Policiales
Martes 21 de Febrero de 2017

"Ojalá estuviera yo en ese cajón", dijo el acusado de matar a un chico al que cuidaba como un hijo

Sergio M. dio su versión sobre la pelea del sábado en la que terminó muerto Facundo Arriola, un chico al que había cuidado como un hijo

Un hombre de 54 años fue imputado ayer por el homicidio de Facundo Sebastián Arriola, muerto de una puñalada en una situación confusa en la casa donde vivía con el propio acusado y un anciano enfermo a quien cuidaban. "Ojalá estuviera yo en ese cajón", dijo llorando Sergio M. al relatar el forcejeo accidental que, según su versión, terminó con la vida del joven, un chico al que había recogido de la calle cuando tenía 15 años y al que "quería como un hijo".
El crimen del joven de 20 años fue la noche del sábado en una casa de Olegario Víctor Andrade 739, barrio Tiro Suizo, donde el imputado y la víctima vivían con Antonio, un anciano de 70 años apodado "Tony" que requiere de cuidados constantes por una enfermedad pulmonar y que fue el único testigo de la fatal pelea.
Estados alterados
En la audiencia ante el juez Gustavo Pérez de Urrechu el acusado relató cómo se desencadenó el forcejeo fatal. Recordó que esa noche Facundo llegó a la casa muy alterado luego de estar todo el día desaparecido. "Hacía días que lo notaba raro", contó Sergio, un hombre delgado de pelo canoso enrulado que habló unos 15 minutos en los que nunca dejaron de temblarle las manos.
En un relato desordenado, interrumpido por el llanto, Sergio admitió que la noche anterior él y Facundo habían consumido droga y alcohol hasta las 5 de la madrugada.
A las 11 del sábado se levantó y le pareció raro que el chico no estuviera.
Entonces decidió llamar a su madre, con quien tenía contacto. La mujer pasó por la casa al mediodía a ver qué sucedía.
Facundo apareció cerca de las 21. "Entró muy mal, sacado, destrozando todo, incluso el teléfono porque no quería que llame a la policía. Se enojó porque yo había hablado con la madre", continuó Sergio, y agregó que entonces corrió a pedirle a un vecino que llamara al 911 para que alguien contuviera al joven.
Como el patrullero no venía, según el relato, Sergio volvió a la casa. "(Facundo) estaba desconocido, no sé qué había consumido para estar así. Nunca habíamos tenido una pelea. Me dio una trompada que me dejó medio estúpido. De pronto me encontré con esa cuchilla en la mano, no sé de dónde salió. No sé pelear ni me sé defender. En el forcejeo él terminó herido", detalló el acusado.
Miradas
El fiscal de Homicidios Rafael Coria le atribuyó el delito de homicidio simple, con una pena mínima de ocho años. "El parte policial dice que se quebró en llanto y confesó que en medio de una discusión él tomó un cuchillo y se defendió. Tenía una herida en el pómulo que podría corresponder a un golpe", detalló, aunque esgrimió elementos que a su entender "tiran por la borda el relato" del acusado. "Creemos que fue a la cocina a buscar el cuchillo. Tampoco se condice lo que cuenta con lo recolectado en el lugar", dijo Coria al pedir prisión preventiva sin plazos para el acusado.
Por su parte, la defensora pública Nora Gaspire aseguró que Sergio no tuvo intención de matar. "Es un hombre humilde, que cuidó del chico, con algunos errores que hacen ruido, pero dedicó mucho tiempo a ayudar a los demás", indicó la abogada, que enfatizó que el acusado había recogido a Facundo de la calle, lo mandó a la escuela y lo puso a trabajar.
"El chico estaba muy sacado y él intentó calmarlo. De repente lo vio con un cuchillo en la mano y forcejearon. Mi defendido no sabe si él lo apuñaló o si el chico se lo autoinfligió", afirmó la letrada, para argumentar: "Para un homicidio tiene que haber una motivación ¿Qué motivo tenía para matarlo, si era casi como su hijo?".
Por ello, Gaspire pidió que le concedan prisión domiciliaria para que pueda seguir cuidando a Antonio, a quien el hombre asiste cocinando, bañándolo, haciendo tareas de la casa, trámites y llevándolo al médico.
Tras oír a las partes, el juez dijo que resta dilucidar el encuadre del caso. "Hay elementos que faltan pero podría pensarse en un exceso de legítima defensa, lo que deberá comprobarse", explicó. Y si bien rechazó liberar a Sergio, abrió la posibilidad de una prisión domiciliaria.
Por eso ordenó constituirse hoy en la casa de Tony para tomarle declaración y consultarle si acepta que el acusado se quede con él.

"Un día dijo que quería quedarse conmigo"
Sergio M. albergó a Facundo cuando el chico tenía 15 años. "La madre es alcohólica y no lo pudo criar. El era un chiquito que dormía donde lo agarraba la noche. Un día me dijo que se quería quedar conmigo y sentí que necesitaba una oportunidad para salir de la calle. Entonces le dije «se terminó la conga, se terminó la droga y vas a ir a la escuela ». Lo anoté en una nocturna en cuarto grado, con permiso de la directora para acompañarlo. Hizo la primaria y el año pasado arrancó la secundaria en un Eempa", repasó ayer durante la audiencia.
Los primeros tiempos cirujeaban, pedían monedas y cuidaban coches frente al Distrito Sur. Luego comenzaron a hacer trabajos de jardinería y albañilería. Y cuando fueron a vivir con Antonio armaron un lavadero de autos en la puerta de la casa. "Vivíamos bien, no como para irnos de vacaciones a Europa, pero no nos faltaba la comida", recordó angustiado. "Cuando yo lo traje a casa, él me contó que era de Las Flores, y había tenido un problema serio en el barrio por el que decía que lo iban a matar. Por eso él un poco usaba la casa de refugio, no salía mucho a la calle más que para ir a la escuela ni tenía grandes amigos", dijo en otro momento.
"Yo tengo 54 años y muchos problemas de salud. El tenía 20 y toda la vida por delante. Tengo dos hijos que no veo y este chico vino a llenar una especie de vacío. ¿Por qué no me morí yo?", finalizó llorando a los gritos.

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