue imputado de encubrimiento agravado. El detenido explicó que al celular se lo había comprado su esposa a otra persona y así los investigadores llegaron a otras dos acusadas, dos hermanas que también fueron imputadas del encubrimiento del crimen.

Primero fue detenida Cintia Vanesa P., de 35 años, y al día siguiente su hermana Graciela Estela P., de 31. Esta última admitió haber comprado el teléfono que luego vendió a su hermana y reconoció saber que era robado. Con su declaración y tras constatarse que es madre de una criatura pequeña, el miércoles le concedieron el arresto domiciliario. Su hermana quedó en libertad.

El jueves efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) llegaron hasta una casa de Centeno al 3600 donde apresaron a Jonatan B., quien cumplía una condena anterior en libertad condicional. Le secuestraron una tumbera, una réplica de arma de fuego, celulares y tarjetas de memoria.

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