Policiales
Domingo 09 de Julio de 2017

"Nunca tuve relación con los policías a los que me vinculan en esta causa"

Lo dijo Carlos Andrés Ascaíni, acusado de recibir protección de jefes policiales para tráficar drogas, en sus indagatorias previas al juicio que se está sustanciando

"Es una barbaridad lo que hicieron conmigo. Me plantaron droga, un arma y dos celulares. Yo quiero que la policía sea la que vaya presa porque me arruinaron a mí y a mi familia". Eso dijo Carlos Andrés Ascaíni, uno de los protagonistas del juicio oral por narcotráfico que tras la unificación de cuatro expedientes inconexos tiene a 27 personas en el banquillo de los acusados de los Tribunales Federales de Rosario desde hace dos semanas. Entre ellos, el más importante es quien fuera jefe de la ex Drogas Peligrosas y la policía de la provincia, el comisario Hugo Damián Tognoli. El alto oficial jubilado no quiso declarar en estas primeras audiencias y lo mismo decidió Ascaíni, de 41 años y oriundo de Villa Cañás, acusado de dirigir una red de venta de drogas bajo protección policial. Ante su silencio, la semana que pasó se leyeron las seis declaraciones que prestó a lo largo de los cuatro años que lleva preso. En ellas cuestionó el accionar policial y negó haber tenido trato alguno con Tognoli, acusado de protegerlo.

Las declaraciones de Ascaíni se escucharon durante dos horas ante el tribunal oral que preside Beatriz Caballero de Barabani acompañada por Omar Paolicelli y Otmar Paulucci. En esas exposiciones, Ascaíni no ahorró críticas para el comisario Alejandro Druetta (actual jefe de Inteligencia de la PDI) que lo detuvo por primera vez. También objetó al juez Carlos Vera Barros (recusado por sus abogados), sostuvo que le armaron procedimientos con evidencias plantadas y que lo ligaron a Tognoli por intereses políticos.

Todos esos dichos fueron refutados por el fiscal Mario Gambacorta en la acusación que, en base a escuchas y allanamientos, acusó a Ascaíni de "integrar una empresa criminal para el comercio de estupefacientes". Entonces dijo que "su descargo no resultó productivo", que "se desmoronó ante el convencimiento racional de las evidencias acumuladas" y que "la intención y voluntad de traficar estupefacientes ha quedado demostrada".

"Me plantaron la droga"

Ascaíni fue apresado el 8 de mayo de 2012 en cercanías del cruce de las rutas 90 y 94, en cercanías de la localidad de Chapuy. Fue en un operativo a cargo del subcomisario Alejandro Miguel Druetta (jefe de la Brigada Operativa VIII de la ex Drogas Peligrosas), quien dijo que le cortaron el paso al Audi A4 que conducía el hombre de Villa Cañás. El parte oficial firmado por Druetta dice que "en circunstancias en que recorría la jurisdicción se encuentra un vehículo de alta gama, me llama la atención y decido acercarme para ver si algo ha pasado o si está abandonado". En ese encuentro, a Ascaíni le secuestraron un arma de fuego (hecho por el cual fue absuelto por la Justicia provincial) y un pan de 1.168 gramos de cocaína que resultó ser azúcar impalpable en un 98 por ciento.

Al día siguiente Ascaíni declaró por primera vez y dijo:

• "A las 18.30 venía a Rosario porque tenía una moto arreglándose y debía ir a Marrochi para averiguar sobre unas llantas del auto que tenía encargadas. Cuando estaba a punto de subir a la ruta 90 se me puso un Escort negro a la par. Tengo que detener la marcha por el alto desnivel que hay allí y en ese momento me apuntan y me hacen bajar". "Me subieron en el auto de ellos del lado del acompañante. Seguimos por el trayecto de ruta cortada que ingresa a Chapuy unos 200 metros y ahí nos encontramos con una camioneta blanca marca Chevrolet. Ahí estaba quien después se identificó como jefe de la Brigada y me dijo «perdiste». Me sacaron una llave del local, un teléfono Blackberry y la billetera que era todo lo que tenía". "El auto mío estaba estacionado a unos seis metros. Estuve constantemente esposado y fui golpeado en la cara y en el hombro. Yo nunca vi cuando secuestraron las cosas porque me pusieron de espaldas. En ese momento me enteré que habían secuestrado la droga, un arma y dos teléfonos que no son míos. Me pedían plata a cambio de no embagallarme mi casa".

