Violencia de género
Viernes 26 de Agosto de 2016

Prisión perpetua por femicidio para un albañil que asesinó a su mujer

José Ibáñez, de 41 años, mató a Julia Ortiz delante de dos de sus hijos en agosto de 2014, en su casa del barrio La Lagunita.

José Máximo Ibáñez fue condenado a prisión perpetua por el crimen de su pareja Julia Itatí Ortiz, a quien asesinó dos años atrás en una precaria vivienda del barrio La Lagunita, en la zona sudoeste de la ciudad. Los tres jueces ponderaron que el homicidio fue cometido en un contexto de violencia de género ya que en 2007 la víctima había denunciado a Ibáñez por malos tratos y un juez de Familia dispuso entonces la exclusión del hogar, aunque luego ambos retomaron la relación.

Ayer los jueces Juan Carlos Vienna, Raquel Cosgaya y Alejandro Negroni le impusieron esa sanción penal a Ibáñez por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y calificado por el vínculo, ensañamiento y femicidio. Además le atribuyeron la portación ilegal de arma de fuego de guerra.

Disparos. El crimen ocurrió el 30 de agosto de 2014 en una casa de pasaje 1876 al 6500, a unas cuadras de Provincias Unidas y bulevar Seguí. Allí, en medio de una discusión, Ibáñez le disparó a su pareja primero a las piernas y luego a la cabeza con una pistola calibre 9 milímetros.

Luego del ataque el hombre fue a la comisaría 19ª donde entregó la pistola y confesó lo que había hecho. Cuando los policías llegaron a la casa la mujer de 40 años aún tenía signos vitales. Fue llevada al Hospital Clemente Alvarez, donde murió.

En el alegato inicial del juicio, para encuadrar el caso como un hecho de violencia de género, el fiscal Florentino Malaponte señaló: "Durante la discusión con la mujer, ella intentó que la autoridad interviniera y eso llevó a Ibáñez a tomar con tranquilidad el arma y matar a su pareja delante de sus hijos".

Natalia, hija de Julia, corroboró los dichos del fiscal. "A las siete de la tarde llegamos a casa con mi mamá y Luis (hijo de ambos). El se estaba bañando y cuando salió empezó a insultarla. Me dio asco porque se lo dijo delante del nene. Le dije «callate». Luis se asustó y salió corriendo a la pieza".

"Mi mamá —continuó la joven— estaba cansada de los malos tratos y me pidió que llamara a la policía. Le dijo «pegame» pero él se rió y le amagó. Después se fue alterado a la pieza y salió con el arma. Le dijo «así que no me tenés miedo» y le tiró a las piernas. Corrí al pasillo. El se volvió y le disparó seis o siete tiros. Después, cuando se iba, se cruzó con uno de los hijos y le dijo «correte porque te voy a dar un tiro»".

La defensora oficial Adriana Lucero pidió la absolución del imputado por padecer "una alteración mental llamada delirio celotípico" (la persona pierde el juicio de realidad y existe la idea delirante de que la pareja es infiel) y no comprendió la criminalidad de sus actos.

Ibáñez señaló que los conflictos se iniciaron en 2010 cuando su esposa, según aseguró, comenzó a engañarlo con compañeros de trabajo. "Empecé a trabajar en una empresa de construcción y un hermano de ella le hizo la pierna con el encargado. Yo se lo reclamaba, pero ella siempre lo negó. Me decía que salía a las cuatro de la tarde del trabajo pero no volvía a mi casa porque se encontraba con él. Una vez vi en la tarjeta de colectivo que había tomado el colectivo a las 5 de la tarde".

Las diferencias con su pareja obligaron al albañil a renunciar a su empleo y a mudarse. "Le dije que fuéramos a un juez de Familia por el tema de la manutención de mis hijos", recordó. La pareja tuvo tres chicos, uno de 8 años que presenció el homicidio con Natalia, de 20 e hija de una relación anterior de Julia.

"Me perdí". Ibáñez dijo que luego de que marcharse de la casa los familiares de la mujer comenzaron a perseguirlo. "Se bajó el padre de ella de un auto y me intentó matar con una escopeta. Y otra vez se bajó de una moto un pibe con un cuchillo. Lo denuncié en la comisaría 32ª, pero ellos levantaron las denuncias".

Brindó su versión de lo ocurrido ese 30 de agosto de 2014. "Llegué a mi casa y ella ayudaba al nene con las tareas. Como le gritaba, el chico lloraba y se lo reclamé. Ella me contestó «hijo de puta, pelotudo». No le dije nada y me fui a la habitación. Salí con el arma y entonces me perdí. Después agarré la moto y fui a la comisaría. Les dije que le había pegado tiros a mi mujer".

Los jueces decidieron en forma unánime condenar a Ibáñez a prisión perpetua y sus fundamentos se conocerán el viernes de la semana próxima.

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