Policiales
Miércoles 07 de Junio de 2017

Obligados a cambiar sus vidas tras el crimen de su hijo

Jorge y Andrea Fernández se fueron de su casa de Tablada después de que una mujer y su pareja mataran a Fabricio, de 17 años, mientras jugaba a las bolitas

La familia de Jorge y Andrea Fernández vivió siempre en barrio Tablada. Allí nacieron y fueron criados sus hijos, entre ellos Fabricio Nahuel, quien aprendió en una casa con patio, dormitorios y una cocina grande a jugar a las figuritas, al fútbol y a las bolitas. El 9 de abril de 2016, mientras jugaba con amigos a las bolitas, una pareja se acercó a Fabricio y "le disparó" un par de balazos sin más. Tras ello la familia recibió varias amenazas y tuvo que mudarse a un barrio extraño y una casa más chica. Jorge, padre de "Fabri", se quedó sin hijo y sin respuestas.

   Fue el mismo Jorge el que comenzó la investigación para saber quiénes y por qué mataron a su hijo. Esa historia tuvo un nuevo capítulo el viernes pasado cuando la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro imputó a Gonzalo Gabriel G., de 29 años y apodado "Peloncho" por el crimen del adolescente, que tenía 17 años. A partir de esa pesquisa personal los Fernández fueron amenazados y un mes después del crimen debieron mudarse: "Cambiamos de barrio, de vecinos y estamos tan destruidos como hace un año. Pero no voy a parar hasta que se haga Justicia", contó Jorge en un lugar de la zona norte de Rosario.

Bajaron de un auto

"El día que mataron a mi hijo yo pensé que habían sido dos tipos en moto que vi pasar. Pero los amigos de Fabri me contaron que ellos estaban jugando y se acercó al grupo una mujer que bajó de un Renault Sandero en el que iban una tal Carolina G.; Ida, que es la madre de un tal «Peloncho»; y los dos hijitos de esa pareja. Desde un pasillo apareció «Peloncho» y Carolina se acercó al grupo y le preguntó a Fabri si él tiraba tiros. Mi hijo le contestó que no, pero ella le disparó ahí, frente a todos. De ésto me enteré al otro día y los denuncié".

   Un día después de que sepultaran a Fabricio la familia empezó a sufrir amenazas de todo tipo. "Después que lo enterramos vinieron por mi casa unos pibes que trabajan para la familia de «Peloncho» vendiendo drogas y nos quisieron amenazar, pero mi mujer se dio cuenta y llamó a la policía. Los detuvieron y les encontraron muchas armas en un aguantadero" contó.

   "Después siguieron las amenazas. El 12 de abril llegó a mi casa un agente de policía de la 16ª y me dijo que la moto que yo tenía era robada y medio que me quería meter preso. Pero después todo se aclaró en Jefatura. Era mentira y para mí que a los policías de la 16ª los mandó esa gente también. Estaban muy ligados. Después en Jefatura otro jefe policial me pidió disculpas. Con todo eso nos tuvimos que ir", contó Jorge.

   Al hombre se le afina la voz, no puede contener su bronca, su tristeza. "Me dicen que lo confundieron con otro y seguro que fue así. Mi hijo estudiaba en la escuela Luis María Drago (ubicada en Buenos Aires al 5300) y la semana en que lo mataron iba a jugar en la primera división del club Sarmiento. Era mi compañero, como son mis otros dos hijos. Pero con él era otra cosa".

   Marta, la abuela de Fabricio, define los días posteriores a la muerte en una frase: "Nos arruinaron la vida". Y tampoco puede parar sus lágrimas.

   En los meses posteriores Jorge fue una sombra detrás de cada árbol, un oído atento. "Le iba diciendo a los policías dónde estaba esta gente y poco a poco los cercaron. Tengo que agradecer al ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, que se puso a la par y me dio una gran mano, y a varios agentes de Homicidios de la Policía de Investigaciones" (PDI).

   En un año Jorge cambió varias veces de trabajo y de dos viviendas que tenían junto a sus suegros ahora viven en un departamentito de dos dormitorios, con un pequeño patio y todos juntos. "Somos seis en una casa para cuatro, pero vamos tirando", dijo consolándose.

   Gonzalo Gabriel "Peloncho" G. fue capturado por el Area de Homicidios de la PDI al mando del comisario Diego Sánchez la semana pasada en una casa de Grandoli al 3800. Tiene prontuario abierto por otras causas y la fiscal Marisol Fabbro lo imputó de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de coautor y portación ilegítima de arma de fuego de guerra". El juez Juan Andrés Donnola le dictó 60 días de prisión preventiva. Lo mismo ya había ocurrido el mes pasado con Carolina G., concubina de "Peloncho".

¿Por qué?

Jorge Fernández contó. "Fui al tribunal y los vi a todos. «Peloncho» en un momento me miró y bajó la cabeza. Sólo quería preguntarle por qué mató a mi hijo, ¿por qué?".

   El mes pasado fue detenida también la pareja de «Peloncho», apuntada como la autora de los dos disparos que mataron a Fabricio. Fuentes allegadas a la investigación indicaron que la familia de Gabriel G. y él mismo están ligados a dos pesos pesados que vivían en los monoblocs del Parque del Mercado: "Teletubi" y René Ungaro, un joven preso en la Unidad Penitenciaria II de Piñero por el homicidio de Roberto "Pimpi" Caminos.

   Aquel 9 de abril de 2016 la imagen de Jorge fue terrible. "Era un ángel y estos hijos de puta me lo arrebataron", exclamaba esa mañana un hombre en cuclillas mientras lloraba en forma desconsolada en la vereda de una modesta casa del barrio Tablada. Hoy sigue su vida en pedazos, pero está convencido de algo: "No voy a parar, quiero Justicia", dice en voz baja.


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