Policiales
Lunes 15 de Mayo de 2017

Piden postergar el inicio del juicio a Los Monos para incluir a Monchi y Salomón

Ambos estuvieron tres años prófugos y sus causas no están terminadas. Las defensas quieren evitar que 360 testigos tengan que desfilar en dos juicios

Los defensores de los miembros más conocidos de la familia Cantero pidieron postergar el inicio del juicio a la banda de Los Monos cuyo arranque había sido pedido por un fiscal para el 14 de junio próximo. El planteo apunta a que se aguarde a la eventual inclusión de dos de los acusados que aún no llegaron a juicio quienes, de otros modo, deberían afrontan un proceso en soledad. Se trata de Ramón "Monchi Cantero" Machuca y Mariano Salomón, quienes llegan tarde a la causa por permanecido prófugos tres años.

En principio, la respuesta del juzgado es trabajar para que el trámite se inicie en la fecha prevista. Por un lado por la exigencia de los tiempos procesales, largamente vencidos tras cuatro años de prisión preventiva de Máximo Ariel "Guille" Cantero. Otro planteo es que todavía la fiscalía no elevó a sentencia los casos de Monchi y Salomón y que los gestores de la demora fueron ellos por el hecho de su prolongada rebeldía.

Lógica

La semana pasada el abogado Fausto Yrure, que representa a Monchi y a Guille, pidió la postergación del debate oral. Su argumento es que carece de lógica hacer dos juicios distintos en los que deberán desfilar dos veces más de 360 testigos, lo que supone un dispendio de tiempo y recursos. La fiscalía pidió el inicio del juicio para la mitad de junio y la sala más grande está reservada por tres meses a tal fin para las audiencias a celebrarse de 14 a 19.

Estas novedades se produjeron tras la decisión del camarista Daniel Acosta de someter a discusión, en el juicio contra Los Monos, la conducta del juez que los investigó, Juan Carlos Vienna. En la resolución de Acosta está presente la idea de que si se quiere una sentencia legítima en una causa bajo un temporal de controversias hay que erradicar al máximo las dudas. Las defensas dicen que la pesquisa de Vienna contra los Cantero fue parcial, arbitraria y direccionada.

Acosta resolvió abrirle esa puerta a los defensores para que planteen en el estrado su idea del caso, que es diametralmente opuesta a la del juez, el fiscal y un equipo que señalan que los 25 imputados constituyeron una banda dedicada a cometer delitos violentos para asegurar negocios económicos en un territorio liberado del sur rosarino.

Esta línea de debate extenderá un proceso cuya duración se estimó en 90 días cuando estaban admitidos 350 testigos, lista que se alargará tras la decisión de Acosta de aceptar la discusión que proponen los abogados de Los Monos. Estos señalan que Vienna viajó a Estados Unidos dos veces a ver veladas de boxeo junto a Luis Paz —el padre de Martín "Fantasma" Paz, cuyo asesinato inició la causa que llevó a acusar a Los Monos de asociación ilícita— y que recibió una moto que había sido del Fantasma como dádiva.

Prueba sólida

A lo largo del trámite Acosta se mostró seguro de que en la causa hay sólida prueba contra los acusados. El fue quien recriminó a Vienna haber sobreseído al comisario Gustavo "Gula" Pereyra, imputado de colaborar desde la Secretaría de Delitos Complejos con información en favor de los Cantero. En virtud de un dictamen suyo Pereyra terminó procesado y será juzgado.

Acosta también derribó el juicio abreviado en favor de Guille y otros dos imputados por la falta de razonabilidad en la (mínima) condena aplicada a ellos por el asesinato de Diego Demarre. Más allá de los defectos formales Acosta —que no se metió con este tema— entiende que hay evidencia para una pena no menor a 20 años por esos delitos que es lo que pedirá ahora el fiscal.

En definitiva el camarista luce convencido de que a la causa le sobra prueba fundamentada. Cree, como ya dictaminó su ex colega de sala Rubén Darío Jukic, que hay asociación ilícita, que las escuchas telefónicas son legítimas y que Vienna es el juez natural del caso. Pero asoma en su dictamen una cuestión de estrategia: no permitir que los defensores esgriman su teoría en el juicio volvería atacable una eventual condena.

En el dictamen de Acosta hay un concepto significativo. Uno de los defensores de Los Monos había tomado el ejemplo de la causa Amia señalando que si se negaba la prueba sobre la parcialidad del juzgador, Juan José Galeano seguiría siendo el juez de ese caso. Pero Acosta dice que la Corte Nacional sostuvo que el fallo anulado de la Amia no explica cómo la parcialidad del juez respecto de los policías afectó la situación procesal de Carlos Telleldín. Y que eso equivale a decir que esa parcialidad no es condición suficiente para anular la prueba reunida. En definitiva cayó Galeano pero no cayó la causa.

¿Qué quiere decir eso? Que si se demostrara parcialidad de Vienna la prueba caería sólo si está relacionada con esa parcialidad. ¿Se podrá probar que las llamadas del condenado policía Juan Maciel contándole a Monchi desde la morgue cuántos tiros tienen las víctimas de la masacre Alomar-César o avisándole que habría allanamientos en Las Flores o haciendo gestiones para sacar de una comisaría a un miembro de la banda, responden a la parcialidad de Vienna? Esas preguntas serán respondidas en el juicio.

Y si la parcialidad es haber ordenado las escuchas ya hay un fallo de Cámara Penal, el de Jukic, que dice que intervenir los teléfonos de los Cantero se ajustó a lógica fundamentada de la causa.

Es una causa en la que hay mucho por recorrer porque los defensores se centrarán en Vienna. La paradoja es que nadie le dio la razón a Vienna en su investigación de modo más contundente que los propios defensores, que acompañaron a once imputados a aceptar que componían una asociación ilícita junto a las personas que van a juicio ahora, firmando condenas en juicios abreviados. Entre ellos está la propia madre de Guille Cantero.

También refrendaron la validez de la prueba de la causa de Vienna jueces como Alejandra Rodenas que terminó procesando a Monchi y a Guille con evidencia obtenida en la pesquisa del discutido magistrado.

Por ripio

Nada más saludable que un juicio oral donde todo se trate para que la sociedad despeje dudas. En este caso dos asuntos de alto interés público: los delitos de sangre repetidos atribuidos a una banda formada con fines económicos y la conducta de los jueces y funcionarios públicos. "En los juicios en Tribunales están acostumbrados al camino pavimentado", azuzó un alto funcionario del Poder Judicial tras el fallo de la semana pasada. "Ahora los van a tener a todos tres meses andando por ripio. Pero también permite llegar".

La fiscalía pidió el inicio del juicio para mitad de junio y la sala más grande está reservada en el horario de 14 a 19

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