"Me estaban esperando"

Por ese controvertido operativo en la ruta Ascaíni estuvo seis meses preso en la cárcel de Piñero hasta que obtuvo una prisión domiciliaria con salidas laborales el 6 de noviembre. Más adelante diría, en base a datos de antenas telefónicas, que lejos de ser un encuentro casual, los policías llevaban tres horas esperándolo allí y comunicándose con sus superiores. En base a sus dichos, sus abogados José Nanni y Paul Krupnik presentarían un pedido de nulidad de lo actuado y señalaron que los dichos de su cliente no fueron para beneficiarse sino "la verdad de lo que aconteció".

Para los abogados, los policías "faltaron a la verdad. ¿O es posible creer que al otro día de haber recibido la orden de detener a Ascaíni se topen con él en un paraje de la pampa húmeda y con un kilo y medio de cocaína?".

Al año siguiente, el 9 de marzo de 2013 Ascaíni volvió a ser detenidopor una causa con fuertes resonancias políticas y acusado por el fiscal Juan Murray de integrar una "empresa criminal conjunta" con Tognoli.

Los acusaron en base a una investigación de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) realizada en 2009. Esa pesquisa detectó, en una escucha del 25 de noviembre de ese año que el agente de la comisaría de Villa Cañás Carlos Quintana había averiguado en favor de Ascaíni que dos vehículos que lo perseguían eran de la PSA. Para eso usó una clave alfanumérica otorgada por el Registro Nacional de la Propiedad Automotor a la Dirección de Drogas Peligrosas, desde donde se derivó en sobre cerrado y bajo recibo firmado al jefe de las Brigada Operativa de la Unidad Regional VIII, en este caso el comisario (detenido) Néstro Raúl Fernández, quien dijo que la clave era usada por sus subordinados.

"No los conozco"

Antes de declarar sobre esa imputación, Ascaíni pidió escuchar las intervenciones telefónicas. Entonces habló el 12 de marzo de 2013 y dijo:

• "Niego la imputación. La verdad es que no conozco ni a Tognoli ni a Fernández. Nunca tuve relación, trato ni el número de teléfono de ellos ni hablé con ellos en ninguna ocasión. Yo a Quintana lo conozco del pueblo. Se me imputa que ellos me facilitaron la información. No es así. Jamás les pedí que me hagan un favor ni que identifiquen a nadie. Hoy día es fácil por internet bajar la patente de un auto".

• "El día que me siguieron esas camionetas salí de mi casa a las 13.30 en dirección a (el pueblo) Ferré. Cuando voy saliendo del pueblo en la avenida principal me seguía un Clío negro, salió atrás mío, de mi casa. En la avenida 51 y 54 o 56 de Villa Cañás cruzo la camioneta chapa DCI951, venía con las luces encendidas. Gira en U en una avenida donde está prohibido hacerlo y casi termina chocando al Clio negro".

• "Entré a Teodelina a cargar combustible. En el badén de (la empresa agrícola) Sofama vuelvo a cruzar la camioneta. Sigo viaje hacia mi destino para la venta de fiambres a una entidad Salesiana. Volviendo a mi pueblo, dos o tres kilómetros antes, estaba justo en una vía la misma camioneta. Por ello me fui a la comisaría de Villa Cañás pero no me tomaron la exposición porque no estaba el sumariante".

