Policiales
Viernes 04 de Agosto de 2017

Piden perpetua a policías condenados por el crimen de Jonatan Herrera

El fiscal sostuvo que hubo dolo en las conductas de Ramiro Rosales, sentenciado por homicidio culposo, y Gladys Galindo, que fue absuelta

El fallo que condenó a cuatro agentes policiales y absolvió a otra por el crimen de Jonatan Herrera, baleado en 2015 cuando lavaba el auto frente a su casa, comenzó a ser revisado ayer en una audiencia de apelación. El debate se centró en si Ramiro Rosales, por entonces recién egresado de la Policía de Acción Táctica (PAT), le disparó con intención de matarlo o si lo hirió por error, al plegarse a un enfrentamiento con un ladrón a quien iba dirigido su ataque. En marzo fue condenado a 6 años y medio por homicidio culposo pero el fiscal y los familiares de la víctima volvieron a pedir una sentencia a prisión perpetua para él.

Otro punto decisivo fue el pedido de perpetua a la agente del Comando Gladys Galindo, absuelta por los jueces por falta de prueba firme de que haya disparado el balazo letal que le atribuían en base a una pericia. Ayer el fiscal Adrián Spelta y una de las querellas reclamaron revocar ese fallo y aplicarle la máxima pena.

La primera jornada de apelación —un trámite largo que seguirá hoy— volvió a ser acompañada por la Multisectorial contra la Violencia Institucional que se concentró frente Tribunales con una intervención teatral al mediodía y un festival de música a la tarde. En la sala los camaristas Javier Beltramone, Georgina Depetris y Bibiana Alonso escucharon en doble turno las extensas argumentaciones de las partes cuestionando el fallo del tribunal oral conformado por Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón.

Los jueces basaron su sentencia en que la escena criminal estuvo "por demás contaminada" y eso impidió colectar pruebas para deslindar responsabilidades con certeza. Además, para los jueces no se demostró que los policías hayan tenido la intención de matar al joven de 23 años.

A los tiros

Jonatan era papá de un bebé y trabajaba como repositor en Falabella. El 4 de enero de 2015, a las 15.15, lavaba su Volkswagen Gol frente a su casa de Villar y Ayacucho cuando apareció un joven al que seguían por asaltar una juguetería. El lugar se convirtió en un infierno de tiros. El ladrón, Brian Vespucio, era perseguido por una chata del Comando de la que bajaron tres policías y le dispararon. Entre ellos, Galindo.

La escena fue advertida desde un colectivo de la línea 133 por más de diez agentes de la PAT con escasa y reciente instrucción. Ramiro Rosales, Francisco Rodríguez, Luis Sosa y Jonatan Gálvez bajaron y se sumaron a los tiros. Rosales, apostado delante del ómnibus, efectuó varios disparos.

Refugiado detrás de un árbol sobre Ayacucho, Herrera recibió tres disparos. Uno de Rosales lo alcanzó en la arteria hipogástrica. Otro letal, en la cabeza, se le atribuyó 18 meses después a Galindo. No se acreditó quién disparó el tercero.

A Rosales lo condenaron por matar sin intención. A Galindo la absolvieron por falta de pruebas. Y a los PAT Rodríguez, Sosa y Gálvez los condenaron por abuso de armas agravado a 3 años y medio.

Con dolo

A la audiencia de apelación todas las partes fueron con una pretensión distinta, aunque algunas con puntos en común. Así, el fiscal y las dos querellas plantearon que el crimen fue con dolo de matar. Consideraron que Herrera fue baleado cuando el ladrón ya estaba retenido y herido. En cambio, para los jueces que dictaron el fallo todo fue en una sola secuencia de disparos de escasos segundos en la que se detuvo a Vespucio y mataron a Jonatan (ver aparte).

Para Rosales y Galindo el fiscal pidió prisión perpetua por homicidio en abuso de su función policial. Del primero dijo que actuó con dolo eventual porque "se representó como probable la muerte al disparar once veces" y con "indiferencia ante el resultado. Haciendo el máximo de los esfuerzos, no encontramos el encuadre culposo". De Galindo dijo que, por su ubicación, era "la única capaz de disparar" a la cabeza de Herrera. No apeló la sentencia de los otros tres PAT.

Por la madre de Jonatan Herrera, los querellantes Santiago Bereciartúa y Enrique Font pidieron perpetua a Rosales pero no objetaron la absolución de Galindo al apreciar que las pruebas contra ella no eran determinantes. Para Sosa, Rodríguez y Gálvez pidieron subir sus penas a 14 años de prisión.

El principal agravio de esta querella es que los jueces "no hallaron dolo homicida" de Rosales pese a que la fundamentación de la sentencia parecía indicar lo contrario. Es que el fallo notó "visos de temeridad" en la actuación de Rosales y esa valoración, para los querellantes, es "incongruente" con un encuadre culposo. "Los disparos de la PAT fueron directamente a Herrera cuando Vespucio estaba en el piso. Rosales no podía desconocer el poder letal del arma", dijeron tras analizar segundo a segundo las imágenes de una cámara municipal.

Luego expuso Gustavo Feldman, querellante por la esposa y el hijo de Jonatan, quien reclamó perpetua para Rosales y Galindo, penas de 12 años para Sosa y Rodríguez, y no objetó el caso de Gálvez. Para el abogado, el fallo propuso "un guiño a la izquierda y un giro a la derecha" porque constató el grave accionar policial pero no encontró dolo. "Creo que por la juventud de los acusados en el ánimo de los jueces ha jugado más la clemencia que la justicia", consideró.

en la puerta. Julieta, una de las hermanas de Jonatan, encabezó el reclamo de justicia realizado frente Tribunales.

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