Policiales
Domingo 22 de Enero de 2017

Preventiva a un joven acusado de un asesinato a sangre fría y ante testigos

Le imputaron acercarse a un muchacho de 25 años y gatillar dos veces a quemarropa. Fue en una picada de motos en Oroño al 5100. Cayó in fraganti.

El chico se sentó al lado de su defensor y pasó toda la audiencia con la atención flotando hacia las palabras de los demás, la cabeza reclinada a un costado, con una herida suturada sobre el ojo derecho y la mirada desvaída con un dejo de congoja. Tiene 19 años, no terminó la primaria, vive en una casa en Flammarión al 4200 y dijo trabajar como pintor con su padre que aguardaba afuera. Llegaba acusado por una acción típica de sicario: acercarse desde atrás a un muchacho de 25 años y dispararle dos veces, una vez al tórax y la otra a la cabeza, delante de varias personas, en la madrugada del viernes. En el trámite de media hora negó haber sido él y no contestó preguntas. Pero lo habían atrapado a instantes de escapar, muy cerca del lugar del crimen y tras haber sido visto por dos testigos que lucieron contundentes al apuntarlo como el matador. Esa evidencia le pareció suficiente al juez para dictarle la prisión preventiva sin plazos en un instituto carcelario.

Los corredores de Tribunales estaban desolados ayer a las 10.30 cuando dos policías acercaron a la sala 8 a Marcos Ledesma y le sacaron las esposas. Llegaba imputado de asesinar a César Maximiliano Morales, un chico de 25 años que había estacionado su Chevrolet Corsa en Oroño y Olegario Víctor Andrade junto con varios amigos para ver las picadas de motos y autos el jueves a medianoche. El fiscal Florentino Malaponte tuvo algo menos de 24 horas para preparar la acusación pero cuando alegó se mostró confiado en tener evidencia fuerte contra el acusado.

Como un killer

El fiscal reseñó que a las 2.30 del viernes desde un patrullero de Infantería que estaba en la zona de las picadas observaron a un hombre joven que vestía remera negra y pantalón bermudas sacar un arma de fuego y disparar varias veces a un hombre parado al lado de un Corsa. El policía contó que al advertir al patrullero el tirador corrió hacia pasaje Arlt donde lo aguardaba un hombre en moto. Al intentar escapar la moto perdió estabilidad y sus ocupantes cayeron al piso. Era una Cerro 150 que quedó tirada en la calzada. El que manejaba logró escabullirse disparando, según el relato del policía de apellido Bustos, mientras que el que iba atrás fue atrapado por los efectivos. Era Marcos Morales.

Mientras los policías requisaban al detenido llegaron varios jóvenes en motos y autos. Estos dijeron haber estado con la víctima. Acusaron directamente al detenido y se arrojaron contra él a pegarle, lo que los uniformados evitaron.

Otro testigo identificado como J.F.V. aportó una solvente descripción. "A veces una evidencia es más fuerte que cualquier argumento", sostuvo el fiscal al leer los dichos del testigo, quien dijo: "Vi cómo le disparaba al muchacho desde cerca y después comenzaba a correr. A las pocas cuadras los policías lograron agarrarlo. A esta persona no la vi nunca en mi vida pero no tengo la menor duda de que fue quien tiró. Y vengo a declararlo porque me dio mucha bronca".

El enigma del porqué

No es usual sentar en una audiencia, ni bien acaba de ocurrir un asesinato a sangre fría, a la persona acusada de cometer el hecho. Pese a lo preliminar del trámite el misterio no parecer ser quién fue sino por qué motivo. Lo único que asoma hasta ahora es algo que dijo Vanesa, la hermana de la víctima, quien habló de broncas vecinales entre jóvenes que viven muy cerca, el barrio 17 de Agosto que es vecino a Las Flores y la villa de Flammarión. En el mundo penal se sabe que no siempre detrás de un ataque despiadado hay una afrenta feroz. En el campo del uso de armas de fuego agravios triviales suelen cobrarse de manera desmesurada.

Hundido en el mutismo, el chico acusado de a ratos levantaba los ojos para mirar a su madre sentada en frente, tan callada como él y bañada en lágrimas. Cuando el juez Juan Andrés Donnola le preguntaron si quería hablar solo dijo: "No tengo nada que ver. Yo no fui. No tengo más que decir".

El fiscal atacó esa posición diciendo que no había duda de que era el autor de los disparos. "Hay dos testigos que describen en forma terminante tanto su acción como su aspecto y fue porque lo vieron. Lo detuvieron en el marco de un delito flagrante. Disparó en forma fría y calculada", agregó Malaponte, que lo acusó por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso con portación ilegal de arma de fuego.

Malaponte sacó a relucir otro hecho de hace seis meses por el cual lo imputó ayer. Acusó a Marcos Ledesma de intentar un robo el 21 de julio pasado en la calle Garrido de la Peña al 2000, donde una vecina, Claudia N., la acusó de mostrarle un arma de fuego e intentar entrar a su casa. En esa ocasión estaba en una moto XR250 junto a un cómplice y les pasó algo parecido dado que cayeron al piso, lo que hizo que la vecina entrara a la casa y llamara a la policía, que los atrapó tras una huida en el rodado.

"Fueron dos ocasiones en las que tras cometer un delito intentó escapar en una moto. Las dos veces con uso de arma de fuego y huyendo de la policía", dijo el fiscal, para sostener la peligrosidad procesal que atribuyó al acusado para que el juez lo dejara detenido.

A su turno el defensor Marcelo Piercecchi dijo oponerse a la imputación de portación de arma ilegal porque esta no fue encontrada. Por ello dijo que tampoco correspondía calificar homicidio por arma de fuego. Por ello pidió una prisión atenuada en el domicilio de la víctima bajo responsabilidad de su madre. El fiscal replicó que no precisaba hallar el arma para calificar. La verificación del delito estaba, dijo, en el relato de los testigos y en el hallazgo de los casquillos de los balazos que mataron a Morales.

El juez Donnola dictó la prisión preventiva sin plazos para el acusado. Dijo estar frente a un hecho notoriamente grave, con el fuerte relato de dos testigos y elementos de convicción suficientes para atribuirle responsabilidad a Marcos Ledesma.

El chico escuchaba al juez, de nuevo, con los ojos volcados hacia su madre. Una mansedumbre que parecía incongruente con la frialdad del hecho que le adjudicaron. Y que mantiene como un enigma abismal el impulso interior que motivó semejante acto.

La foto del acusado en Facebook

Durante la audiencia el abogado defensor Marcelo Piercecchi denunció que allegados a César Maximiliano Morales, la víctima del homicidio, habían distribuido en sus muros de Facebook una foto que mostraba a Marcos Ledesma en el momento de su detención.

   Piercecchi señaló que esa fotografía era la misma que constaba en el legajo del fiscal con las actas preventivas del hecho por lo que dedujo que tuvo que haber sido facilitada por la policía. El defensor dijo además que en los mensajes de Facebook se hacía constar la dirección del chico acusado por lo que temía represalias en el domicilio contra familiares que viven allí. Pidió por ello una investigación sobre cómo se filtró la foto y la necesaria protección para los que viven en esa casa.

   El juez Donnola pidió que se sustancie una investigación sobre esos portales de Facebook y sobre la procedencia de la foto. También ordenó peritar el celular secuestrado al acusado.

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