Policiales
Sábado 12 de Agosto de 2017

Ocho años de cárcel por un crimen "atenuado por emoción violenta"

El acusado, que momentos después de cometer el crimen se entregó a la policía con el arma que había usado, admitió la autoría del hecho mediante un procedimiento abreviado

Un yesero fue condenado a ocho años de cárcel por el crimen de Osvaldo Sánchez, asesinado hace once meses en su casa de zona sudoeste. El acusado, que momentos después de cometer el crimen se entregó a la policía con el arma que había usado, admitió la autoría del hecho mediante un procedimiento abreviado acordado por el fiscal Luis Schiappa Pietra y el defensor público Juan Pablo Nardín.

   Ayer la jueza Irma Bilotta homologó el acuerdo por el cual Fernando Braidotti, de 28 años, fue condenado por homicidio agravado por uso de arma de fuego atenuado por emoción violenta en concurso real con portación ilegitima de arma de uso civil.

Molesto

Cerca de las 22 del pasado 12 de septiembre Braidotti irrumpió en la casa de Sánchez de bulevar Seguí y calle 1722, en el límite entre Rosario y el barrio perecino Cabín 9, y sin mucho que decir le disparó unas cuatro veces, lo que le causó la muerte cuando era trasladado al Hospital Clemente Alvarez.

   Según decían por esos días en el barrio, la víctima era un muchacho de 30 años a quien tildaban como "conflictivo, que andaba siempre drogado y robaba en el barrio". Al respecto, vecinos habían mencionado ante este diario que ese lunes al mediodía Sánchez había discutido con una mujer allegada a quien lo había matado.

   "Este tipo me tenía cansado", alguien oyó decir Braidotti al retirarse de la escena del crimen, según dijo el fiscal al imputarlo. Esos testigos sindicaron al yesero como el tirador y le contaron a Schiappa Pietra que habían discutido porque Sánchez solía ir a su casa y molestar a su familia.

   Ese dato fue explicado por el abogado que defendió a Braidotti en la audiencia imputativa, Jairo Cándido, que contó que el joven trabajaba como yesero en una localidad cercana a Rosario en la que se quedaba de lunes a viernes. "En su ausencia Sánchez habría molestado varias veces a la familia", comentó entonces el defensor.

   Lo cierto es que momentos después del homicidio, y con los datos que los vecinos le habían aportado al fiscal, el yesero fue arrestado en su casa sin resistirse. Su padre entregó el arma homicida, un revólver calibre 22 largo.

   Braidotti fue imputado al día siguiente por el hecho, en una audiencia en la que a pesar de que su defensor remarcó que no tenía antecedentes penales, el juez José Luis Suárez le dictó la prisión preventiva.

   Sin embargo, casi un año después el hecho se resolvió a través de un acuerdo abreviado en el que Braidotti aceptó ocho años de prisión por un homicidio agravado por el uso de arma de fuego pero a su vez atenuado por emoción violenta. Las partes manifestaron su conformidad con el acuerdo y la juez Bilotta lo declaró admisible.


Comentarios