Policiales
Jueves 20 de Abril de 2017

Once años de prisión a un hombre de Los Monos por un crimen en un after

César Arón Treves recibió esa pena por participar de la muerte de Gustavo Serra, aunque aún hoy se desconoce quien fue el autor material del hecho

César Arón Treves pasó de ser un misterioso testigo encubierto en la causa de Los Monos a convertirse en el preso sobre el cual se volcaron todas las miradas tres años atrás, cuando se conocieron escuchas en las que planeaba matar al juez y a un fiscal de esa causa. Entonces llevaba un año y medio detenido por el crimen de Gustavo Ariel Serra, un empleado de General Motors de 29 años al que un mataron a tiros a la salida de un after de Maipú al 800. Treves, de 35 años, manejaba el auto en el que escapó el asesino y por eso un juez lo condenó a 11 años de prisión como partícipe primario, pena que escaló a 16 años al unificarse con otra por narcotráfico.

La condena fue dictada por el juez Edgardo Fertitta y el registro de las cámaras del estacionamiento donde ocurrió el crimen resultó clave en la sentencia, que fue apelada por la defensa. En el mismo fallo fue absuelto Rubén Darío "Papucho" Reyna, de 34 años e integrante de Los Monos, acusado de efectuar disparos en represalia contra el homicida.

Drogas y testimonios

La mañana de 24 de noviembre de 2012 Arón "Ojudo" Treves escapó a toda velocidad de la cochera de Maipú 862. Iba al mando de su Chevrolet Astra rojo con otros dos ocupantes que llevaban el arma calibre 40 que acababa de matar a Serra. Al mes fue detenido en Villa Gobernador Gálvez con dos kilos de pasta base y 20 litros de acetona, materia prima y precursor químico para fabricar cocaína. Por eso fue condenado en mayo de 2014 a cinco años de prisión.

Mientras estaba preso por el crimen de Serra, Treves declaró como testigo de identidad reservada en la causa 913/12 en la que más de 30 personas fueron procesadas por integrar la banda de Los Monos. Su aporte fue clave: habló sobre la estructura y roles del clan, sus integrantes, sus bienes y el negocio de la droga.

En marzo de 2014 su identidad dejó de ser secreta cuando se conocieron las escuchas en las que, junto a otro preso, planeaban matar al juez Juan Carlos Vienna y al fiscal de Cámaras Guillermo Camporini (ver aparte).

Discusión trágica

A Gustavo Serra lo decían "Gordo". El sábado 24 de noviembre de 2012 estaba con unos amigos en el after Zoom, de Maipú al 800, donde se produjo una discusión entre cinco o seis personas en dos bandos. Serra salió enfurecido y fue al estacionamiento ubicado a unos 30 metros.

Su idea era agarrar a trompadas a un muchacho que tenía apuntado y fue al Astra rojo que conducía "Ojudo" Treves. Eran las 9.36. El auto estaba perfilado con su trompa hacia la salida. Mientras Serra caminaba hacia la puerta del conductor, un hombre se le acercó por detrás y lo mató por la espalda con al menos cuatro balas calibre 40.

El tirador y quien le había alcanzado el arma se metieron en el Astra y huyeron a toda velocidad. Al salir, el auto fue baleado por un hombre con una pistola 9 milímetros. La filmación de otra cochera reveló cómo ese tirador sacó el arma de un Peugeot 307. El mismo en el cual fue levantado Serra y llevado al Heca.

Reyna estaba entre esas personas y por eso fue acusado de efectuar los disparos en represalia. Pero si bien la filmación "permite divisar a un sujeto que tiene estirados sus brazos y vestía una remera de color claro, no se divisa arma alguna en sus manos". Para el juez, de ese movimiento "se podría presuponer que tenía un arma", pero "en forma certera no se puede aseverar".

Pobres declaraciones

Distinta fue la suerte de Treves. El preso brindó dos declaraciones. Primero dijo que salía del boliche para buscar su auto cuando Serra comenzó a increparlo y, tras escuchar los disparos, el asesino se subió al coche y lo amenazó para que lo sacara de allí. El juez Fertitta consideró que "las imágenes y los testimonios muestran una cosa completamente distinta. No es cierto que un desconocido lo abordó y lo obligó a retirarse". En la filmación previa "queda demostrado que fueron juntos" y "en ningún momento se ve al autor del homicidio apuntar a Treves".

En una declaración posterior Treves dijo que esa noche había ido a bailar al Patio de la Madera y allí se encontró con Jony y Puni, con los que fue a Zoom. Dijo que a las 9.30, cuando se iba, dos conocidos atacaron a Serra, se subieron a su auto y le exigieron que los llevara hasta el Fonavi de Seguí y Rouillón. Esto "tampoco refleja la verdadera mecánica" porque omite decir que al arma homicida los agresores la sacaron de adentro de su auto, lo que se aprecia en las imágenes.

"Si bien se desconocen los motivos del altercado entre Treves y Serra, es indudable que el conflicto era entre ambos", concluyó el juez, y remarcó que la víctima se mantuvo indiferente al ver pasar a su lado a quien sería su asesino: la "bronca" era con Treves. Dos años más tarde "Puni" estuvo acusado como posible autor, pero luego lo desvincularon y aún no se sabe aún quién fue el homicida.

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