• "En la puerta de mi casa encuentro la camioneta con el capó abierto, me acerco a la persona que la conducía que estaba con un bidón de agua y le pregunto si necesitaba algo. Me dijo que la camioneta le había levantado temperatura, pero me di cuenta de que era mentira porque el motor estaba frío. Me dijo que iba a venir la grúa. Entré a mi casa y lo vinculé con una ola de robos que hubo en el pueblo. Salí de vuelta a la comisaría y atrás mío venía la camioneta. Me bajé del auto. Les pregunté por qué me seguían. Nunca se identificaron como policías ni nada. Me dijeron que estaba equivocado. Que eran amigos del hijo de un médico de Villa Cañás. Me ofrecí llevarlos a la casa de esta persona. Ellos se reían como burlándose de mí. Yo les dije que no era boludo, que sabía que me estaban siguiendo".

• "Me dirigí a la comisaría, me tomaron los datos y ese día no supe más nada. Pero lo hice personalmente, no telefónicamente. Tiempo después se volvieron a repetir estos episodios. Los vehículos que me seguían eran constantes y nunca se identificaban. Se estacionaban frente a mi casa, en la esquina, y me seguían durante todo el día".

• "Yo me pregunto como ciudadano común: ¿Tendría que haberme callado la boca ante la persecución de gente que nunca se había identificado como policías? ¿Cómo saber si estaban actuando dentro de la ley?".

En la misma declaración Ascaíni negó figurar en las escuchas telefónica. "Lo más sospechoso de todo ésto es que la PSA me atribuya tantas líneas (telefónicas) simultáneamente. Ese Andrés no soy yo. Todos me conocen por Carlos o «Charly». Esos números no son míos. No soy yo el que habla". Y remató: "No me dedico a vender drogas ni consumo drogas. La policía encabezada por el comisario (Alejandro) Druetta está plantando pruebas en mi contra. Y este juzgado no me da ninguna garantía. Creo que acá están apretados políticamente".

Llamadas sugerentes

Cuando llevaba más de cuatro meses detenido por segunda vez y ya procesado, Carlos Ascaíni volvió a ampliar sus declaraciones en 2009. Lo hizo para fustigar al subcomisario Alejandro Druetta, quien comandó el operativo que se dio en llamar "Azúcar blanco". Lo hizo a partir de las pericias de las antenas y los teléfonos policiales que estaban en el cruce de rutas donde lo detuvieron:

   • "Venimos a probar cómo la Brigada de Drogas de Venado Tuerto nos armó esta causa. Druetta les tomo el pelo a todos y a usted (le dijo al juez Vera Barros) lo usaron. Druetta armó una causa en mi contra la cual llevó a otra causa, que es la de mi mujer (detenida en abril de 2013 en su casa de Villa Cañás con 1,5 kilo de cocaína y 30 mil pesos).

   • "Druetta en su mentira dice que fue (al cruce de las rutas 90 y 94) a las 19.30. Nosotros encontramos en estos informes una llamada a las 18.21 desde ese lugar de (el agente) Delgado. Las llamadas se repiten 18.23 y 18.32. Druetta y Delgado estaban apostados allí 48 minutos antes de mi casual detención. A las 18.51 desde el número que utilizaban los hermanos Druetta llaman al director de Drogas, Cristian Sola, 39 minutos antes de mi detención en medio del campo y sin moverse de dicho cruce".

   • "Desde ese lugar llamaron a quien ordenó detenerme a instancias de (el entonces ministro de Seguridad, Leandro) Corti. La llamada dura 116 segundos. Después se suceden una llamada a las 19.12 y otra a las 19.13 del teléfono de Druetta. Lo vuelven a llamar a Sola 17 minutos antes de mi encuetro casual y hablan 247 segundos".

   • "0 sea, desde las 16.21 a las 19.58 no se movieron del cruce, lo cual demuestra la mentira de Druetta. En mi primer indagatoria dije que me plantaron la droga, el arma y dos celulares. Estamos en condiciones de demostrar que en uno de esos celulares (cuya titularidad atribuyó a Druetta) están las tres llamadas que referí. Esto demuestra la barbaridad que hicieron conmigo y la conexión con el allanamiento a mi casa, donde me plantaron la droga".

Comentarios