Policiales
Martes 03 de Enero de 2017

Prisión perpetua para un hombre que mató a su ex y quiso fingir que se suicidó

Claudio Osman fue sentenciado -por el crimen de Ruth Sagaut, golpeada y estrangulada en la casa donde vivía con sus cuatro hijos

Claudio Javier Osman, de 30 años, fue condenado a prisión perpetua por el crimen de su ex esposa de 28, Ruth Sagaut, quien fue desmayada a golpes y luego ahorcada con una soga el 18 de marzo pasado en una casa en la que dormían sus cuatro hijos. El hecho inició una seguidilla de hechos violentos contra mujeres en San Carlos de Bariloche.

La Cámara Penal condenó a Osman por homicidio agravado por el vínculo, en un contexto de violencia de género del hombre hacia la mujer. La lectura del veredicto y la sentencia se extendió durante una hora y media y fue seguida en silencio por familiares de la víctima y del condenado, que se quebró recién cuando la madre de Sagaut gritó "¡Ruti presente!" y estalló un sostenido aplauso. Luego se vivió un momento de tensión cuando salían los familiares y allegados al condenado, y su padre amenazó a una amiga de la víctima cuyo testimonio fue uno de los principales.

El tribunal realizó un detallado repaso de pruebas, peritajes y testimonios recibidos durante las audiencias. Los jueces descartaron primero la hipótesis del suicidio que había instalado el acusado durante la investigación y atacaron punto por punto el alegato de la defensa, tras lo cual se centraron en argumentar las pruebas que había relacionadas al homicidio en el contexto de violencia de género.

Irrupción

Los jueces señalaron que el 18 de marzo Osman llegó a la medianoche a la casa del barrio El Frutillar, de Bariloche, donde Sagaut se había mudado —luego de un año y medio de separados— con sus cuatro hijos. Osman irrumpió a los golpes e insultos, arrojando objetos, en momentos en que Ruth estaba con su nueva pareja, Eduardo Omar Pérez.

Según determinaron los jueces, Pérez hizo salir a Osman a la calle, donde discutieron por media hora y se despidieron. Entonces Osman, "más tranquilo", dijo que volvería a despedirse de los chicos. Sin embargo, apenas reingresó a la casa, el hombre desmayó a la mujer de un golpe —lo más probable, una trompada— que la hizo caer al piso y se subió a su espalda para ahorcarla con una soga que había allí hasta asfixiarla.

En el fallo, los jueces consideraron que, luego, el hombre ató un extremo de la soga a una reja y anudó el otro al cuello de Ruth, con intenciones de simular una escena de suicidio. Luego, salió de la casa y comenzó a golpear en el vidrio para despertar a su hija mayor, de 10 años, y pedirle que le abra porque su mamá "estaba desmayada".

Osman, según determinaron los pesquisas, le dijo a su hija que vuelva al cuarto, le quitó la soga del cuello de la mujer y con la escena armada fue en busca de Pérez para decirle que Ruth se había suicidado, para regresar con él y un amigo, y llevarla al hospital, a donde llegó sin vida.

Pruebas

La sentencia descartó el suicidio en función de varias pruebas y pericias, entre las que se destacó la escasa altura de la reja a la que estaba anudada la soga, a 65 centímetros, por lo que la mujer debió zambullirse de frente para cumplir el cometido.

Además debió hacer una "imposible pirueta de 180 grados" para hacerse las lesiones sangrantes que presentó en el ojo izquierdo y la nariz, además golpeando al caer contra las superficies planas de la pared o el piso, como pretendió la defensa.

La marca de un surco de ahorcamiento horizontal en lugar de oblicuo en el cuello, debajo de la tráquea, sin "interrupción por nudo" ni señal de corrimiento, y la falta de "apergaminamiento" de la piel, como sucede en los suicidios, demostraron que se trató de un estrangulamiento desde atrás, según entendieron los forenses que declararon en el juicio.

Finalmente la enumeración de varios hechos de violencia de género anteriores, aportados por testigos y pruebas materiales, terminó por definir el agravante de la condena.

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